Asensio reclama su sitio
Asensio vuelve a pedir la titularidad. Cierta sensación de deja vu invade al cronista, porque esto ya ocurrió, aunque parece que esta vez es la definitiva.
El Madrid se impuso en un partido alegre y con rachas. Más bonito que bueno, aunque nunca un mero correcalles. El Betis es un equipo generoso y ofensivo que sufre mucho atrás. El Madrid le hizo daño cuando quiso hacerlo.
La grada bética recibió a Ceballos con poco cariño. «Hoy come pipas, Ceballos hoy come pipas». La megafonía aportaba una información minuciosa: la altura del césped era exactamente de 22 milímetros.
El Madrid salió con el 4-4-2 que había gustado la última semana, y el inicio fue prometedor. Asensio, brillante, marcó el 0-1 rematando una chut de Cristiano. El Madrid estaba vivo y el Betis rápido arriba. Pero el gol cambió la tendencia y el Betis se fue quedando con el partido mediante entradas sucesivas por su banda izquierda. Junior aprovechaba las diagonales de Joaquín, que escorado allí, y hacia dentro, explota mejor sus cualidades, la «finta y el sprint». También lanzó una peligrosa falta que hizo lucirse a Keylor.
Al principio parecía que el Madrid se echaba un paso atrás para mejor correr, pero con los minutos fue desapareciendo incluso la amenaza de contragolpe. No reculaba, se echaba a la bartola. Marcelo fue cambiado por Theo por problemas musculares y con él perdió salida del juego y ánimo ofensivo. Theo estuvo en su línea de vertical atolondramiento.
A la rapidez y buena colocación en el campo (impronta de Setién), el Betis añadió el progresivo control de la pelota. Destacaba Fabián en la tramitación.
Con los minutos, todos en el Madrid se fueron haciendo Bale, sumiéndose cada uno en su personal abstracción. El Madrid se «azidanaba», se iba quedando en Babia, un poco absorto (incluso picueto) y desaparecía del partido.
La izquierda era el carril preferido del Betis, y por allí llegaron los dos goles, los dos con origen en Joaquín: el 1-1, un remate de Mandi en el área pequeña; el 2-1 en autogol de Nacho tras doble intento de Junior.
Cristiano respondió sin éxito con un par de jugadas antes del descanso.
Al regresar, el Madrid decidió meterse en el partido. Siempre que se esforzó en urdir la jugada dio sensación de peligro. Ramos empató en un córner con autoridad. Bale pudo marcar después dos veces. Apareció cuando tuvo un poco de espacio y el cariño de buenos pases. Son las condiciones necesarias, no suficientes. El partido se «intensificó», y Joaquín encontró ya obstáculos en sus diagonales.
El tercero del Madrid fue una obra de arte que nació de esa reencontrada fuerza. Carvajal salió de un robo como el chorro de un géiser por su banda. Se fue con potencia de varios, centró, y Asensio remató con un perfecto acompañamiento del cuerpo. El gol se celebró mucho. Tenía algo de hito en la recuperación de la confianza colectiva. El Madrid había remontado en un rato de buen fútbol con la suficiencia de hace meses.
Así juega el Madrid, descolgándose y remontando, a tirones como un Perico Delgado del fútbol. Un pesimista dirá que el Betis le hizo demasiado daño.
El Madrid estaba caliente y durante un rato se gustó. Cristiano, que ya decíamos estaba «europeo», marcó el cuarto tras un gran pase de Casemiro.
El Betis tuvo el pundonor para intentarlo y el Madrid pudo correr.
El partido afianza la sospecha de que el 4-4-2 es el esquema (lo fue cuando el Madrid ganó) y de que Asensio está para jugar. Cristiano parece cómodo con él y el equipo luce más con sus apariciones. Alguien responde arriba, por fin. Hay algo a lo que el Madrid puede agarrarse durante estos meses.
Bale fue sustituido y entró Isco, quedando Cristiano como punta de lanza. El Madrid dejó de correr, se le notaba cansado, y Setién quitó sus medios, volcó al equipo y Sergio León, nada más entrar, consiguió el 3-4. El pase era de Junior, que jugó un gran partido.
El Betis lo intentó con más ruido que peligro, pero el Madrid, bien pertrechado, resistió y marcó el quinto con una contra perfecta que Lucas condujo y Benzema remató. Otro zarpazo cuando sentía el aliento bético.
El partido fue una gozada para el aficionado. El Betis se fue con una ovación y el Madrid, con algo del brillo de Champions en las botas, reencontró una buena versión de sí mismo. Asensio pide la titularidad y pulveriza la jerarquía de la BBC. Esto ya se escribió durante la temporada, aunque Zidane decidió olvidarlo.
El Madrid se impuso en un partido alegre y con rachas. Más bonito que bueno, aunque nunca un mero correcalles. El Betis es un equipo generoso y ofensivo que sufre mucho atrás. El Madrid le hizo daño cuando quiso hacerlo.
La grada bética recibió a Ceballos con poco cariño. «Hoy come pipas, Ceballos hoy come pipas». La megafonía aportaba una información minuciosa: la altura del césped era exactamente de 22 milímetros.
El Madrid salió con el 4-4-2 que había gustado la última semana, y el inicio fue prometedor. Asensio, brillante, marcó el 0-1 rematando una chut de Cristiano. El Madrid estaba vivo y el Betis rápido arriba. Pero el gol cambió la tendencia y el Betis se fue quedando con el partido mediante entradas sucesivas por su banda izquierda. Junior aprovechaba las diagonales de Joaquín, que escorado allí, y hacia dentro, explota mejor sus cualidades, la «finta y el sprint». También lanzó una peligrosa falta que hizo lucirse a Keylor.
Al principio parecía que el Madrid se echaba un paso atrás para mejor correr, pero con los minutos fue desapareciendo incluso la amenaza de contragolpe. No reculaba, se echaba a la bartola. Marcelo fue cambiado por Theo por problemas musculares y con él perdió salida del juego y ánimo ofensivo. Theo estuvo en su línea de vertical atolondramiento.
A la rapidez y buena colocación en el campo (impronta de Setién), el Betis añadió el progresivo control de la pelota. Destacaba Fabián en la tramitación.
Con los minutos, todos en el Madrid se fueron haciendo Bale, sumiéndose cada uno en su personal abstracción. El Madrid se «azidanaba», se iba quedando en Babia, un poco absorto (incluso picueto) y desaparecía del partido.
La izquierda era el carril preferido del Betis, y por allí llegaron los dos goles, los dos con origen en Joaquín: el 1-1, un remate de Mandi en el área pequeña; el 2-1 en autogol de Nacho tras doble intento de Junior.
Cristiano respondió sin éxito con un par de jugadas antes del descanso.
Al regresar, el Madrid decidió meterse en el partido. Siempre que se esforzó en urdir la jugada dio sensación de peligro. Ramos empató en un córner con autoridad. Bale pudo marcar después dos veces. Apareció cuando tuvo un poco de espacio y el cariño de buenos pases. Son las condiciones necesarias, no suficientes. El partido se «intensificó», y Joaquín encontró ya obstáculos en sus diagonales.
El tercero del Madrid fue una obra de arte que nació de esa reencontrada fuerza. Carvajal salió de un robo como el chorro de un géiser por su banda. Se fue con potencia de varios, centró, y Asensio remató con un perfecto acompañamiento del cuerpo. El gol se celebró mucho. Tenía algo de hito en la recuperación de la confianza colectiva. El Madrid había remontado en un rato de buen fútbol con la suficiencia de hace meses.
Así juega el Madrid, descolgándose y remontando, a tirones como un Perico Delgado del fútbol. Un pesimista dirá que el Betis le hizo demasiado daño.
El Madrid estaba caliente y durante un rato se gustó. Cristiano, que ya decíamos estaba «europeo», marcó el cuarto tras un gran pase de Casemiro.
El Betis tuvo el pundonor para intentarlo y el Madrid pudo correr.
El partido afianza la sospecha de que el 4-4-2 es el esquema (lo fue cuando el Madrid ganó) y de que Asensio está para jugar. Cristiano parece cómodo con él y el equipo luce más con sus apariciones. Alguien responde arriba, por fin. Hay algo a lo que el Madrid puede agarrarse durante estos meses.
Bale fue sustituido y entró Isco, quedando Cristiano como punta de lanza. El Madrid dejó de correr, se le notaba cansado, y Setién quitó sus medios, volcó al equipo y Sergio León, nada más entrar, consiguió el 3-4. El pase era de Junior, que jugó un gran partido.
El Betis lo intentó con más ruido que peligro, pero el Madrid, bien pertrechado, resistió y marcó el quinto con una contra perfecta que Lucas condujo y Benzema remató. Otro zarpazo cuando sentía el aliento bético.
El partido fue una gozada para el aficionado. El Betis se fue con una ovación y el Madrid, con algo del brillo de Champions en las botas, reencontró una buena versión de sí mismo. Asensio pide la titularidad y pulveriza la jerarquía de la BBC. Esto ya se escribió durante la temporada, aunque Zidane decidió olvidarlo.

