Los monumentos, un coto privado: así es la dictadura de los cuatro grandes 'gallos' del pelotón
Hay una sensación que vuelve cada primavera. No exactamente la misma, pero parecida. El viento sopla distinto en Flandes, el pavés de Roubaix castiga más o menos según el año, el recorrido cambia aquí y allá. Y sin embargo el desenlace se repite con una regularidad que ya no sorprende a nadie. Los mismos nombres. Las mismas piernas. La misma autoridad sobre la carrera. Los Monumentos tienen dueño. O mejor dicho: tienen cuatro.

