Cómo el coche de los Cazafantasmas se convirtió en una trampa que casi arruina el rodaje de la película
Si ya tienes unos años, seguro que estarás de acuerdo en que el mítico coche de los Cazafantasmas es un mito sobre ruedas. Corría el año 1984 cuando el Ecto-1, como fue 'bautizado' se hizo famoso en el mundo entero. El coche en realidad era un Cadillac Miller-Meteor Futura Duplex de 1959, un modelo que representaba el culmen del lujo y el exceso de finales de los años cincuenta. Bajo su capó rugía (nunca mejor dicho) un motor V8 de 6,4 litros capaz de entregar una potencia de 330 CV, una cifra respetable para la época aunque algo escasa para las tres toneladas que alcanzó tras ser equipado con los gadgets necesarios para la película. Su velocidad máxima teórica rozaba los 160 km/h, aunque alcanzar semejante registro con aquel coche, y más cargado de 'trastos', hubiese supuesto un riesgo que ni los actores ni el resto del equipo habrían querido correr.

