Carlos Bocanegra, profesor de Carlos Alcaraz: "Estaba 'delgaico', la raqueta era más grande que él. Un día, golpeó una piedra con una de bádminton y partió las cuerdas"
Carlos Alcaraz vuelve a jugar al tenis en el US Open. Todo el mundo está pendiente de él, en Estados Unidos, en Europa, en España, en Murcia y en su cole, donde dejó mucha huella.
Cuatro meses han pasado desde que Carlos Alcaraz disputó su último partido oficial, en el Conde de Godó de Barcelona, donde se hizo daño en la muñeca derecha y arrancó una ausencia larga. Roland Garros se quedó sin él, Wimbledon también, y toda la gira norteamericana de pista dura, con Toronto y Cincinnati incluidas, transcurrió sin que el murciano pisara una pista de competición. El US Open llega ahora como la gran cita del regreso, y el tenis mundial lo recibe con una expectación que pocas veces genera un regreso de estas características.
La apuesta del circuito
El escenario tiene además un ingrediente añadido: Jannik Sinner no está, lo que reorganiza el cuadro y abre el torneo de una manera que hace tiempo no se veía. Alcaraz llega como vigente campeón del US Open y con el cartel de favorito, aunque también llega con una incógnita física de calado. Entrenó en Murcia junto al danés Holger Rune para preparar el regreso, pero la ausencia de ritmo competitivo durante cuatro meses convierte los partidos a cinco sets en una pregunta sin respuesta clara por el momento. Habrá que ver hasta dónde puede llegar, y esa incertidumbre es parte del atractivo que despierta su vuelta.
El niño de El Palmar
En Murcia, y en El Palmar en particular, no necesitan grandes excusas para estar pendientes de lo que haga Alcaraz, aunque esta semana la atención será especialmente intensa. En la entrada al pueblo, sobre el camino Mota Reguerón, un mural gigante recreado por el artista local Sbah lleva más de dos años presidiendo uno de los accesos más transitados a la localidad. Y en su casa de infancia, en esa habitación pequeña donde ya no caben más trofeos, sigue la cama de 90 en la que con pocos años dormía el niño que quería ser tenista. Carlos Bocanegra, su profesor de Educación Física, recordaba bien a ese niño. "Antes estaba 'delgaico', la raqueta era casi más grande que él, aunque luego le veías jugar y decías: ¡Madre mía!", contó Bocanegra en El Español. Y también guardaba otra historia: "Cogió una piedra, la golpeó con la raqueta de bádminton y partió las cuerdas", decía el profe del cole donde Alcaraz dejó esa huella que todos recuerdan.
Un camino con ayuda
Antes de ser el tenista que para el mundo entero, Alcaraz fue un chaval de 13 años cuyos padres no podían costear los entrenamientos. Fue Juan Carlos Ferrero quien, al conocer esas dificultades económicas, decidió ayudar a la familia con el coste, un gesto que forma parte de la historia de cómo se construyó el jugador que hoy regresa al US Open. Alcaraz empezó a jugar al tenis en la Real Sociedad Club de Campo con cuatro años, y ya entonces su primer descubridor quedó impresionado al verle manejar la raqueta jugando al pádel con su hermano Álvaro. Todo eso desemboca en una semana de Grand Slam en Nueva York en la que el nombre de Alcaraz vuelve a estar en el centro. La pregunta sobre su muñeca y sobre cómo responderá físicamente después de tanto tiempo sin competir acompañará cada partido que juegue en Flushing Meadows. En El Palmar estarán atentos, como siempre, y en el cole también, aunque ahora el crío que partía cuerdas con una piedra tiene el US Open en su palmarés y llega a defenderlo.

