Tiempo de saldos
Abc.es
La política española ha ingresado en una etapa de desconcierto frenético. Trazar proyectos, fijarse objetivos, ha empezado a resultar tan desesperadamente absurdo como jugar al ajedrez en mitad de un terremoto: los trebejos se desplazan, pero no porque los mueva nadie sino porque tiembla el suelo.

