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Schweppes convierte el tenis en una experiencia para saborear

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Hay deportes que, más allá de la competición, constituyen en sí mismos un momento social; deportes donde la experiencia no se limita al juego, sino que se extiende a todo lo que sucede alrededor. Desde hace años, el tenis ha dejado de ser solo un espectáculo deportivo para convertirse también en un entorno de encuentro, de estilo de vida y de socialización. En torno a un partido no solo sucede el juego, sino también la cita previa, el encuentro en las gradas, la charla al terminar, la copa posterior o la cena improvisada que se alarga más de la cuenta. En este contexto, Schweppes refuerza su posicionamiento estratégico apostando por algunos de los principales torneos tenísticos como plataforma de marca, al tiempo que impulsa nuevas formas de consumo más alineadas con los hábitos actuales: más diurnas, más sociales y más conscientes.

Nuevos hábitos de consumo: del tardeo a la "afternoon society"

El mercado español de bebidas espirituosas y cócteles está experimentando una transformación impulsada tanto por un relevo generacional como por nuevos hábitos de socialización. El público actual ya no se relaciona con la bebida de la misma forma que hace unos años. Se bebe antes, se elige mejor, se busca más calidad y menos exceso. El tardeo se ha consolidado, el aperitivo ha ganado terreno y cada vez es más habitual comer o alargar la sobremesa con cócteles, combinados más ligeros o refrescos de perfil adulto. A nivel global, esta evolución conecta con la llamada Afternoon Society, una macrotendencia que describe el desplazamiento del ocio desde la noche hacia franjas más diurnas, más flexibles y más compatibles con una idea de disfrute consciente. Schweppes no solo se adapta a este cambio: se adelanta a las tendencias, identificando nuevos momentos de consumo antes de que se conviertan en lugares comunes.

Un nuevo territorio: el tenis como escenario social

La apuesta de Schweppes por el tenis no responde únicamente a una lógica de presencia sostenida en grandes eventos, sino a una estrategia más amplia: la de apropiarse de un territorio donde conviven la sofisticación del ocio diurno, la importancia creciente de la experiencia, la relectura del cóctel como objeto cultural y la necesidad de encontrar nuevos escenarios sociales más allá de los códigos clásicos de la noche. Como explica Mario León, Head of Marketing de Schweppes, "Schweppes siempre ha estado muy vinculada al mundo de la mixología, pero hoy nuestro universo también dialoga con la gastronomía, la cultura, la moda o el deporte como forma de socializar". Por eso, la marca vuelve a ser patrocinadora del Mutua Madrid Open —lo es desde 2002—, ha tenido presencia histórica en el Trofeo Conde de Godó y en 2026 da un paso significativo con su entrada por primera vez en Roland-Garros. En el marco de este acuerdo de tres años (2026-2028), Schweppes se convierte en proveedor oficial del torneo en los territorios propiedad de Suntory, con una presencia tanto física como simbólica en el corazón de uno de los eventos más elegantes del calendario internacional del tenis.

Paloma Tierra Batida: el cóctel del aprés-tennis

Igual que el après-ski lleva años perfectamente instalado en el imaginario colectivo como ese momento que comienza cuando termina la jornada en la nieve, el tenis empieza a perfilar su propio “después”. Un después hecho de terrazas, barras, restaurantes, encuentros informales y copas compartidas mientras se comenta el partido o simplemente se prolonga la experiencia. En los grandes torneos, pero también en el consumo aspiracional que generan, el tenis ya no termina con la última bola. Continúa en todo lo que pasa a continuación.

Para traducir todo eso en una propuesta concreta, Schweppes ha contado con Marc Álvarez, Mixing Master de la marca, cofundador de Sips (Barcelona) y uno de los nombres imprescindibles de la coctelería internacional. Álvarez ha creado un cóctel pensado específicamente para este nuevo momento social vinculado al tenis: el Paloma Tierra Batida. "La propuesta parte de una reinterpretación del clásico cóctel Paloma, conectándolo con el universo del tenis y, en concreto, con la identidad única de la tierra batida. La idea es trasladar esa sensación mineral, terrosa y ligeramente húmeda de la pista al plano sensorial del cóctel", explica Álvarez, mejor bartender de Europa y tercero del mundo según The World’s 50 Best Bars. La base de esta nueva creación respeta la estructura clásica de la Paloma, combinando tequila y Schweppes Pomelo y manteniendo su carácter fresco, cítrico y accesible. A esta estructura se le añade un toque diferencial mediante una miel de agave infusionada a baja temperatura con vainilla, aportando profundidad, redondez y una capa aromática más compleja.

"El elemento clave del concepto –añade Álvarez– es la incorporación de un float de zumo de remolacha, que no solo introduce un matiz terroso en boca, sino que también genera un impacto visual muy potente, evocando directamente el color y la textura de la tierra batida". El servicio se completa con un escarchado lateral de sal de Tajín, que aporta un perfil salino, ligeramente picante y cítrico, elevando la experiencia y conectando con la energía y la tensión del juego.

El resurgir del cóctel como lenguaje cultural

Esta propuesta conecta con un fenómeno más amplio: el resurgir de la coctelería como lenguaje cultural. Lejos de aquella imagen del cóctel como capricho exclusivamente nocturno o ligado a ocasiones puntuales, hoy asistimos a una nueva edad de oro del cóctel marcada por un consumo mucho más naturalizado, diverso y transversal. "Las nuevas generaciones eligen bebidas más ligeras, con menor carga alcohólica, más carbónico, más frescura y mayor complejidad aromática. No buscan tanto cantidad como experiencia; no persiguen el exceso, sino el sabor, la creatividad, la estética y el control. El cóctel deja de ser un gesto de noche para convertirse en un gesto social y cotidiano en determinados contextos", asegura Borja Cortina, Schweppes Mixing Master al frente de Varsovia Bar en Gijón y Valencia. Y añade: "Los jóvenes han naturalizado el cóctel y lo entienden como algo propio, y esa naturalización explica por qué la coctelería entra ahora con tanta facilidad en territorios como la gastronomía, la sobremesa, el aperitivo o, precisamente, el tenis".

La burbuja de Schweppes

A medida que la coctelería se sofistica y se integra en nuevos momentos de consumo, los profesionales coinciden en una idea: la calidad de un cóctel no depende solo del destilado, sino de todo lo que lo acompaña. Y es ahí donde el mixer deja de ser secundario. "La burbuja es el elemento que define la estructura, la duración y la experiencia de la copa", asegura Marc Álvarez. Y por eso, cuando se habla de tónica, los mejores bartenders siguen señalando a Schweppes como el referente absoluto. "Su burbuja, fina y técnicamente calibrada, es la más persistente del mercado; gracias a una fórmula aromática secreta, con procesos propios de maceración que solo conocen cuatro personas en el mundo, y una carbonatación calibrada, Schweppes mantiene el doble de burbujas que otras tónicas pasados diez minutos, lo que permite que la copa conserve su frescura, su estructura y su equilibrio hasta el final", afirma Álvarez.

Los cítricos que definen una nueva forma de beber

En los últimos años, además, la compañía ha ampliado su porfolio para adaptarse a las nuevas formas de consumo, manteniendo siempre su posicionamiento en torno a la calidad y la complejidad aromática. En este sentido, Schweppes Pomelo se ha consolidado como una de las referencias clave dentro del universo de la coctelería actual. Su perfil cítrico, menos dulce y más sofisticado, junto con su equilibrio entre acidez, amargor y frescura, lo convierte en el aliado natural del cóctel Paloma y en una opción perfectamente alineada con la demanda de bebidas más ligeras y refrescantes. Por su parte, Schweppes Naranja representa una alternativa pensada para esos momentos en los que no se quiere consumir alcohol sin renunciar al sabor ni a la experiencia. Elaborado en España a partir del uso integral de la fruta —piel, pulpa y zumo—, ofrece un perfil más complejo, menos dulce y claramente adulto, que encaja tanto en el aperitivo como en la sobremesa o en el acompañamiento de la comida.

Take your time at Roland-Garros

Este acuerdo marca también el punto de partida de una nueva expresión creativa de la marca. Bajo el concepto “Take Your Time at Roland-Garros”, Schweppes invita al público a saborear el momento con estilo y sin prisa, en línea con su plataforma global. La campaña le da la vuelta al relato habitual del tenis: los jugadores esperan en la pista, pero el protagonismo lo asume el espectador. Una mujer, sentada en la grada con una Schweppes en la mano, se toma su tiempo mientras todo se detiene a su alrededor. Una imagen que sintetiza la actitud de la marca: disfrutar sin prisa, con elegancia y con cierto punto de irreverencia.

Más allá de la campaña, esta idea se traduce también en el propio torneo, con una serie de activaciones diseñadas para llevar esa actitud al terreno: desde ediciones limitadas de latas y vasos inspirados en Roland-Garros hasta espacios propios como el bar o el lounge de la marca, donde la experiencia se construye en torno a la degustación, la conversación y el disfrute del momento.

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