Alcaraz debuta con victoria y dudas en el Godó
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Tras la desazón de su derrota en la primera ronda en el Masters 1.000 de Montecarlo, Carlos Alcaraz comenzó con buen pie en el Conde Godó (ATP 500) al derrotar, no sin sufrimiento, al surcoreano Kwon en un duro partido que se alargó hasta el tercer set (1-6, 6-2 y 2-6).
Sorprendió en Indian Wells, donde sólo Rafael Nadal pudo frenarlo en semifinales, y venció su primer Masters en Miami en una exhibición adolescente para el recuerdo, pero, después de la gira norteamericana, el tenis del murciano no acaba de arrancar en este inicio de temporada en tierra. Primero fue superado por un sólido Korda en Mónaco y ayer, en Barcelona, debutó con victoria y dudas ante el número 71 del mundo, Soonwoo Kwon.
Un 1-6 en el inicio del duelo auguraba un plácido triunfo del joven de El Palmar. Alcaraz arrollaba al resto y al servicio, mientras que su comunicación no verbal manifestaba alegría y confianza. Sin embargo, con la segunda manga llegó la reacción del asiático. Kwoon cedió el primer juego al servicio y el siguiente al resto, pero desde tal momento crítico, el surcoreano no perdió un juego en el set. El saque del español dejó de ser determinante y los reproches hacia sí mismo inundaron su psique.
Las continuas miradas hacia Ferrero demostraban su incomodidad, pero, sin embargo, en la manga definitiva, Alcaraz se repuso. Un sólido tenis volvió a su diestra para cerrar un partido que se había complicado más de la cuenta. Su rival en octavos de final será el mallorquín Munar, un hueso en tierra.
Sorprendió en Indian Wells, donde sólo Rafael Nadal pudo frenarlo en semifinales, y venció su primer Masters en Miami en una exhibición adolescente para el recuerdo, pero, después de la gira norteamericana, el tenis del murciano no acaba de arrancar en este inicio de temporada en tierra. Primero fue superado por un sólido Korda en Mónaco y ayer, en Barcelona, debutó con victoria y dudas ante el número 71 del mundo, Soonwoo Kwon.
Un 1-6 en el inicio del duelo auguraba un plácido triunfo del joven de El Palmar. Alcaraz arrollaba al resto y al servicio, mientras que su comunicación no verbal manifestaba alegría y confianza. Sin embargo, con la segunda manga llegó la reacción del asiático. Kwoon cedió el primer juego al servicio y el siguiente al resto, pero desde tal momento crítico, el surcoreano no perdió un juego en el set. El saque del español dejó de ser determinante y los reproches hacia sí mismo inundaron su psique.
Las continuas miradas hacia Ferrero demostraban su incomodidad, pero, sin embargo, en la manga definitiva, Alcaraz se repuso. Un sólido tenis volvió a su diestra para cerrar un partido que se había complicado más de la cuenta. Su rival en octavos de final será el mallorquín Munar, un hueso en tierra.

