Y Odriozola cumplió su sueño de que sus hijas le viesen jugar en Anoeta
Alvaro Odriozola mostró el pasado mes de septiembre, después de estar en verano más fuera que dentro de la Real Sociedad y no contar para Sergio, un deseo a la desesperada que frente al Celta, al haber empezado a tener minutos con Pellegrino Matarazzo, pudo hacer realidad: que sus hijas, nacidas hace poco más de un año, le vieran jugar en Anoeta. “No sé cuanto voy a seguir en la Real, mi sueño es que mis hijas me vean correr en Anoeta”, señaló con miedo de que no se pudiera dar, pero el domingo disfrutó y mucho de que ese anhelo se hiciera realidad.

