SE QUEDA
Laia Palau no ha estampado aún su firma en el contrato que lo ha de unir al Spar Girona el curso que viene. No es necesario. Pero es el detalle que retrasaba el anuncio de la renovación, precipitado un domingo al mediodía y hecho a prisa corrientes por la voracidad de querer ser el rey de la selva en que se ha convertido, también en el baloncesto femenino en nuestro país, el periodismo deportivo.

