Una tregua de 13 días al borde del abismo
Raúl Asencio no frenó cuando todos le pedían que lo hiciera. Con una fisura en la tibia, riesgo real de fractura y un parte médico que invitaba a parar entre seis y ocho semanas, eligió seguir. “No paro ni loco”, llegó a decir en Valdebebas. Y cumplió. Se jugó la temporada por el equipo… y, de momento, le ha salido bien.

