Control postural ¿Cómo me afecta?
El control postural en el agua se enfoca en cómo mantenemos el equilibrio y la alineación del cuerpo mientras flotamos o nos movemos. En tierra, la gravedad nos aplasta un poco, pero en el agua, gracias a la flotación, el peso se reduce hasta en un 90%, lo que permite que la columna se alinee de forma natural y libera tensión en los músculos y las articulaciones. Esto es genial para prevenir dolores de espalda o corregir malas posturas que traemos del día a día, como estar encorvados frente al ordenador.
¿Cómo puede ayudarnos en natación?
En natación, un buen control postural significa eficiencia total: menos esfuerzo para avanzar más rápido. Por ejemplo, en el estilo crol o braza, mantener la cabeza alineada con la espina dorsal y los hombros relajados evita que empujes el agua hacia abajo en vez de hacia atrás, lo que te hace más hidrodinámico.
Imagínate: si dejas caer el codo, pierdes potencia en cada brazada, pero con el «codo alto», todo fluye mejor. Y no solo para pros; esto ayuda a principiantes a ganar confianza y evitar lesiones.
¿Y los beneficios de un buen control postural?
Puff, un montón. Mejora el equilibrio, la coordinación y la agilidad, normaliza el tono muscular y reduce la espasticidad en casos de problemas motores.
En el agua, puedes hacer ejercicios que en seco serían imposibles o con mayor riesgo, como caminar con resistencia sin impacto en las rodillas, o usar flotadores para mantener la postura mientras fortaleces el CORE.
En nuestra empresa, incorporamos este trabajo en las sesiones: desde reeducación postural para adultos hasta juegos acuáticos para niños que, sin que se den cuenta, les enseñan a controlar su cuerpo. Si tienes problemas de postura o solo quieres nadar como un campeón, la piscina te espera. ¡El agua no solo refresca, sino que te pone en forma de verdad!
¿Han notado cómo la natación les ha mejorado la postura?
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