Badosa y un calvario que no cesa
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Sigue Paula Badosa instalada en unas arenas movedizas que no le permiten ser quien quiere ser. Con un tenis capaz de alcanzar el número 2 del mundo y el título de Indian Wells, la catalana vive a remolque de un cuerpo que no le deja crecer ni asomarse a las alturas. Al contrario, en este mismo desierto californiano donde brilló en 2021, naufraga esta vez en la primera ronda. Un nuevo revés anímico porque la cabeza sabe dónde quiere llegar, sabe que puede hacerlo, pero el cuerpo no deja y la frustración se acumula. Es otro adiós antes de lo que le gustaría, ante Yulia Putintseva (6-4 y 6-3, en una hora y 23 minutos), con diez dobles faltas y más de cuarenta errores. Casi llegó a comandar el circuito, y era la rival de todas, sobre todo en superficie dura porque su agresividad no dejaba respirar a nadie. Y llegó en mayo de 2023 esa fractura por estrés de la L4 que ha condicionado su carrera. Intentó volver con prisas para Wimbledon y acabó pagando más tiempo del debido en la enfermería. Puso todo de su parte en 2024 para levantarse, para no caer en las profundidades del ranking. Pero a partir de ahí, muy pocas alegrías y una sucesión de intentos fallidos por encontrar la calma, la regularidad y la progresión. Badosa no suma tres victorias seguidas desde enero de 2025, cuando alcanzó las semifinales del Abierto de Australia. Dos temporadas de perseguir lo que todavía es hoy un imposible: una semana buena sin dolor y con buen tenis. En este 2026, tres victorias que le iluminaban el rostro pero que no tenían continuidad en la jornada siguiente; tres derrotas en el estreno por falta de ritmo competitivo, e incluso el peor de los escenarios, como la retirada en el torneo de Dubái por lesión durante el choque con Elina Svitolina; prefirió descansar y no jugar en Mérida, que conquistó Cristina Bucsa . Contra Putintseva, 31 años y 76 del mundo, con quien tenía ganado el cara a cara por 4-1, suma su quinta derrota en siete partidos, y una que duele también porque los términos y los números reflejan el pesar interno. Se levantó de un tempranero 'break', pero no supo aprovechar su oportunidad para arrebatarle el saque de su rival con 3-3, y ahí acabó su resistencia. La kazaja encadenó cinco juegos consecutivos para ponerle el duelo muy difícil a la catalana, que amanecía en el segundo set con un 0-3 muy rápido. Aún tuvo Badosa el tenis para acercarse en el marcador, pero no le llegó la energía ni la calma y acabó cediendo el choque con diez dobles faltas, y más de cuarenta errores no forzados. Un síntoma de cómo funciona la cabeza. Quiere volver cuanto antes a entrar dentro de las cien primeras raquetas, ahora es 106, pero la incertidumbre de su físico se une a las urgencias por recuperar el tono, el ánimo, el rodaje y al regularidad para lograr las victorias necesarias para ello. Y con las prisas, todavía es más difícil concentrarse en lo que se puede hacer y no lo que querría que sucediera. Hace no tanto tiempo, Badosa acumulaba trofeos en casa: el WTA 1.000 de Indian Wells, los WTA 500 de Sídney (2002) y Washington (2024), el WTA 250 de Belgrado (2021), rozó el número 1. Hace no tanto tiempo, Badosa acariciaba la final del Abierto de Australia y regresaba con fuerza al top ten. Pero no acaba de encontrar el apoyo necesario para impulsarse fuera de esta situación de intermitencia, de frustración, de arrancar y frenar de golpe, que le impide reajustarse en el circuito y aspirar a lo que sabe que tiene. Ella, no obstante, lo va a seguir intentando porque esto ya no va de números o de títulos, es el tenis su pasión («Por el tenis mato», llegó a decir el año pasado) y continuará levantándose mientras no se apague esa chispa. Por el momento, se olvida de Indian Wells y comienza a pensar en Miami, una nueva oportunidad de salir de este calvario. Jessica Bouzas sí que logró completar la primera ronda ante la brasileña Maria Haddad Maia por un 6-1, 6-7 (5) y 6-1. También quiere la gallega encontrar el buen rumo en un curso sin grandes alegrías, con solo tres victorias en ocho partidos y cuatro torneos cayendo en primera ronda.

