Jean Machí, Diego Moreno y las vueltas del destino
El Emergente
| Diego Moreno / Zimbio.com |
Muchos aficionados celebraron cuando los Navegantes adquirieron a Moreno. Pero su estreno con los turcos fue decepcionante. Fue castigado en casi todas sus presentaciones y, finalmente, se oyó un aplauso general cuando fue enviado a los Tigres de Aragua.
Machí tuvo otra historia, a pesar de ganarse la animadversión de muchos seguidores de los eléctricos, debido a algunas salidas clave en su recorrido por la LVBP.
El ex cerrador de los eléctricos fue Pitcher del Año en la campaña 2009-2010, en su momento más destacado en la pelota venezolana. Aún no había sido subido por los Gigantes de San Francisco. Su graduación fue en 2012, a los 30 años de edad. Fue uno de los relevistas más notables en el país en ese tiempo, hasta llegar a las Mayores y lanzar en la Serie Mundial.
Los seguidores de los turcos también pidieron la salida de Machí. El torneo 2016-2017 no fue bueno para Moreno, que llegó descontrolado a Valencia, y tampoco para su compañero. Cuando fueron enviados a Maracay, el 24 de noviembre, casi nadie lo lamentó.
Los bengalíes adquirieron al par de monticulistas y al campocorto José Rondón, entregando a tres jóvenes valores y un ex grandeliga: los novatos Rayder Ascanio, Gyoscar Amaya, ambos infielders, el pitcher Luis Madero y el veterano Edgar Ibarra, otro lanzador.
¿Quién ganó ese pacto? En principio, nadie. Quizás Aragua, por el aporte de Rondón en la ronda eliminatoria, aunque pronto se fue a su casa, por petición de los Padres de San Diego, y ya no ayudó más.
Machí no pudo colaborar en los cierres, pero luego fue pasado al relevo intermedio y terminó con números aceptable en su capítulo aragüeño, con 3.48 de efectividad, aunque apenas con 6 ponches y 6 boletos en 10.1 entradas.
Moreno no pudo enderezar. Le fue mal en la tierra del Cabriales y mal en la Ciudad Jardín. La afición de los bucaneros nunca llegó a quererle, porque no sabían de su trayectoria. De él, esperaban buenos relevos cuando el club más lo necesitaba. Con los felinos tampoco dominó y dejó 9.72 de efectividad.
Jorge Urribarrí, miembro de la gerencia deportiva tigrera, lanzó una advertencia entonces: el cambio fue hecho pensando también en la zafra 2017-2018. Los números periféricos de ambos tiradores no habían sido malos en sus últimos desempeños en las menores. Valía la pena el riesgo.
El destino dio un giro y le dio la razón a Urribarrí y a Carlos Guillén, presidente de los rayados. Machí fue llamado a la gran carpa la semana pasada. Moreno fue subido en esta semana.
Ambos reencontraron su mejor forma, comenzaron la zafra convertidos en cerradores de sus escuadras en Triple A y convencieron a sus organizaciones, luego de seguros desempeños.
Magallanes todavía puede sacar mucho provecho de aquella transacción, según sea la evolución de los jóvenes Ascanio, Amaya y Madero. Pero Aragua puede sonreír tranquilo. Al menos hoy.
Publicado en El Nacional, el jueves 11 de mayo de 2017.

