La Guardia Civil pide a Adif las imágenes de las únicas cámaras que pueden haber grabado el accidente
Dos cámaras de seguridad del puesto que tiene Adif en el apeadero de Adamuz, el punto exacto en el que se produjo el descarrilamiento del Iryo y el posterior accidente con el Alvia, pueden ser claves para esclarecer las causas del siniestro. La Guardia Civil, según confirmó a preguntas de ABC este miércoles el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, ha solicitado a la empresa pública las grabaciones que podrían aportar no solo los fotogramas del momento exacto del suceso si no también las horas concretas de todo. Las cámaras, según pudo confirmar visualmente este martes este periódico en su visita a la zona cero, están situadas en el entorno del edificio que alberga las instalaciones de Adif. No obstante, su situación y la forma en la que están colocadas, teniendo en cuenta que se trata de una zona completamente despejada y en la que no hay nada más, podría haber captado a la perfección el momento -con las dificultades, eso sí, de la oscuridad que había a esa hora-. ABC interpeló directamente a los responsables de Transportes, Adif y Renfe por si habían podido ver las imágenes de esas cámaras y pese a que Puente las desconocía, García de la Bandera admitió su presencia pero manifestó que no sabía si estaban completamente operativas en el momento del accidente. Es decir, no pudo confirmar si estaban grabando permanentemente, o si por el contrario únicamente se activaban cuando se advertía una intrusión no autorizada -pese a que la zona es de muy difícil acceso y está vallada, por lo que no puede acceder cualquiera-.La aportación de este documento de video, en el caso que la secuencia haya quedado grabada por completo, constituirá una prueba fundamental en la investigación policial y judicial que instruye el Tribunal de Instancia número 2 de Montoro. Los responsables del Ministerio de Transportes que comparecieron este miércoles tampoco aclararon el número de viajeros exactos que viajaban en el interior de los dos trenes accidentados. Si bien Puente sí confirmó que en el interior del ALVIA que conectaba Madrid con Huelva iban 188 personas, 53 de las cuales en los coches 1 y 2, los que se llevaron la peor parte, el ministro afirmó que la operadora Iryo no ha aportado una cifra concreta, aunque se estima que transportaba alrededor de unos 300 pasajeros. Eso significa que, en total, fueron alrededor de 490 las personas que sufrieron las consecuencias del siniestro y que, de una forma u otra, en función de las secuelas físicas o psicológicas que les hayan quedado, podrán optar a las indemnizaciones por responsabilidad civil que tendrán que abonar las aseguradoras. Unos pagos que están establecidos por ley y cuyos importes podrían verse aumentados en función de una futura condena judicial. Respecto al número de pasajeros y víctimas, Puente sí admitió que, tal como relató este periódico el mismo lunes, el Gobierno se esperaba una cifra peor de víctimas, teniendo en cuenta que los datos de Renfe indican la presencia de 53 personas en los dos coches del Alvia que cayeron por un terraplén de cuatro metros. El ministro reconoció que «ha sido milagroso que en los coches 1 y 2 no se hayan producido más fallecidos, teniendo en cuenta que viajaban allí más de 50 viajeros». El responsable de Transportes puso de relieve que «42 víctimas es una cifra enorme, pero temíamos algo peor». Durante una extensa rueda de prensa de más de dos horas y media, en la que respondieron decenas de preguntas, expresó su voluntad de « seguir garantizando que las víctimas reciban atención y acompañamiento y se comprometió a una «transparencia absoluta y dar las explicaciones que haga falta». «No me voy a esconder, nunca ha sido mi estilo» apostilló. El ministro insistió una vez más en que «es pronto para sacar conclusiones» y reclamó a todos «cautela» y dejar trabajar a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios y la Guardia Civil. Transportes solo descarta por ahora el fallo humano como causa de lo que en la rueda de prensa catalogó como un «contratiempo muy grave», lo que incluiría un exceso de velocidad, dejando de nuevo la puerta abierta a un posible error del tren o de las vías, hipótesis que tal como avanzó este periódico cobra cada vez más fuerza. Aseguró que tras las inspecciones en los trenes de Renfe que circularon por el mismo trazado minutos antes «se han detectado una especie de pequeños mordiscos de un milímetro de espesor en los bogies de otros trenes» propiedad de la operadora española, que serían compatibles con un posible fallo en las vías, que habían sido revisadas en profundidad hasta en cuatro ocasiones desde el mes de octubre. Los investigadores han encontrado «señales compatibles de salida de la vía» anteriores al descarrilamiento, lo que podría explicar esas muescas que han aparecido en las ruedas de los trenes que pasaron por allí inmediatamente antes del Iryo. Respecto al fallo de la soldadura, si es la causa del accidente, tuvo que producirse el mismo domingo, porque la noche anterior, como ocurre diariamente, un tren especializado revisó el estado de la vía y no encontró ningún desperfecto. Sobre el bogie que apareció en un arroyo a 270 metros del lugar del impacto, que según el ministro corresponde al coche 8 del Iryo que quedó completamente de lado, afirma que lo localizó la Guardia Civil el mismo lunes por la mañana durante un reconocimiento con drones y que en ese mismo momento se hicieron todas las gestiones pertinentes a nivel policial, judicial y técnico. El aparato, de más de 10 toneladas, seguirá ahí bastantes semanas más ya que «aunque quisiéramos sacarlo no podríamos, porque está en una zona muy difícil para que una grúa pueda acceder a levantarlo y retirarlo». Óscar Puente volvió a defender el sistema ferroviario español tras lo ocurrido en Adamuz, Gelida y Maçanet -los dos municipios catalanes donde se produjeron incidentes con Rodalíes este martes-, afirmando que otros países se fijan en España para el desarrollo de la alta velocidad en sus territorios. El ministro insistió en que «tenemos uno de los mejores ferrocarriles del mundo» y aseveró que «no podemos poner en cuestión el sistema de transporte público de nuestro país» que «no es perfecto pero es bueno». Puente, que sí admitió que «podemos abrir el melón de aumentar la financiación del mantenimiento de las infraestructuras», hizo un llamamiento a «intentar contribuir todos a cuidar lo que tenemos, que es muy bueno» y «a intentar mejorarlo entre todos con diálogo y mano tendida». Esto último lo dijo en referencia a la convocatoria de la huelga de maquinistas para los días 9, 10 y 11 de febrero para reclamar mejoras en las infraestructuras por las que circulan a diario. Reconoció que en los últimos días, tras el accidente, han aumentado los avisos por parte de los maquinistas sobre sus percepciones desde la cabina. El ministro anunció que Adif avanzará a este año la renovación completa de la línea Madrid – Calatayud, donde se concentran gran parte de esos «problemas de confort» para el viajero. En ningún caso, dijo, la infraestructura está obsoleta. Tampoco cree que, por ahora, se deba revisar la operativa de trenes que circulan por nuestro país, que aumentó de forma considerable tras la liberalización del sector.

