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Sinner sigue sin oposición: primera final en Madrid, ante Zverev

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Jannik Sinner sigue sin rival. Inmaculado desde hace dos meses, cumple los días por victorias, como si fuera fácil. Es su rutina desde que cayera en los cuartos de final de Doha. Desde entonces, título en Indian Wells, título en Miami, título en Montecarlo y ahora, por el momento, final en el Mutua Madrid Open. Sin oposición, envuelto en la capa de la infalibilidad. Que Arthur Fils , 21 años y 25 del mundo, lo intentó, pero de lejos, con pocos recursos, con menos fiereza. Aunque en la final se enfrentará a Alexander Zverev, que también bajó los humos de otro joven con ganas de todo, Alexander Blockx, 21 años y 69 del ranking, por 6-2 y 7-5. Son estas semifinales un buen ejemplo de la revolución que se vive en el circuito. Están los consagrados, ese Sinner y ese Zverev, contra una oleada de posadolescentes que han aprendido a no tener respeto. Esas puertas que abrieron los que ahora lideran, y que han abierto de par en par los que persiguen su estela. Antes el Big 3 puso un muro, ahora todos encuentran su agujero. Entre ellos, este Fils y este Blockx, 21 y medio y 21 años recién cumplidos, que son casi coetáneos, pero ya hay un pequeño mundo de distancia. Ejerce este Sinner como líder indiscutible, que son 22 partidos sin tacha. Un prodigioso caminar hacia la final de Madrid. Y también cumple Zverev con su papel de favorito por ranking y por experiencia ante el belga. Y eso que admite que está cansado, que tiene que escuchar al cuerpo. Pero es este Sinner que se ha disfrazado de ese Djokovic descomunal que no fallaba ni una. Así ejecuta el italiano ante Fils, al que machaca hacia el revés una y otra vez sin fallar para evitar su derecha, como si pudiera estar así dos días seguidos, y sentenciar al otro lado cuando ve al francés agotado. Fácil. Así lo hace Sinner. Una rotura en el tercer juego y otro en el quinto. Y hasta opciones de rematar el 6-1 en media hora. Se pregunta Fils qué hacer con su bajísimo porcentaje de primeros servicios, uno de los puntales de su juego, y con esos restos de revés que le inyecta Sinner y que cuando se quiere dar cuenta de dónde está la pelota ya no le da tiempo a meter la raqueta y responder. Para el segundo parcial, Fils se entona, por fin primer saque efectivo en su repertorio. Aprovecha el tirón y también que Sinner se aburre, tal es la superioridad del número 1. Ya le pasó ante Jódar en cuartos, como también le pasa en ocasiones a Carlos Alcaraz. Porque no sufre con sus saques y sabe que cuando lleguen los puntos importantes no va a fallar. "Me gusta jugar guiándome por la intuición. Intento ir a por todas, no hay una clave específica. Prefiero arriesgarme y fallar un tiro que esperar a que el rival falle. Siempre he sido así. No siempre se puede jugar de esta manera, también depende de cómo te sientas", analiza después. Así lleva este 2026 desde que resbaló en el Abierto de Australia y se quedó en cuartos en Doha. A partir de ahí, Indian Wells, Miami, Montecarlo, una veintena de triunfos consecutivos en torneos Masters 1.000 con solo dos sets perdidos en el camino. Y si sumamos el de París, un póker histórico que quiere alargar todavía un poco más. Lo mismo pasa en este segundo set. Que cuando tiene que acelerar o culminar los puntos clave, ahí está su revés, o su derecha, o todo a la vez. Aguanta Fils lo que puede y aun así, Sinner atropella en el juego decisivo, el noveno. Ahí, la dentellada: un intercambio larguísimo de revés a revés en el que el francés parece dejarse la vida en cada golpe mientras el italiano parece estar jugando a las palas con sus sobrinos. En un momento de debilidad de Fils, el ataque, revés paralelo y sentencia. Porque se queda sin fuerzas para los siguientes saques y los siguientes puntos: dos errores, un resto que le pisa los talones y el 'break'. Y cuando Sinner está por delante y con saque ya no hay remedio. Que ya no tiembla el italiano, que ya no sufre, que no padece ni siquiera el calor que atosiga en esta pista central. Que sacuda dos derechas y termina con un saque que no tiene respuesta. Y son ya 22 triunfos consecutivos. Y la final de Madrid, que nunca había pisado; y la decimotercera de Masters 1.000 en su carrera (8-4). Y es un Sinner superior que no encuentra oposición. Por si fuera poco, es el cuarto y el más joven tenista en alcanzar las nueve finales de los Masters 1.000 desde 1990, después de: Rafa Nadal, en Cincinnati 2013, con 27 años; Novak Djokovic, en Shanghái 2012, con 25 años; y Roger Federer, en París 2011, con 30 años. Por si fuera poco, es el cuarto jugador en acumular tantas victorias seguidas en Masters 1.000, con 27 contando París 2025: y con 54 sets a favor y solo dos en contra. Por detrás de Djokovic (31 en 2011 y 30 en 2014, y Roger Federer (29 en 2005). Por si fuera poco, esta es la victoria 350 de su carrera, primer tenista nacido a partir de los 2000 en lograr el hito. "Muy feliz por mi partido de hoy. Fils está en un gran estado de forma y es uno de los mejores ahora. Así que contento de cerrarlo en dos y con un gran nivel en el primer ser. Y gracias por el ambiente, muchas gracias", contestó con ese 'muchas gracias' en español, pues ya prometió que respondería todo en español. "Significa mucho estar en mi primera final aquí", continuó. Es la cuarta para Alexander Zverev, 29 años y 3 del mundo, que triunfó en la Caja Mágica en 2018, ante Dominic Thiem, y en 2021, ante Matteo Berrettini, y perdió en la de 2022 contra Carlos Alcaraz. Toca techo el alemán tras apagar al otro joven que quiere derribar todas las puertas, este Alexander Blockx que dará mucho que hablar. Pero Zverev está cómodo en esta tierra madrileña, a pesar de ser un fijo en el horario nocturno. El saque le funciona de maravilla con la altura, se mueve bien y el revés hace mucho daño al belga, que no tiene dónde agarrarse en el primer set. Como en el partido entre Sinner y Fils, en el segundo capítulo hay más tenis, más liberado Blockx y mucho más firme en los momentos de tensión, pues levanta diez opciones de rotura que se gana Zverev a pico y pala. Sin alteraciones, el número 3 del mundo, brinda un gran nivel, y un porcentaje de primer y segundo servicio que niega cualquier atisbo de peligro, ninguna opción de rotura. Y, como en el partido entre Sinner y Fils, el veterano sabe apretar las costuras en los momentos clave. Que tiene opciones de desequilibrar el marcador a su favor en varios turnos de saque del belga, pero no lo logra hasta el undécimo juego. Para regalarse un 6-5 y saque, donde no falla. Será otro Sinner - Zverev, y ya van unos cuantos para desesperación del alemán, pues los últimos ocho encuentros se los ha llevado el italiano. Los últimos tres, en semifinales: Indian Wells (6-2 y 6-4), Miami (6-3 y 7-6 (4), y Montecarlo (6-1 y 6-4). Se acogerá el alemán a que domina esta pista, a que es la primera final de Sinner, y a un tenis perfecto que pueda desequilibrar la regularidad del número 1. Sea como fuere, la mejor final posible.

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