Alcaraz somete a Tsitsipas y alcanza las semifinales en el Godó
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Una jornada maratoniana en el Real Club de Tenis Barcelona y la tregua concedida por la lluvia permitieron definir este viernes las semifinales del Conde de Godó, ronda a la que no faltará Carlos Alcaraz después de dejar por el camino a Stefanos Tsitsipas, dos veces finalista en la Ciudad Condal y máximo favorito al título. El griego fue incapaz de hacer frente al vendaval de tenis del español y dobló la rodilla en dos horas de juego, empequeñecido durante buena parte del juego por el ejercicio de bravura de su rival. Aún guarda capacidad de asombro el joven de 18 años que el próximo lunes aparecerá por primera vez en su carrera en el top 10. Ante Tsitsipas, primer cabeza de serie del torneo y número cinco del mundo, no encogió el brazo ni una sola vez. Al contrario, si pecó de algo fue de excesivo arrojo, de querer avasallar, de acabar a la tremenda y encandilar al público.
Ambos comenzaron el duelo con el brazo aún caliente de sus respectivos duelos de octavos, en donde ambos finiquitaron rápido ante Munar y Dimitrov para entregar al público el partido más deseado. En ese inicio trepidante costó que alguno doblara la rodilla. No había errores ni opciones de rotura hasta que un ataque de genialidad de Alcaraz decidió el signo de la primera manga en el noveno juego. El primer break lo logró con una dejada apoteósica. Después no falló con su servicio y cerró ese primer set con una mirada asesina hacia Tsitsipas, que empezaba a desesperarse y había lanzado un golpe innecesario que estuvo cerca de impactar en su rival.
Era el tercer enfrentamiento entre ambos, el primero en arcilla. En los dos anteriores sobre pista dura (Miami y US Open) la victoria ya había correspondido al español. El Godó confirmó que Tsitsipas ha encontrado a su bestia negra, por más que en la segunda manga echara mano de su orgullo para no convertir el partido en un paseo militar para el desatado Alcaraz. El griego encadenó cuatro juegos consecutivos para pasar de un 1-4 en contra a un 5-4 a favor. Por primera vez se vio nervios en el español, que gritaba hacia la esquina donde le miraba impasible Juan Carlos Ferrero. El ímpetu de la juventud le acabó pasando factura y cedió el set cuando tenía el partido a punto de caramelo.
Por fortuna para él fue un espejismo, y en la manga definitiva recuperó el acierto perdido y volvió a desquiciar al heleno, más centrado en discutir con el juez de silla que en plantar cara al español.
Será el australiano Alex de Miñaur, de madre española, el contrincante de Alcaraz en esa penúltima ronda, un duelo inédito para el murciano en busca de la cuarta final de su carrera.
Alcaraz no será el único español en semifinales. También selló su clasificación Pablo Carreño tras derrotar en otro partido con tintes épicos a Casper Ruud (4-6 7-6(8) y 6-3). El asturiano se medirá al argentino Diego Schwartzman por el otro puesto de finalista.
Ambos comenzaron el duelo con el brazo aún caliente de sus respectivos duelos de octavos, en donde ambos finiquitaron rápido ante Munar y Dimitrov para entregar al público el partido más deseado. En ese inicio trepidante costó que alguno doblara la rodilla. No había errores ni opciones de rotura hasta que un ataque de genialidad de Alcaraz decidió el signo de la primera manga en el noveno juego. El primer break lo logró con una dejada apoteósica. Después no falló con su servicio y cerró ese primer set con una mirada asesina hacia Tsitsipas, que empezaba a desesperarse y había lanzado un golpe innecesario que estuvo cerca de impactar en su rival.
Era el tercer enfrentamiento entre ambos, el primero en arcilla. En los dos anteriores sobre pista dura (Miami y US Open) la victoria ya había correspondido al español. El Godó confirmó que Tsitsipas ha encontrado a su bestia negra, por más que en la segunda manga echara mano de su orgullo para no convertir el partido en un paseo militar para el desatado Alcaraz. El griego encadenó cuatro juegos consecutivos para pasar de un 1-4 en contra a un 5-4 a favor. Por primera vez se vio nervios en el español, que gritaba hacia la esquina donde le miraba impasible Juan Carlos Ferrero. El ímpetu de la juventud le acabó pasando factura y cedió el set cuando tenía el partido a punto de caramelo.
Por fortuna para él fue un espejismo, y en la manga definitiva recuperó el acierto perdido y volvió a desquiciar al heleno, más centrado en discutir con el juez de silla que en plantar cara al español.
Será el australiano Alex de Miñaur, de madre española, el contrincante de Alcaraz en esa penúltima ronda, un duelo inédito para el murciano en busca de la cuarta final de su carrera.
Alcaraz no será el único español en semifinales. También selló su clasificación Pablo Carreño tras derrotar en otro partido con tintes épicos a Casper Ruud (4-6 7-6(8) y 6-3). El asturiano se medirá al argentino Diego Schwartzman por el otro puesto de finalista.

