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Barea, un campeón de la NBA para el Estudiantes

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Mientras Sudamérica se ve hipnotizada por su tormenta futbolística, un poco más al norte, en el Caribe, primero se juega al béisbol y, si no hay bates, al baloncesto. En parte, es por esto que el primer latino en jugar y ganar la NBA fuese de Puerto Rico. Butch Lee, pese a que solo disputó 17 partidos por una lesión de rodilla en la temporada 1979-1980 con los Lakers de Kareem y Magic, fue parte de la plantilla que venció a los 76ers de Philadelphia en las finales. El país, con poco más de tres millones de habitantes, tuvo que esperar 31 años para ver a otro compatriota levantar el título y es aquí, en 2011, cuando José Juan Barea (Mayagüez, 1984) se convirtió en uno de los jugadores fetiche del espectador hispanoamericano. Hoy, tras 14 temporadas en la mejor liga de baloncesto del mundo, llega a la ACB para relanzar a uno de los equipos más emblemáticos del país, el Estudiantes, con solo cinco victorias esta temporada. Barea, un base con más instinto para la anotación que para llevar la batuta del partido, es un jugador que solo se entiende bajo el escudo de los Dallas Mavericks. Fue el equipo tejano quien le firmó su primer contrato profesional en 2006 tras pasar su etapa universitaria en Boston y jugar en varias de las ligas de verano que organiza la competición. Sus minutos fueron cada vez más regulares con el paso de los años en una franquicia que poco a poco se codeaba con las mejores plantillas, en parte por el el liderazgo del alemán Dirk Nowitzki. Pero seguramente, la gran hazaña de Barea sea la de formar parte del último equipo «del pueblo», pues en 2011 Dallas, con jugadores algo pasados en años y sin demasiados nombres rimbombantes, vencieron en la final de la NBA a los musculados Miami Heat de LeBron James, Dwayne Wade y Chris Bosh, una agrupación de talento sin precedentes en la liga.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">OFICIAL: El campeón <a href="https://twitter.com/hashtag/NBA?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#NBA</a> <a href="https://twitter.com/jjbareapr?ref_src=twsrc%5Etfw">@jjbareapr</a> (base, 1.78m, 1984 ) llega a <a href="https://twitter.com/movistar_es?ref_src=twsrc%5Etfw">@movistar_es</a> Estudiantes. <a href="https://twitter.com/hashtag/LigaEndesa?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#LigaEndesa</a> <br><br>➡️ <a href="https://t.co/AO98xO2FWM">https://t.co/AO98xO2FWM</a> <a href="https://t.co/Fyr9xOphkk">pic.twitter.com/Fyr9xOphkk</a></p>&mdash; Movistar Estudiantes (@MovistarEstu) <a href="https://twitter.com/MovistarEstu/status/1352920016849678338?ref_src=twsrc%5Etfw">January 23, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Si hoy la sociedad se paraliza hasta por el más mínimo detalle, aquella final fue como un precursor, porque o estabas con las estrellas que habían nacido para la gloria o con los humanoides de Dallas. En Estados Unidos, que tres jugadores de este nivel se hubiesen reunido casi de manera dictatorial se vio con escepticismo, y la mayor parte de los aficionados parecían apoyar a los tejanos. En medio de todo este debate existencial apareció Barea con su 1.78 de estatura, que se ganó a Rick Carlise, su entrenador, y entró de titular tras los primeros tres partidos, en los que los Mavericks acumularon dos derrotas y una victoria. El resultado final, 4-2 para Dallas (el primer anillo de su historia), Lebron desquiciado y otro puertorriqueño campeón de la NBA, el factor X en uno de los grandes equipos, porque su éxito estaba en el colectivo, que el siglo ha dado. Barea, tras el anillo se iría con un gran contacto a la fría Minnesota tres años para en 2014 volver al club de sus amores. Allí permaneció hasta el pasado diciembre, cuando se rescindió su contrato, ya con un protagonismo más testimonial. Pese a haberse criado en una zona costera que mira a los ojos a la República Dominicana, hay algo de poético en el fichaje del puertorriqueño, pues sus antepasados partieron desde Ribota de Sajambre, León, para hacer la travesía transatlántica por la que apostó tanta gente del noroeste en su día. Llega a Madrid muchos años después su descendiente, un jugador en el ocaso de su carrera pero con un gran talento, de poca envergadura y con una gran inteligencia para usar su robusto cuerpo. También con buena muñeca desde la línea de tres. Cualidades que serán de buen agrado en el Estudiantes, líder del pelotón de la desgracia, aquel que coquetea con el descenso, y equipo que menos puntos anota de la competición. El fichaje de Barea supondrá un gran esfuerzo económico para el equipo, con riesgo, pero la recompensa puede valerlo. Viene con un buen titular debajo del brazo: todo un campeón de la NBA para salvar al Estudiantes.
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