Toni Nadal: "Una medida que propondría para cambiar el tenis es una raqueta más pequeña"
El tenis se ha convertido, para muchos ojos expertos, en un espectáculo de potencia desmedida, un deporte que gira cada vez más rápido sobre su propio eje de velocidad, y que quizás, solo quizás, ha perdido parte de su alma estratégica en el camino. Toni Nadal, que ha respirado el tenis desde todas sus facetas, como jugador, como estratega y, sobre todo, como el arquitecto del éxito de su sobrino Rafael, ha lanzado al ruedo una propuesta que, sin duda, dará mucho que hablar: reducir el tamaño de las raquetas. Una evolución que, a su juicio, reclama una intervención decidida por parte de quienes rigen los destinos del tenis. "Una medida que propondría para cambiar algo el tenis es jugar con una raqueta más pequeña", ha asegurado en Onda Cero.
Rafa Nadal, con la autoridad que le confiere una vida dedicada a la raqueta, argumenta que el tenis actual se ha decantado peligrosamente hacia la fuerza bruta, donde la capacidad de golpear más fuerte se erige como el pilar fundamental del éxito. "Hoy en día la mayoría de partidos se basan en pegar lo más fuerte posible y no hay táctica contra ello", afirma con rotundidad en Onda Cero, señalando una carencia que, a su entender, empobrece el espectáculo. Esta excesiva dependencia de la potencia, según su visión, merma la diversidad de estilos y deja poco espacio para esa inteligencia tenística que antaño definía a los grandes campeones. La velocidad creciente de la pelota se traduce en un juego vertiginoso donde el error se paga caro y donde el público, en ocasiones, no encuentra el hilo conductor de un partido que se desenvuelve a una velocidad endiablada.
Intensidad en los golpes
La propuesta de las raquetas más pequeñas, pues, responde a una preocupación genuina por el futuro del deporte y por la salud de sus protagonistas. Toni Nadal expone que la intensidad del juego, no tanto la cantidad de partidos, es la responsable de las lesiones que azotan a los tenistas. "Las lesiones vienen no por una cuestión de cantidad de partidos, sino de intensidad y violencia en el gesto", explica, subrayando cómo los movimientos explosivos, la frenada brusca tras alcanzar una bola a toda velocidad y la posterior aceleración, someten al cuerpo a un estrés extremo. La exigencia física se dispara, llevando a los jugadores al límite y aumentando exponencialmente el riesgo de caer lesionados. Él añora la época de jugadores como Coria o Gaudio, tenistas que basaban su juego en la construcción del punto, en la estrategia paciente y la variedad de golpes, un estilo que a menudo se ve eclipsado por la pura pegada en la actualidad.
El Mutua Madrid Open
La intervención de los dirigentes del tenis es, para Toni Nadal, un paso ineludible si se quiere mejorar el espectáculo. Considera que a veces el tenis resulta "poco atractivo" para el público, algo que achaca a esa velocidad endiablada y a la falta de alternativas tácticas ante la potencia de los golpes. El Master 1000 de Madrid, en este sentido, recibe elogios por su organización y el trabajo de Feliciano López, pero la reflexión va más allá de un torneo en particular. Se trata de una reflexión sobre la dirección que está tomando el deporte en su conjunto. El propio Nadal comenta sobre una final del torneo madrileño, señalando la anomalía de un partido entre el número 1 y el número 3 del mundo que "acaba en menos de una hora", donde Zverev salió derrotado, un dato que ilustra la brevedad y quizás la falta de tensión que a veces caracteriza a los encuentros de élite.
"Carlos Alcaraz no está por debajo de Sinner"
En cuanto a la nueva generación de estrellas, Toni Nadal se muestra cauto. Sobre Jannik Sinner, cuya actuación en Madrid califica de "gran actuación", y la comparación con Carlos Alcaraz, es directo: "Yo no veo a Alcaraz por debajo de Sinner". Reconoce la calidad tenística de ambos, pero enfoca su atención en la recuperación del joven murciano. La delicadeza de la muñeca de Alcaraz le recuerda los problemas que antaño aquejaron a Juan Martín del Potro, un jugador cuya carrera estuvo marcada por las lesiones. Por ello, está convencido de que Alcaraz, como persona inteligente que es, no arriesgará su salud forzando su regreso, priorizando su bienestar por encima de la presión por recuperar el número 1 del mundo, algo que él cree que no le preocupa "demasiado" al tenista. La salud, en definitiva, es la piedra angular de cualquier proyecto deportivo a largo plazo, y Toni Nadal sabe bien de lo que habla.

