Djokovic, campeón del Masters 1.000 de París-Bercy
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Novak Djokovic se ha proclamado campeón del Masters 1.000 de París-Bercy, sexto título en la capital francesa y número 37 de este calibre, con el que desempata con Rafael Nadal en la lista de máximos triunfadores. Venció el serbio en un duro partido a Daniil Medvedev, que lo puso a prueba en las más de dos horas de partido y que terminó con el resultado de 4-6, 6-3 y 6-3.
Djokovic, que se aseguró el sábado terminar el año como número 1 por séptima vez, otro récord para su botín, necesitó algo de tiempo para encontrar respuesta al potente saque del ruso, y también a su estilo ilegible y su defensa desde el fondo. Pero, en cuanto encontró la fórmula mágica, fue imparable en la resolución del encuentro.
Medvedev, que comenzó muy seguro, fue perdiendo efectividad mientras Djokovic parecía encontrar cada vez más paciencia frente a la férrea defensa de su rival. Aplaudió el serbio más de un punto del ruso, obstinado en su estilo directo, cargado de mordiente desde el servicio, pero que se fue diluyendo, sobre todo, en el tercer set. Los dos firmaron números semejantes en los dos primeros parciales, errores y aciertos que hicieron que el partido se balanceara hacia un lado y otro por pequeños puntos aquí o allá.
Pero fue el serbio quien tenía, además, un punto más de agresividad en su juego, sobre todo en su revés; quería el número 1 resarcirse de la final del US Open, perdida ante el ruso, y que le impidió desempatar con Nadal y Federer en número de Grand Slams.
Djokovic, que se aseguró el sábado terminar el año como número 1 por séptima vez, otro récord para su botín, necesitó algo de tiempo para encontrar respuesta al potente saque del ruso, y también a su estilo ilegible y su defensa desde el fondo. Pero, en cuanto encontró la fórmula mágica, fue imparable en la resolución del encuentro.
Medvedev, que comenzó muy seguro, fue perdiendo efectividad mientras Djokovic parecía encontrar cada vez más paciencia frente a la férrea defensa de su rival. Aplaudió el serbio más de un punto del ruso, obstinado en su estilo directo, cargado de mordiente desde el servicio, pero que se fue diluyendo, sobre todo, en el tercer set. Los dos firmaron números semejantes en los dos primeros parciales, errores y aciertos que hicieron que el partido se balanceara hacia un lado y otro por pequeños puntos aquí o allá.
Pero fue el serbio quien tenía, además, un punto más de agresividad en su juego, sobre todo en su revés; quería el número 1 resarcirse de la final del US Open, perdida ante el ruso, y que le impidió desempatar con Nadal y Federer en número de Grand Slams.

