Mireia Belmonte: "Me gustaría crear mi escuela de natación"
Mireia Belmonte (Badalona, 35 años) no deja de entrenar, pero el ritmo lo marcan ahora los hombros doloridos después de los millones de brazadas que ha dado en su carrera y que la han convertido en una de las mejores deportistas de la historia de España. Los últimos años el dolor no la ha dejado competir, pero no se rinde, sin dejar de prestar atención a proyectos como el Open Promesas que lleva su nombre, en colaboración con Hyundai.
¿Qué es el Open Promesas?
Ya es el tercer año que lo hacemos. Esta vez son cuatro sedes, la primera la hicimos en Madrid, la segunda en Torrevieja, la tercera en Getxo y la última será en Barcelona, el 11 de enero. La idea es buscar nuevos talentos de la natación española y, junto a Hyundai, creamos esta competición para niños de entre 12 y 15-16 años. Nadan una única prueba, que es el 200 estilos; creemos que es la prueba más completa porque para mí es importante que un nadador, y más a esas edades, sea muy completo, que pueda dominar todos los estilos y no sólo se concentre en uno. Después, los ganadores de las tres categorías vienen a un campus en Sant Cugat, en el CAR, durante tres días, y allí se hace un poco de técnica, les hacemos biomecánica, es decir, les grabamos por debajo del agua para que vean en lo que pueden mejorar; y también les comparto un poco de mi filosofía de la natación, de mi experiencia y de cómo pueden llegar a lo más alto.
¿Qué preguntas le hacen esos niños y niñas?
Pues sobre todo el tema de gestionar nervios: “¿Cómo puedo hacer para estar menos nervioso? ¿Cómo puedo hacer para que me salga bien?”. Yo siempre contesto lo mismo, que no hay una fórmula para que te salga bien, sino que simplemente tienen que disfrutar en la competición, hacerle caso a su entrenador, porque están también en una época rebelde, algunos, los más mayores; y, nada, pues eso, que disfruten de la competición, que se lo pasen bien y sobre todo que el entrenamiento ya está hecho.
¿Pasó Mireia esa época rebelde?
No, no, yo no, yo era y soy muy disciplinada.
¿Ser referente es como una medalla?
Sobre todo yo creo que falta tener más figuras en la natación española porque al final sí vemos que ha habido campeones olímpicos, pero no sabemos lo que conlleva serlo. Parece que lo vemos como muy fácil, como: “Sí, es campeón olímpico, tiene cuatro medallas olímpicas, ha ido a cuatro Juegos Olímpicos”. Pero lo que yo quiero transmitir es todo ese camino que tienen que hacer, el esfuerzo que hay detrás de cada medalla, de cada campeonato, de cada récord. O sea, no es: "Yo quiero ser campeón olímpico y ya está". Desearlo está muy bien, pero hay que saber todo lo que conlleva, el entrenamiento que se necesita, el carácter que se necesita y la disciplina también que hay que llevar para conseguir grandes cosas.
¿Alguien le dijo eso a usted con esa edad?
No, yo creo que una figura concreta no, pero sí que todos los entrenadores que he tenido a lo largo de mi vida deportiva han intentado marcarme esa filosofía del esfuerzo, de la constancia, de la superación, de no sólo quedarme en una prueba, sino seguir explorando pruebas y límites. Sobre todo con Fred [Vergnoux], que fue mi entrenador desde 2010 a 2021, fue con el que más aprendí todo el tema de cómo ser una atleta 360, no sólo meterse a la piscina y ya está, sino el cuidarme fuera del agua, en el agua, y que al final todo importa, todos los detalles son importantes para conseguir un objetivo.
¿Sigue hablando con Fred?
Sí, sí, sí, tenemos comunicación.
"Era un poco conejillo de indias porque no había niños tan pequeños [12 años] de natación en un proyecto tan importante como estar en un Centro de Alto Rendimiento"
¿Cómo era la Mireia de 12 años?
Pues una Mireia con muchos cambios porque yo empecé en Badalona a entrenar de pequeñita, pero era un club donde no teníamos mucho espacio, había muchos niños, y entonces al final decidimos coger una beca con la Federación Catalana de Natación para entrar en el CAR y era un poco conejillo de indias porque no había niños tan pequeños de natación en un proyecto tan importante como estar en un Centro de Alto Rendimiento. Pero había conseguido buenos resultados y al final pudimos entrar en el CAR. Para mí fue primero un cambio de entrenar en un club en Badalona a tener una piscina, instalaciones, gimnasio donde podía entrenar, y empecé con el mundo de las pesas que antes no podía hacer. También muchísima técnica, mi entrenador en aquel momento era Jordi Murio, e incidió mucho en la técnica, en la fuerza, porque era una niña muy delgadita y tenía que coger músculo para poder hacer la técnica bien en el agua; después el cambio de colegio porque estás en uno donde no se adecua tu tiempo de entrenamiento con el colegio. Para mí fue un año de cambios pero creo que sin ese año no podría haber entrado después en dinámica de alto rendimiento.
Con esa edad, ¿vivía en casa de sus padres o ya en el CAR?
Bueno, con 12 sí que cada día iba y venía a Badalona pero con 13 ya me quedé interna.
Era muy jovencita, sería también un salto de madurez.
Sí, al final yo creo que el deporte por los valores que te da te hace madurar muy rápido, pero en mi caso al tener que irme fuera de casa tan pequeña pues también eres más responsable de comer bien, de descansar, de mantener ordenada tu habitación. Si estás en casa es todo más fácil pero cuando estás fuera aunque te pongan facilidades tienes que tener más disciplina.
Pasó un 2023 muy complicado, 2024 incluso con el tema de los hombros. ¿Vio los Juegos de París?
Sí, los vi, no todo, pero sí que intenté montármelo para ver las finales, que es lo que más disfruto.
¿Cómo está ahora de los hombros?
Mis hombros siguen igual porque son lesiones que no tienen arreglo así como así, sino que hay que pasar por quirófano. De momento he decidido no hacerlo porque creo que no es necesario todavía y ahora estoy entrenando poco a poco. Al final, ellos son los que marcan el tiempo. Muchas veces cuando estás entrenando tan a tope y tan metido como que a tu cuerpo no le das la prioridad que se merece o no lo escuchas tanto, porque tienes el objetivo y a veces pesa más el objetivo que un dolor. Entonces, lo que estoy intentando ahora es escucharlo un poco más y reforzar la musculatura de alrededor para que no vaya a más.
"El problema con los hombros me enseñó a aprender a frenar"
En deporte se habla mucho de resiliencia. ¿Cuál es el límite entre resistir y saber parar para no hacerte más daño?
Eso lo tuve que aprender en 2022 o 23 porque cuando ya pude mover un poco más los hombros y empecé a entrenar, soy una persona que cuando estoy bien, si hoy puedo dar un 10, doy un 10, y hay veces que, claro, si yo daba un 10, mañana no podía mover los hombros. Era el momento en el que pasé de no poder mover los hombros a poder ya ir poco a poco entrenando [en una época, le impedían hacer cosas como conducir o peinarse] y pensaba: "Estoy superbién hoy, pues lo voy a dar todo y ya está, toda la carne en el asador". Lo que pasaba es que el día siguiente no podía moverme. Hice un trabajo mental con la psicóloga de parar, que para mí era difícil, pero decir: "Si hoy puedo dar un 10, mejor dar un 7 porque mañana en vez de estar en un 0, puedo dar un 4 y puedo seguir la preparación". Si no era como: estoy tres días bien, tres días mal; y esos altibajos mentalmente tampoco te ayudan mucho porque estás siempre como partiendo casi desde cero. Entonces aprendí eso, que aunque yo pudiera dar todo lo que diera de mí, frenar un poco.
También se habla mucho de salud mental. ¿Ha tenido algún episodio?
Bueno, yo creo que como en la vida en general, siempre tienes momentos más buenos que otros, y yo creo que en el caso de los deportes las lesiones son las que te bajan un poco el ánimo porque pasas de poder hacerlo todo, de estar bien, de estar con tus compañeros luchando en los entrenamientos, a, bueno, en mi caso, no poder hacer nada. A mí me costó el hecho de ver a mis compañeros entrenando y querer estar con ellos, pero poder hacer sólo pies. Al final lo que yo intenté fue darle la vuelta a la tortilla y decir, bueno, mira, sé que mi situación es esta y no puedo mover los brazos, entonces intenta hacer las mejores sesiones posibles sólo moviendo los pies, porque a la larga, cuando ya pudiera mover los hombros, pues las piernas estarían mucho más fuertes que antes. Al final o le das la vuelta o si no es muy difícil estar siempre arriba.
¿Tiene ahora un entrenamiento tan espartano como siempre?
No, de momento este 2025 cuando ya acaba el Campeonato de España en junio hasta ahora, me tomé unas vacaciones y ahora estoy entrenando un poco más a mi ritmo y a nivel más personal. Ahora es lo que estoy haciendo.
¿Mentalmente es distinto? Porque los deportistas normalmente se mueven por objetivos.
De momento mi objetivo es no lesionarme más de los hombros y ya está, cuidarlos lo máximo posible. Cuando veo que algún día me duele más, al día siguiente freno un poco.
Becas por resultado ya no tiene.
No, no, ya hace tiempo que no, desde los Juegos de Tokio.
En esos Juegos, pese a que la preparación no fue la mejor, fue cuarta en 400 estilos.
Para mí fue una medalla más, porque lo que tú dices, es que yo creo que ese año estuve entrenando, entrenando dos meses y medio antes, y con dos meses y medio no se puede hacer una preparación correctamente para los Juegos Olímpicos. Iba a los Juegos porque tenía la clasificación, pero yo no me esperaba el…O sea, siempre está el factor de que pueden pasar cosas, pero no esperaba entrar a una final, ni mucho menos, y cuando entré a la final, claro, lo di todo, pero no me esperaba un cuarto puesto. En una final nunca sabes lo que puede pasar, pero tú sabes que la preparación no ha ido como tiene que ir. Entrenas lo que puedes, pero no fue una temporada como la de Río, que fue más o menos todo casi perfecto, sino que entre pandemias, hombro y todo, al final no es una preparación que puedes hacer al cien por cien. Yo era consciente de eso, pero quería intentarlo y quería ir, además siendo abanderada, que era un plus para mí, una motivación extra. Cuando entré a la final fue una cosa inesperada, y ya en la final lo di todo, y faltó muy poquito. Si me preguntas en Río a lo mejor un cuarto puesto qué hubiera supuesto, como el del ochocientos, diría: "Pues me da rabia, porque he quedado cuarta y no he conseguido medalla"; pero en esos Juegos de Tokio para mí fue todo lo contrario, no fue un "casi", fue como un regalo.
"Lo de he entrenado mal, pero va a salir bien no suele pasar en natación"
Siempre se dice de su deporte que es el más justo, que lo que entrenas es lo que va a salir.
En entrenamiento nunca te acercas a tus marcas de competición como es normal, pero, sí sabes que… Después en la competición todo puede pasar, pero sí sabes que si vas a unos tiempos, pues probablemente vas a hacer entre esto y esto. Hay veces que te sorprendes, que es cuando tocas la pared y te sorprendes, la foto esa típica de la cara como de sorpresa, pero, bueno, normalmente sabes que vas a bajar tiempo o que vas a subir o que vas a estar en tus marcas, por el entrenamiento. Después puede haber sorpresas, pero lo de he entrenado mal y me va a salir bien, eso nunca suele pasar.
¿Va teniendo referencias de las rivales en competición? Porque no es como el atletismo.
Bueno, depende del estilo. En mariposa es muy difícil saber en qué posición estás exactamente en la carrera porque sólo tienes tiempo de mirar, entre comillas porque no miras, de situarte, en los virajes. Es el único momento en el que tocas y sales y dices, bueno, estoy más o menos así. Pero es muy difícil, porque claro, estando en la calle central sí que es más fácil porque no ves, pero como que notas que hay alguien al lado, pero si estás en la calle 8 es imposible ver nada, porque no te da más. Por ejemplo, en crol sí que puedes ir viendo más porque puedes ir respirando bilateralmente y entonces sí que lo ves más. Pero mariposa no es un estilo donde tengas la percepción muy clara de dónde estás en la prueba.
Debes, entonces, conocerte mucho, saber cómo vas de ritmo.
Sí, al final es hacer tu estrategia, saber cuáles son tus puntos débiles y tus puntos fuertes. En el caso de Río, hicimos con el biomecánico, con Raúl Arellano, una estadística, como los puntos fuertes y débiles de cada chica de la final. Entonces, por ejemplo, la australiana, pues a priori el primer 100 era mejor suyo que el mío, pero yo acababa más rápido que ella. La japonesa, acababa muy rápido... Entonces, sabes más o menos lo que puede pasar, aunque después en la final olímpica todo el mundo enseña sus cartas y no se guarda ninguna. Entonces, no es que sepas lo que puede pasar, pero sí, a priori en papel, está un poco escrito.
¿Está ahora en el club de natación Barcelona?
De momento no, de momento cuando acabé la temporada ya no fui a entrenar más allí, pero sí, el año pasado estuve allí.
¿Es muy de echar la vista atrás?
Normalmente miro hacia adelante, pero me gusta mirar hacia atrás. Primero para aprender cosas que he hecho, que podía haber cambiado, y segundo para recordar buenos tiempos, porque también está bien. Pero normalmente no me anclo atrás, sino que voy más hacia adelante.
¿Se va a operar los hombros cuando se retire?
El último especialista al que fui a ver me dijo que para vida normal, cuando ya deje el deporte, si no me duele y no me afecta no hacía falta operar. Es más por el deporte, que exiges al hombro cosas que no son normales.
Está teniendo una carrera muy larga. ¿Qué le ha dado y qué te ha quitado el deporte?
Bueno, yo siempre veo más lo que me ha dado, porque creo que he tenido la suerte de hacer una cosa que me apasiona cada día de mi vida, y que aunque ha sido difícil porque no ha sido un camino todo perfecto, pienso que ha sido el 90-95 por ciento para mí bonito y feliz. Y después, viajar por todo el mundo, aunque es verdad que no he podido ver casi nada, pero he podido viajar por los cinco continentes, he conocido un montón de gente, un montón de culturas, experiencias que sin el deporte no podría haber hecho. Al final, yo me siento especial por haber hecho una carrera deportiva preciosa y por ganar un oro olímpico, que era el sueño de mi vida. Sí que me ha podido quitar cosas más de mi vida adolescente, lo típico de estar con tus amigos, a lo mejor haberme podido sacar los estudios en la época que tocaba, pero al final esas son cosas que con el tiempo puedes recuperar. Hacer un deporte a alto rendimiento, en tu máximo nivel, lo puedes hacer en unos años de tu vida específicos, no puedes ponerte con 50 a ir a un Juegos.
Estudia Publicidad y Relaciones Públicas. ¿Le gustaría dedicarse a ello?
Estoy con el corazón un poco dividido porque el deporte ha sido y es mi vida, entonces también con el proyecto este con Hyundai pues me gusta cuando voy a las piscinas, cuando estoy con los niños, cuando les enseño, para mí es como transmitir mi sabiduría y me gusta. Después en el futuro también me gustaría crear mi escuela de natación para seguir ese legado, pero por otro lado me gusta mucho el mundo de la publicidad, el mundo de la moda, de la belleza, entonces no sé, estoy ahí, ahí, no sé lo que hacer, pero yo creo que es bueno porque así tengo varios caminos por explorar y no sólo me queda uno. Entrenadora no sé si sería en un futuro, me veo más por la otra rama.

