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ÑUBLENSE DEJA LA VIDA Y LOGRA LA HAZAÑA FRENTE A SU CLÁSICO RIVAL

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En un partido épico y lleno de emociones, el cuadro ñublensino logró la remontada, se quedó con el clásico y sigue compitiendo en la Copa Chile.

 

Ficha

 

Ñublense inició con Miguel Jiménez, Jorge Faúndez, Nicolás Vargas, Braian Molina, Fernando Lazcano, Federico Mateos, Alexander Corro, Brayan Valdivia, Sebastián Pérez, Ignacio Ibáñez y David Escalante, dirigidos técnicamente por Jaime García.

 

Ingresó David Tapia por Jorge Faúndez.

 

Tarjetas amarillas: Jorge Faúndez, Nicolás Vargas y Claudio Muñoz (PF)

 

Curicó Unido comenzó con Luis Santelices, Jens Buss, Mario Parra, Diego Díaz, Kennet Lara, Carlos Suárez, Martín Cortés, Gonzalo Bustamante, Heber García, Yerson Opazo y Mauro Quiroga, junto a su entrenador, Dalcio Giovagnoli.

 

Ingresó Felipe Saavedra por Heber García, Gabriel Harding por Kennet Lara y Carlos Cisternas por Carlos Suárez.

 

Tarjeta amarilla: Diego Díaz

 

90 minutos

 

Literalmente fue un partido de 180 minutos (y algo más). Lo vivido en Curicó fue la continuación de lo hecho el día domingo en Chillán. Juego intenso, de dientes apretados, parejo y con dos equipos que propusieron desde un inicio.

 

La única diferencia, tal vez, fue que los dirigidos por Jaime García saltaron a la cancha con más ganas, con más ánimo… con más entusiasmo. Algo distinto había en la mirada y en la expresión corporal de los jugadores ñublensinos.

 

Silbato inicial y el Rojo se fue inmediatamente al ataque buscándo el gol que le permitiera igualar la serie lo más rápido posible. Ignacio Ibáñez sorprendió a los curicanos en los primeros instantes. Con su velocidad ganó línea de fondo y centró; remató al arco y probó los guantes del meta Diego Santelices.

 

Y Curicó Unido también mostró sus cartas. Atacó con fuerza por ambas bandas y con centros rápidos intentó sorprender al fondo ñublensino, pero los intentos se iban desviados o encontraban bien ubicado al portero Miguel Jiménez.

 

Una buena oportunidad de gol tuvieron los chillanejos cuando buscaban espacios para rematar. Ahí, un pequeño hueco fue visto por Alexander Corro en el minuto 13, quien intentó desde fuera del área con un tiro calculado que iba al ángulo, el arquero Santelices se lanzó pero la prueba de Corro iba desviada por centímetros.

 

Y al minuto 19 se jutaron por la orilla, Ignacio Ibáñez, que tocó para Jorge Faúndez, quien centró y el balón fue conectado por Sebastián Pérez. El delantero incómodo remató con una sutileza, mientras el portero rival miró sin poder hacer algo y para su suerte, la pelota pasó al lado del palo y terminó en saque de fondo. Se lo perdió Ñublense, pero este trío tendría algo más que decir.

 

En el minuto 34 los locales avisaron con todo, gracias a un lanzamiento de Yerson Opazo que rebotó en un defensa rojo y el balón se estrelló en el palo. Un minuto más tarde, un centro desde la derecha no pudo ser despejado y Mario Parra remató y puso el 1 a 0 en favor de Curicó Unido por sobre el elenco de la región de Ñuble.

 

Y cuando muchos bajaban los brazos y se sumaban a quienes no creían en darlo vuelta, vino la respuesta. Se volvieron a juntar Ignacio Ibáñez y Jorge Faúndez, vino el centro luego de una jugada rápida y apareció destapado Sebastián Pérez para empujarla. No había tiempo que perder, ni siquiera para celebrar. Pérez corrió a buscar la pelota la fondo del arco para luego llevarla a toda velocidad al círculo central, para reanudar el juego lo antes posible y luchar por el gol del triunfo.

 

Así, ambos equipos se fueron al descanso, sabiendo que nadie se podía confiar y tendrían que batallar mucho más en el segundo tiempo. Ñublense estaba a un gol de alargar la llave, mientras que a Curicó, si bien le servía el empate, salir a defenderlo, era muy peligroso.

 

Y el milagro estaba muy cerca. Recién comenzado el agregado, un minuto rodando el balón y apareció el trío. Ibáñez, Faúndez y Pérez. Misma jugada. Proyección por la banda, centro y aparición de Sebastián Pérez para empujarla y celebrar con los compañeros, cuerpo técnico y la hinchada fiel. Curicó Unido 1-2 Ñublense.

 

De ahí en más, la orden de Giovagnoli fue adelantar las líneas y presionar arriba. Con el resultado de 1-2 había tanda de penales y un gol más en contra, significaba la eliminación directa para Curicó Unido. Así, los locales se volcaron en ataque, pero no consiguieron su anehlado gol y se vieron frustrados por una defensa Roja altamente concentrada y las manos seguras de Miguel Jiménez, que cada vez que fue requerido, respondió con solvencia.

 

Pitazo final. Arengas, gritos de ánimo y abrazos en Ñublense, mientras que en los rivales, se colaba la inseguridad que brotaba de sus miradas, de su caminar… de su semblante.

 

Hasta que llegaron los penales. Primer lanzamiento para Curicó. La responsabilidad era de Gonzalo Bustamante, pero Miguel Jiménez tenía una historia que contar. Seguro bajo los tres palos ahogó el grito de gol de Bustamante y de toda una ciudad que con incredulidad veía cómo perdían el clásico y estaban al borde de la eliminación. Jiménez era un héroe a esa hora.

 

Y la ventaja había que confirmarla. Ahí apareció Brayan Valdivia, que sin titubear remató y con un puño cerrado celebraba el 1 a 0 desde los 12 pasos. Luego venía una nueva oportunidad para los locales. Tenían que igualar el marcador, aunque ya habían desperdiciado una oportunidad de gol. Martín Cortés cumplió y anotó. Luego en Ñublense, Nicolás Vargas volvió a poner en ventaja al Rojo. 2 penales para cada uno, pero los chillanejos vencían por 2-1.

 

En el tercer penal, Mauro Quiroga, el hombre gol de Curicó se paró en el punto penal y con un potente tiro al medio anotó. Se ponían 2 iguales, pero con un lanzamiento más para el cuadro de Primera A. Alexander Corro fue el encargado de -con su experiencia- volver a poner arriba a Ñublense. Y lo consiguió. 3-3.

 

Cuarto penal para Curicó Unido y el experimentado Yerson Opazo pateó. Su tiro fue directo al palo de la mano izquierda de Jiménez. Si el balón no se estrellaba, el portero atajaba. Y a falta de un gol para cerrar la serie, Braian Molina asumió toda la responsabilidad. Se paró, apuntó y remató. Gol de Ñublense y la euforia de los jugadores se mezclaba con los cánticos de los hinchas, los gritos de alegría del cuerpo técnico y las lágrimas de Molina y Jiménez, quienes fueron claves en los lanzamientos penales.

 

Así, de manera épica, emocionante, luchada… Ñublense venció a su clásico rival, Curicó Unido, en una muestra de buen fútbol y la seguridad de que con trabajo serio y duro, los triunfos vendrán, de que con esfuerzo, todo se puede lograr.

 

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