El camino tortuoso de España en el Eurobasket empieza con un batacazo ante Georgia (83-69)
El tortuoso camino que se adivinaba en el Eurobasket comenzó con un batacazo serio ante Georgia. La derrota sitúa a España en un escenario complicado. Dando por supuesto que se gana a Chipre, faltaría más, el partido del sábado ante Bosnia es poco menos que una final para aspirar, al menos, a la cuarta plaza del grupo, la última que da el pase a octavos. Porque después de lo de Georgia plantearse derrotar a Italia y Grecia cuesta bastante. España pagó un día dramático en ataque: 7/32 en triples (22 por ciento) y 6/13 en tiros libres (46).
Una de las claves en las que insiste Scariolo, y en este torneo más todavía, es que al equipo se le vean las costuras lo menos posible. Porque España tiene defectos, pero también es capaz de disimularlos. Los problemas vienen cuando no lo logra. Y fue lo que sucedió ante Georgia desde el principio hasta el final. Dos triples fallados y una perdida fueron la carta de presentación. Willy ejerció de capitán con la primera y casi única acción positiva, pero España tembló ante una selección que es la vigésimo cuarta en el ranking FIBA. Georgia se mostró más suelta, más despreocupada (19-9). A España se le atragantaban los ataques y las pérdidas (6) superaban la cifra de canastas (5) con el primer cuarto ya avanzado. Si Georgia mandaba era más por los errores no forzados de España que por sus propias virtudes.
Y es que el equipo de Shengelia, que jugó pese a su arritmia cardiaca detectada hace casi tres semanas, no sorprende a nadie. Sus dos NBA, Bitadze y Mamukashvili, tienen tamaño, kilos y puntos. Y si encuentran alguna ayuda exterior, en este caso Sanadze, pues se convierten en un equipo apañado. España se fue enganchando muy poco a poco. Llegaron los primeros aciertos exteriores, la pareja Juancho-Pradilla mejoró a los titulares, y los dos bases fueron cogiendo temperatura. Saint-Supery mejoró al equipo titular y De Larrea demostró una de sus muchas virtudes. El pucelano es capaz de reengancharse a los partidos después de un arranque que a más de uno le hubiera enterrado. España llegó a ponerse tímidamente por delante (32-33) sin ser fluida. Era lo mejor de los dos primeros cuartos: un equipo que no había encontrado el ritmo estaba ahí.
Lo que no se puede permitir España son desconexiones como la que tuvo en el comienzo del tercer cuarto. Ante Georgia se tradujo en un 5-0. Ante selecciones potentes mejor no pensarlo. El caso es que, agarrados a Shengelia, los georgianos volvieron a fugarse (46-38). La selección tenía serias dificultades para anotar. Por eso necesita la aparición de los jugadores con más talento. Y en esa lista el primero es Santi Aldama. Su importancia es capital. Su segundo triple y el primer contraataque de la selección paliaron una salida preocupante. Pero fueron dos espejismos en un ataque que rara vez funcionó porque Georgia fue mucho más directa. La falta de confianza en un lado de la pista terminó lastrando atrás. Y si la defensa de España no pesa las alarmas terminan sonando (57-47).
Después de tres cuartos, España no había sido capaz de anotar al menos 20 puntos en ningún periodo. El rendimiento en el tiro de tres y en los tiros libres era tóxico y aún así España no tenía el partido perdido porque enfrente tampoco estaba precisamente Serbia, Francia o Alemania. Scariolo ordenó una zona y a uno de los que se llevaba semanas esperando, Juancho, apareció. La decena de desventaja se quedó en la mitad, pero no había continuidad. España era incapaz de encadenar 4-5 acciones positivas. Scariolo agitó el equipo. Apostó por el quinteto, en teoría, anotador. Sin bases, con Brizuela-Yusta-Parra-Aldama-Willy. Georgia desmontó la zona y se situó con +12 a cuatro minutos del final. El desbarajuste se prolongó hasta el final. Toca pensar en la final ante Bosnia.
83. Georgia (20+17+20+26): Baldwin (12), Sanadze (11), Bitadze (15), Shengelia (14), Mamukelashvili (19) -quinteto titular- Burjanadze (7), Andronikashvili (2), Shermadini (4), Jintcharadze (0) y Ochkhikidze (0).
69. España (17+18+14+20): De Larrea (3), Yusta (4), Parra (5), Aldama (12) y Willy (8) -quinteto titular- Brizuela (11), Saint-Supery (4), Juancho (13), Pradilla (6), López-Arostegui (2) y Puerto (0).
Árbitros: Kallio (Can), Marques (Por) y Pesic (Ser). Sin eliminados. Técnica a Bitadze.
Incidencias: 2.019 espectadores en el Spyros Kyprianou Arena de Limasol.
1ª jornada Grupo C: Georgia, 83-España, 69; Chipre-Bosnia (17:30) y Grecia-Italia (20:30).
Clasificación (victorias/derrotas): 1. Georgia (1/0); 2. Bosnia (-/-); 3. Chipre (-/-); 4. Grecia (-/-); 5. Italia (-/-); 6. España (0/1).