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¿Peligro en Dallas? Doncic no arranca y los Mavs van justos

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Después de un año de saltos por el paraíso, regresando a los playoffs y siendo uno de los mayores atractivos de la temporada, los Mavericks tienen problemas. Todavía no son demasiado preocupantes, ya sea por el momento tan temprano en el que nos encontramos o la capacidad de reacción de un entrenador como Rick Carlisle; pero pueden convertirse en algo más grande si no hay una respuesta que cambie las tornas de la situación y haga llegar resultados… y sensaciones. En Dallas nada funciona como debería en un inicio de campaña marcado por mal juego, partidos aburridos, defensas inexistentes y una continua impresión de que a la mayor parte de los jugadores les habría gustado tener, al menos, un mes más de vacaciones. Y lo que la NBA ha ganado respecto a la lucrativa jornada de Navidad y todas las ganancias que suponía adelantar el estreno al 22 de diciembre lo ha perdido, de momento, en cuanto a juego, espectacularidad y competitividad en unos primeros días en los que no se pueden sacar conclusiones reales. Pero que dejan un diagnóstico ligeramente preocupante en lo que se refiere a los Mavericks.

Los texanos andan 1-3, y han perdido partidos contra rivales directos en un Oeste más competitivo que nunca como Wolves y Phoenix. Además, han caído de manera tan inopinada como merecida ante los Hornets de Jordan, ese desastre de gestión que les ha metido una diferencia final de 19 puntos (118-99), en Texas, y pintando la cara a un equipo que, por lo poco que se ha visto, tiene unas serias limitaciones de plantilla, no cuenta el 100% con una estrella a la que le sacó todo su jugo hace unos meses y que ahora intenta recuperarse de un físico perjudicado, y no ha hecho movimientos veraniegos para sostener el proyecto y dar un paso más en su camino hacia un futuro que se antoja próximo pero que sigue despertando ciertas reticencias. Mark Cuban, una de las mentes más privilegiadas de la historia de la mejor Liga del mundo, ha preferido ser conservador y esperar a un Porzingis en vías de recuperación, agarrarse a una mejoría aún mayor de Luka Doncic y que no se le fuera de las manos un mercado complejo pero que no tenía a grandes agentes libres.

En el ese mismo mercado, los Mavs dejaron escapar a un Seth Curry en constante ascenso (12,4 puntos por partido y más de un 45% en triples el año pasado), además de decir adiós a Justin Jackson o Delon Wright. Con Porzingis sin fecha concreta de vuelta (será en un futuro reciente) y con una plantilla más justa que la del año pasado, se empiezan a ver vestigios de lo que debería ser normal en esta platilla joven y con futuro, pero con un presente incierto y en plena competencia con una de las Conferencias más competitivas de siempre. Josh Richardson emerge en números similares a los que tenía en los Sixers el año pasado (13,5 tantos por duelo), pero no es un gran tirador de tres y su poder defensivo no se traslada a lo colectivo, donde el equipo ha recibido 106, 138 y 118 puntos en sus tres derrotas. La única, ese mero espejismo contra los Clippers que nadie entiende (+50 al descanso y 124-73 al final) y que va acorde a un inicio de curso marcado por los resultado inesperados, el mal juego y una tendencia a la indiferencia palpable en muchos jugadores que parecen seguir de vacaciones y no en plena faena.

Doncic todavía no ha llegado

Es una obviedad supina que Luka Doncic todavía no está. Es una sombra del jugador que encandiló al mundo en su primer año y lo enamoró en el segundo, optando de manera lícita y merecida al MVP hace unos meses y colándose en el Mejor Quinteto de la temporada con 28,8 puntos, 9,4 rebotes, 8,8 asistencias y has 17 triples-dobles en una temporada de ensueño, en la que cogió el testigo de un Dirk Nowitzki recién retirado y se postuló como el líder a largo plazo de un mercado pequeño que venía de una era que se extendió por más de dos décadas y que quiere iniciar otra con el esloveno como referencia. Eso sí, tendrá que ser a largo plazo para soñar con otro campeonato, uno que llegó en 2011 tras mucho tiempo de espera y que busca ahora una nueva oportunidad en el infinito equilibrio universal en el que se mueve una NBA que da oportunidades a todos pero cuyo éxito está reservado, tan solo, para un puñado de elegidos.

Doncic ha llegado al inicio de temporada pasado de peso, algo objetivo y visible a primera vista en unos partidos en los que parece exhausto, le cuesta bajar a defender más que nunca, ha perdido la fortaleza de cintura para abajo y ha tenido unos problemas en el tiro que han pasado de ser algo normal (el año pasado) a absolutamente constante. Y más obvios que nunca, sobre todo si tenemos cuenta que su multi función brilla por su ausencia y que no es capaz de dominar todas las facetas del juego tal y como lo hacía hace unos meses, ayudando en el rebote y en el pase, ejerciendo de playmaker y siendo capaz de hacerlo todo sin apenas cansarse. Doncic pega de la juventud más extrema (tiene 21 años) en su tercera temporada en la NBA, y ha llegado en un estado del que Jokic (entre otros) hacía gala hace un tiempo pero que ahora intenta corregir con cada vez más acierto. Es un error de los más neófitos dejarse llevar por el jolgorio en los descansos, y es más entendible que esto ocurra con un descanso tan corto y atípico, pandemia mediante, como el que hemos visto este curso. Sin embargo, esto no justifica lo que se ve con una mera ojeada y lo que el propio jugador, por cierto, ha reconocido. Y sí, el esloveno no tiene tendencia a una fisonomía atlética… pero eso solo conlleva un mayor cuidado de su propio cuerpo, uno que todavía no tiene.

En cuatro partidos (sí, todavía queda mucho), Doncic ha visto reducidas sus estadísticas respecto a hace unos meses: 23,8 puntos, 5,8 rebotes y 6,3 asistencias. Recordemos que el ex del Madrid, que también disputó su primer All Star el pasado año, se fue a 31+9,8+8,7 en su estreno en playoffs (con más de 5 pérdidas, todo hay que decirlo), además de sumar un triple-doble de 43+17+13 en el cuarto partido, en el que anotó el triple ganador sin un Porzingis que se lesionó en ese asalto y no regresó a una serie que el esloveno cerro con 38 puntos (+9+9). Sin embargo, no parece que el toque siga igual este año. Los problemas en el lanzamiento se han convertido en una constante y apenas promedia un 43,8% en tiros de campo, pero con un ridículo desde el triple que le deja como uno de los peores de la Liga en este apartado: 2 de 21 en cuatro partidos, un promedio irrisorio que le deja, por ejemplo, con menos aciertos que gente como JaVale McGee. Es decir, más problemas.

Derrotas que pueden ser clave

Y otra cosa a tener en cuenta, que no menos importante, es que el inicio este año puede ser clave… sobre todo en el Oeste. La temporada reducida a 72 partidos parece no ser tan corta, pero puede suponer que los equipos que arrastren más derrotas en el inicio tengan más dificultades de darle la vuelta a la tortilla en la parte final. La parte media de la temporada, esa que se mueve en torno al All Star (inexistente este año), es este curso increíblemente más corta, y en poco más de cinco meses empiezan los playoffs, algo que de momento parece lejano pero que no lo es tanto. Y, entre medias, los Mavs deberán luchar por los playoffs o el play-in con una plantilla corta y contra 12 equipos más (al menos) en una Conferencia llena de aspirantes y en la que rivales directos como Kings o Suns han empezado mejor de lo que se esperaba en un inicio o, simplemente, muy bien.

Con rivales como Clippers o Lakers que tienen su plaza asegurada y otros como Jazz o Nuggets que se espera que la consigan de forma segura, los Mavs deberán espabilar lo antes posible si no quieren quedarse atrás en una lucha sin tregua a la que todos están invitados. Algunos, como los Spurs, con mucha experiencia; otros, como Wolves o Pelicans, con ganas y cierto grado de locura. Doncic deberá recuperar su mejor forma pronto y los texanos sacar lo mejor de una plantilla corta y sin refuerzos en el mercado para continuar su progresión en el proyecto y no hacer gala de unos problemas que parece que existen pero todavía no están claros. La temporada ha empezado y los Mavericks llegan tarde. Veamos si mucho o poco. Todo dependerá de lo rápido que vuelvan a ponerse en faena. Y de lo que tenga que decir Luka Doncic, claro.

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