Deporte
Añadir Noticia
Noticias

El Leipzig se venga de un lesionado PSG

0 9
El RB Leipzig ganó por 2-1 a un PSG lastrado y desorientado por las bajas de Neymar y Mbappé, en un partido intenso y de áreas. Di María marcó a los pocos minutos, pero el equipo de Nagelsmann consiguió rehacerse con los tantos de Nukunku y Fosberg, este último de penalti. Con la inesperada derrota del Manchester United en Estambul, el Grupo H dibuja un escenario incierto e igualado tras la primera vuelta y el Leipzig consigue vengarse de los franceses, antes los que claudicaron en las últimas semifinales de la Champions.





El PSG, huérfano de líderes y espoleado por la derrota del United en Estambul, no tardó en hacer valor su condición de subcampeón en Leipzig. Kean, que llegó a París más como revulsivo que como líder, presionó bien ante el confiado Upamecano, que tras el robo, cedió el balón a Di María, un hombre entre niños este miércoles, bien curtido en la competición, que con un sutil toque envió el balón a la red a los cinco minutos de inicio. Los dos equipos habían iniciado el partido como exige la Champions, o al menos con la exitosa fórmula Bayern en la mano. El balón jugado y los dientes siempre afilados, por si hay pérdida. Los de Tuchel golpearon primero.


El «Fideo» era un cuchilla por la derecha, que atraía hasta a tres rivales de los que se zafaba al estilo «canchero», con tantos rebotes como recursos técnicos y el PSG, ante la creencia del argentino, se crecía. En una de estas al pobre Upamecano le tocó otra vez, o más bien la tocó, porque desvió un centro de Sarabia con la mano. Di María, que sentía que era su día por las ausencias de Neymar y Mbappé, se apresuró a coger el balón para tirar el penalti. Esta vez, sin embargo, su disparo acabó en la manos de Gulasci, que adivinó a la perfección la trayectoria. El partido no tenía respiro. Mientras el Leipzig se envalentonaba y avanzaba en bloque, Kean amenazaba con castigar espacio a la espalda de los centrales, salvaguardados momentáneamente por el fuera de juego.


Es un equipo curioso el alemán. Ya pueden encadenar una jugada de 30 pases como bombardear de forma inmisericorde el área rival durante varios minutos. Seguramente el PSG se vea reflejado en él, o al menos, en su versión prematura. Ambos conjuntos, exentos de tradición, están amparados por grandes fortunas, ya sean de crudo o de bebidas fluorescentes. También están dirigidos por inquietos alemanes, escuela revalorizada tras Lisboa. De momento, el PSG ya ha perdido una final de la Champions, que seguramente sea el primer paso para ganarla algún día. El Leipzig, por su parte, empieza a ser odiado en Alemania por su talento y colchón económico. Buena señal.


La ley del ex
A poco para el descanso, el balón no tenía dueño y las piernas se desenvainaban. Di María volvió a amagar con otro tanto, esta vez invalidado por fuera de juego y a los pocos minutos. El fútbol recordó que abofetea sin previo aviso. Angeliño, que es gallego hasta en los centros, fintó con el pase al segundo palo para luego darla en corto a la frontal. La defensa francesa, descolocada por el gesto del lateral de Coristanco, dudó y por allí apareció Nukunku, ex del PSG, para hacer el empate.


Tras el descanso, cada balón suelto era un Vietnam. Ni PSG ni Leipzig desfallecían, pese que una vez recuperado, no tenían demasiadas ideas de qué hacer con él. Fosberg tuvo una clara tras bailar al montañoso Pereira, pero el disparo acabó en la grada. Hubo réplica de Kean, asistido por la defensa alemana tras un mal rechazo, pero tampoco atinó con la definición pese a un buen recorte previo. Con el centro del campo desvirtuado, el partido pasó a las áreas, alfa y omega de este deporte. Pereira, que emuló a Upamecano, tocó con la mano un centro inofensivo. Penalti para el Leipzig, muy bien ejecutado por Fosberg, y 2-1.


El PSG, que jugaba como si sus estrellas estuviesen en el campo, al intercambio de golpes, era como un caballo, que cuando ve prado solo le sale correr. El partido, además, se iba calentando, con enganchones con el juego parado y alguna patada fea, como la Kurzawa. El tarjetero se disparó. Tuchel, a 15 minutos del final y en una decisión extraña, sacó a dos defensas, Bakker y Kehrer, y Nagelsmann, a más delanteros. El panorama no cambió hasta el pitido final, cuando el Leipzig, al fin, pudo cobrar su venganza.

Comments

Комментарии для сайта Cackle
Загрузка...

More news:

Read on Sportsweek.org:

Abc.es (deportes)
Abc.es (deportes)
Abc.es (deportes)
Abc.es (deportes)
Abc.es (deportes)

Otros deportes

Sponsored