"Corberán, entre la fe ciega y el abismo"
Sentado en la primera fila del autocar, el técnico del Valencia escuchaba con la mirada perdida los cánticos de “¡Corberán, dimisión!” que gritaba un grupo de aficionados en el aeropuerto de Manises tras la derrota (4-1) ante el Celta. El 'entrenador milagro' de la temporada pasada ha extraviado la popularidad que tanto le costó ganarse cuando se estrenó en Mestalla hace un año. Nunca ha pretendido caer simpático ni enarbolar un discurso para el que no se sentía con la autoridad suficiente. El curso pasado necesitó catorce partidos para recibir la primera ovación unánime desde la grada cuando se cantó su nombre por megafonía. Fue en el encuentro siguiente a la victoria contra el Real Madrid (1-2) en el Bernabéu, un triunfo con valor numérico y moral para lograr un objetivo que parecía imposible entonces.

