RAFAEL GRIMALT: “ESTOY SEGURO QUE CHILE VA A PODER IR A LOS JUEGOS OLÍMPICOS”
El armador del club Linares, Rafael Grimalt, fue el invitado a Punto a Punto, programa de conversación que transmite la Federación de Vóleibol de Chile a través de su cuenta de Instagram. En diálogo con Cristian León el voleibolista se refirió a sus inicios en esta disciplina, al camino que ha recorrido junto a la selección nacional, lo que le ha tocado vivir durante este año con la pandemia y habló de las expectativas que le ve a los “Guerreros Rojos”.
“En mi familia siempre se inculcó el deporte y yo, en lo personal, siempre seguí a mi hermano mayor, Jaime Grimalt. Pasé por distintos deportes como el atletismo o el mismo fútbol, donde fui arquero. Con el tiempo empecé a notar que mi hermano viajaba constantemente por torneos de vóleibol y yo no lo estaba haciendo con el fútbol, por lo que tras perder un campeonato le dije a unos amigos que fuéramos a probar suerte en el vóleibol”, comenzó diciendo el deportista nacional.
“Es por lo que dejé el fútbol y me fui al vóleibol, estando en sexto básico con 9 años si no me equivoco, comenzando mi aventura con esta disciplina logrando viajar a distintos países a competir. Ya a los 12 o 13 años contaba con distintas aventuras gracias a este deporte, habiendo competido en Osorno y otros lugares de Chile. Sumado a esto está el hecho de que mi familia se encuentra muy ligada al vóleibol y, si bien ya somos muy cercanos, este deporte nos une mucho más”, agrega el voleibolista chileno.
Con respecto al momento en que sintió que tenía habilidades para el vóleibol, el armador contó que “partí en el Instituto de Linares, tocándome en esa época una generación muy buena con la que logramos hacer buenos partidos. En una ocasión vinimos a competir a Santiago a jugar la final contra Manquehue, un equipo que en ese momento dirigía Rodrigo Grimalt, quien luego de ese encuentro me aconsejó que fuera a probarme a la selección menor”.
Profundizando un poco más sobre sus inicios con la selección nacional, comentó que “a la selección menor llegué cuando estábamos cerca de disputar el Sudamericano de Menores el 2002. A una semana del certamen me di cuenta que no estaba dentro de la lista de nominados y si bien me afectó por todo el esfuerzo que había puesto, logré mirarlo con altura y notar que en ese momento habían compañeros que estaban en un muy buen nivel. Desde ese momento me enfoqué únicamente en mejorar, volviendo a Linares bien mentalizado a entrenar aún más, el doble si es que era necesario”.
Refiriéndose a su llegada a la selección adulta, el kinesiólogo del Hospital Sotero del Río aseguró que “tras no haber podido ir el 2002 a ese Sudamericano de Menores trabajé muchísimo para subir mi nivel. En Linares aprovechaba cada entrenamiento y muchas veces entrenaba dos veces con otra categoría con la idea de mejorar. Mi hermano Jaime se fue a estudiar a Santiago y yo viajaba en ocasiones a verlo, aprovechando esa instancia para ir a entrenar también al CEO, sumándome a veces a la selección adulta. Así fue hasta que un día me dijeron que no viniera más a entrenar como invitado, sino que lo hiciera como un miembro más de la selección adulta. Mi primera competencia como tal fue la del Sudamericano adulto realizado en Brasil”.
Cuando se le consultó por qué había elegido ser armador por sobre otra posición, el atleta nacional señaló que “en el vóleibol siempre ha sido más llamativo ser atacante, pero en lo personal, yo tenía otra imagen. Rodrigo Grimalt fue armador y cuando entrenaba con mi hermano, Jaime Grimalt, lo hacía para esa posición, puesto que me gustó. Con el tiempo se me fue dando de forma innata, ya que soy un tipo que habla mucho en la cancha, alentando y entregando consejos a mis compañeros”.
En relación a lo último que aconteció en el Gran Arena Monticello, Rafael Grimalt afirmó que “fue un evento impactante, donde se sentía demasiado el apoyo y la cercanía de la gente con todo el equipo. Recuerdo cómo la familia del vóleibol llenó totalmente ese gran recinto. Fue un encuentro que tuvo una organización de lujo y en el que todos los miembros del equipo nacional nos sentimos muy respaldados”.
Hablando después de su salida de la selección nacional, manifestó que “con el tiempo uno ve venir este tipo de situaciones. Cuando comencé a ver que perdía minutos en el equipo, busqué de qué forma podía aportar mi grano de arena y también hablé en su momento con el técnico, Daniel Nejamkin, a quien le dije que si consideraba que ya no era un aporte que no me citara. Al final, pienso que tuve una buena salida del equipo, porque Daniel me mantuvo hasta el último, permitiéndome entregar todo de mí al equipo de jóvenes con el que siento que cumplí mi labor. Hoy se pueden ver dos buenos armadores en la selección nacional, quienes hasta el día de hoy reconocen todo el trabajo que yo realicé, al igual que el resto de sus compañeros”.
Respecto a la pandemia provocada por el coronavirus, la que ha afectado a todo el mundo durante este 2020, el ex seleccionado del equipo nacional de vóleibol declaró que “como kinesiólogo, trabajando desde siempre en el Hospital Sotero del Río, puedo decir que la situación ha sido bien difícil. También me desempeño en un asilo de ancianos, donde la cosa ha estado complicada. En ambas partes se ha tenido que cumplir con turnos agobiantes por meses, sobre todo cuando estuvo el peak de la pandemia. He podido evidenciar el esfuerzo enorme que los funcionarios y todo el personal del hospital ha hecho para enfrentar esta pandemia. Es por eso que pienso que hay que ser muy cuidadosos, seguir con las recomendaciones establecidas por las autoridades y así ayudar que no haya muchos contagios para que no venga un rebrote”.
Finalmente, abordando las expectativas futuras de los “Guerreros Rojos”, reconoció que “hemos tenido oportunidades de clasificar a los Juegos Olímpicos. Cuando perdimos la opción de ir a ese gran evento en México, al perder con el equipo que recién pudimos vencer en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, nos dolió mucho. Luego tuvimos una nueva chance con el cambio de sistema en las clasificaciones, abriéndose una nueva opción en el preolímpico del 2020, pero lamentablemente tampoco se pudo lograr, estando muy cerca de hacerlo. Hoy el equipo tiene más experiencia a pesar de ser joven, contando con más jugadores desempeñándose en el extranjero, lo que le entrega más nivel a la selección y eso me lleva a pensar que, de mantenerse este nuevo sistema clasificatorio a la cita de los cinco anillos, Chile con seguridad va a poder ir a los Juegos Olímpicos”.

