La vida propia de los cambios
El Emergente
| El ex magallanero Arcenio León |
León quedará en la historia como uno de los pocos criollos que han logrado la meta después de su trigésimo cumpleaños. Pero hay más anécdotas, a propósito de su feliz arribo a la MLB. Está, por ejemplo, su breve historia con el Magallanes.
El relevista firmó originalmente con los Navegantes y pasó a las Águilas en aquel célebre cambio por Alberto Callaspo, en 2010. Todos los integrantes de ese paquete ya tienen estatus de bigleaguers, porque junto al derecho llegaron a Maracaibo el utility José Pirela y el zurdo Alex Torres.
Callaspo, que es un pelotero muy particular, díscolo de carácter, aportó relativamente poco a la causa de los turcos. El trío, en cambio, se convirtió en emblema de los rapaces, amén de completar su recorrido con la esperada pasantía por la gran carpa.
“La vida de las canciones”, se llamaba un célebre programa en los tiempos dorados de la radiodifusión venezolana. A través de Radio Rumbos, la audiencia vivía minutos de fantasía, fabulando la historia posible o inventada detrás de cualquier melodía popular.
La vida de los cambios, podríamos replicar ahora. Lo que parece una cosa en determinado momento, puede evolucionar, dando una o más lecturas a lo que originalmente se pensó.
Aquel pacto por Callaspo probó ser enormemente favorable para el Zulia, incluso con la salida de Torres rumbo a los Tigres, meses atrás. Formó parte de una serie de transacciones entre ambos equipos que hoy lucen realmente sonreídas para la causa occidental.
Poco antes, ¿recuerdan?, adquirieron a Ernesto Mejía, Edgar Estanga y Wladimir Sutil por Andrés Eloy Blanco y Humberto Quintero. Mejía se convirtió con el tiempo en una de las grandes estrellas de la LVBP y es, hoy por hoy, el líder jonronero de todos los tiempos en su franquicia actual.
Poco después, Freddy Galvis pasó a los zulianos, con Mario Lissón haciendo el camino contrario.
Lissón le ha dado mucho al Magallanes. Le falta muy poco para desplazar a Richard Hidalgo como el líder jonronero de todos los tiempos en esa organización. De hecho, fue clave en el título conseguido por los bucaneros bajo el mando de Luis Sojo y aportó el año después, a las órdenes de Carlos García.
Galvis fue el shortstop de las Águilas en este último campeonato, acompañando al club hasta la Serie del Caribe, y forma parte de la historia de la divisa, junto a Pirela, León, Torres y Mejía.
Cada movimiento responde a necesidades inmediatas de los involucrados. Algunos buscan respuestas de corto plazo, otros apuestan al largo aliento. Puede que la inconformidad de un jugador decida su presencia en un embarque, puede que se trate de jóvenes prospectos que aún no han hecho mayor cosa en el beisbol.
Sirva otro ejemplo, con el convenio por Gleyber Torres. Es una transacción peculiar, al punto de que el periodista Alexis Correia resaltaba el raro hecho de que posiblemente nunca antes un jugador de tanto nombre haya sido cambiado antes de haber debutado en la LVBP.
Ese pacto luce equilibrado hoy. El tiempo dirá su última palabra.
Publicado en El Nacional, el miércoles 31 de mayo de 2017.

