Djokovic vence a Dimitrov, a los botes irregulares por la pista y al público en contra en Roma
Nadal, Federer y Murray para hacerle crecer
Pese a todo y pese a que el serbio empieza encajando un break en blanco, se lleva el primer set con relativa comodidad.
Y comienza fuerte el segundo. Parece que la situación está bajo control porque lleva una ruptura de ventaja y amenaza en cada juego de servicio de Dimitrov. Pero con 4-2, algo cambia. O más bien con 4-3. El búlgaro se inventa un par de golpes fantásticos y empieza una remontada increíble. Recupera el break, además en blanco, y Djokovic protesta de nuevo, esta vez enfurecido y con razón, porque en el punto que confirma la ruptura de saque una bola había sido fuera y no la cantaron.
Sus gritos y lamentos enfadan al público, que le pita y que le va a seguir silbando después. La racha de Dimitrov sigue y suma 10 puntos seguidos para pasar del 3-4 al 5-4, y amplía el momento hasta doce tantos consecutivas y hasta 14 de 16 para llevarse el set. En el camino, deja un passing de revés a una mano absolutamente espectacular. Y el punto punto es con uno de esos botes diabólicos por la pista.
Djokovic mira al suelo y maldice la tierra de nuevo. Arrastra el pie para alisarla. Parece descentrado, pero se ha visto mil veces en una situación y luego lo explica. “Afortunadamente para mí en mi carrera logré ganar más partidos de los que perdí cuando me enfrentaba a circunstancias difíciles. También perdí muchos partidos, particularmente al comienzo de mi carrera. Durante algunos años, cada vez que necesitaba dar ese paso final o ganar un Slam, no lograba hacerlo, así que aprendí mucho. Me hice más fuerte debido a las rivalidades, particularmente con Federer, Nadal y Murray. Simplemente se trata de mantener el rumbo, ser paciente y creer en el proceso y el viaje... Entender qué funciona mejor para ti... Mental y también física y emocionalmente, y luego apegarte a ello"
Y con eso no se va del partido y comienza con una rotura el set definitivo y cuando logra la segunda, grita enloquecido y después también mira al público desafiante y cierra el partido sin ningún problema.
Ya está en octavos de final, donde le espera Fucsovic o Norrie y esa pista con exceso de tierra.
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