Derrotado por el Bayern, pero siendo el Real Madrid (4-3)
El Real Madrid más serio, el más concentrado y efectivo se quedó fuera de la Champions y casi dice adiós a la temporada. Eso sí, lo hace dejando su mejor imagen, la que causa terror en Europa y hace que los rivales le traten con el respeto que se ha ganado. El Bayern sufrió, pero se repuso golpe a golpe de los tantos del conjunto blanco. Tiene el orgullo en la sangre el campeón alemán y por eso es de los pocos en el mundo que mira al Real Madrid a los ojos y no retrocede. No lo hizo en el Bernabéu, donde fue mejor en juego, pero no en autoridad. Y no lo hizo ayer, donde no fue mejor, pero sí decidió el partido cuando había que hacerlo. Ese momento fue cuando Camavinga puso el colofón a su peor temporada y vio, después de salir del banquillo, dos amarillas muy seguidas. La primera, justa; la segunda es para discutirla mucho. El Real Madrid, que ya no tenía la pelota, no supo aguantar con diez y recibió el gol definitivo de Luis Díaz con el final ya demasiado cercano. Queda el consuelo del buen papel y la rabia y el enfado por una expulsión inmerecida. Pero ya la vista está en el año que viene.
Camavinga desafinó
Para el próximo curso habrá que pensar qué se hace con Camavinga, que claramente no ha cumplid las expectativas señaladas. Que Arbeloa no confiaba en él se vio en sus elecciones: le dejó fuera del equipo titular para atar a Fede Valverde en el centro del campo. Hizo un gran encuentro el uruguayo, pero el equipo perdió la revolución que genera por la derecha. Mediada la segunda parte, para soltar a Valverde y refrescar al equipo, Arbeloa sacó a Camavinga, con el Real Madrid ya más cansado y más lejos de la portería contraria. Salió sobrado de revoluciones, siempre queriendo defender hacia delante y recuperando después. Vio una amarilla justa por eso, pero lo que no esperaba él ni nadie, puede que ni el colegiado, es ver la otra por retener un balón tras una falta. Una tontería, algo leve para una decisión tan definitiva y que marcó el choque. Arbeloa esperó a hacer los cambios, pero fue demasiado tarde. El Real Madrid iba ya muy justo y, con uno menos, sintió un golpe psicológico irrecuperable. Luis Díaz, cuyo papel había sido insignificante, y Olise, que aprendió quién es Mendy, aprovecharon la desventaja para desnivelar la eliminatoria.
Dos clásicos frente a frente
Porque hasta ese momento fue un partido de poder a poder, de golpe a golpe y verso a verso, con el Real Madrid, por fin, con las ideas muy claras, con Bellingham descubriendo que puede ser mediocentro, con Vinicius pensando más en Mbappé (y equivocándose una y otra vez) y con el francés rápido y con más sentido colectivo que otros días. Y con Güler, por supuesto. Una de las penas del encuentro es que no coronara su gran partido y su primera parte diferencial con dos goles. Fue una pelea de juventud contra veteranía, Güler contra Neuer. Y el portero alemán sintió el crujir de las articulaciones y la presbicia de los cuarentones.
Pero a cada gol de Güler respondió el Bayern, con Lunin demasiado frío al principio, como Trent. Ambos defendieron un saque de esquina como si no defendieran. El Madrid golpeaba y el Bayern movía la pelota con menos gracia que hace una semana. Así empató Kane, pero después, Mbappé, a pase de Vinicius (se encontraron por fin), hizo el tercero. La segunda parte fue otra cosa, más calmada, mejor el Real Madrid al principio, cuando pudo poner tierra de por medio, pero ya se había acabado la efectividad. Neuer sacó un trallazo de Mbappé y Vinicius remató otra con el pie de plastilina.
Los minutos sentaron mejor al Bayern que a un Madrid cansado por el esfuerzo, un Real Madrid digno y que transmitió orgullo a su afición, que encontró el tono que tenía que haber encontrado. Desafinaron, sin embargo, Camavinga y el árbitro.
El Real Madrid salta al campo el objetivo de remontar la derrota por 1-2 sufrida en casa ante el Bayern Múnich en el partido de ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League. Los goles de Luis Díaz (41') y Harry Kane (46') dieron la victoria al Bayern en el Santiago Bernabéu aunque el tanto de Kylian Mbappé en el minuto 74 permitió al Madrid mantenerse vivo.
Este es el 30º enfrentamiento entre ambos equipos (el más repetido en la historia de las competiciones de clubes de la UEFA), todos ellos en la Copa de Europa. El Madrid suma 13 victorias frente a las 12 del Bayern, y ha marcado 46 goles, dos más que su rival alemán. El Madrid ha ganado las últimas cuatro eliminatorias a doble partido entre ambos, la más reciente por un global de 4-3 en las semifinales de la 2023/24. Vinícius Júnior marcó por partida doble en el empate 2-2 de la ida en Múnich, con Harry Kane anotando el segundo del Bayern; Alphonso Davies marcó para los visitantes en la derrota por 2-1 de la vuelta en Madrid.

