Los clubes Premier venden ladrillo y 'fútfem' por 700 millones para ocultar la quiebra del modelo
La Premier League fue durante años un terreno fértil para la inversión, pero cada vez menos por la presión externa -UEFA con su squad ratio cost, el halcón de Westminster en forma de regulador…-. La liga inglesa ha intensificado la mano dura en los últimos meses con sanciones económicas y deducción de puntos para los incumplidores de las famosas PSR (Profit and Sustainability Rules) -ahora reformadas-. Y la misión de muchos aspirantes a entrar o liderar el Big Six este último año ha sido asegurarse de que no incumplían la regla que aún manda: no perder más de 105 millones de libras (123 millones de euros) en tres años. ¿Cómo? Activando dos palancas imprevistas por la mayoría (fútbol femenino y activos inmobiliarios) con alguien que no pueda discutir mucho el precio: sus propios dueños.

