"Mastantuono despierta nuevas esperanzas"
Entre los avances notables del día del Mónaco, el primero fue el de Mastantuono, que salió encabezando el propósito general de enmienda. Suyas fueron las jugadas iniciales de ánimo y peligro, entre ellas la que desembocó en el gol con el que Mbappé abrió el marcador. Este chico lo ha tenido que pasar mal, por su edad, por su condición de sospechoso en un equipo que no funcionaba y porque juega en un puesto que no es el que mejor refleja su naturaleza como jugador. Claro, que no es el primero. Asensio, Güler y hasta me atrevo a decir que Brahim han estado o están en el mismo caso. Son mediapuntas desplazados a la banda para jugar a pie cambiado en busca del disparo. Es una moda reciente que responde a la facilidad con que se fichan jugadores de ese tipo, que entran muy bien por los ojos, y la dificultad luego de ponerlos, porque sólo cabe uno en el mejor de los casos, o ninguno si se utiliza el 4-3-3. Es un mal muy propio de clubes en los que el presidente tiene un poder omnímodo, según me contó en su día Arrigo Sacchi, que pasó años peleando con Berlusconi para que no le inundara la plantilla de mediapuntas.

