Ferrari y las alcantarillas, pésima relación y otra bandera roja
0
11
El glamour y la vanguardia tecnológica chocan con la realidad de la vida. De nuevo una tapa de alcantarilla frustra a Ferrari. Ya sucedió en Las Vegas el otoño pasado, la cubierta de un sumidero destrozó el suelo del Ferrari de Carlos Sainz, que además fue sancionado por cambiar piezas del coche. En Baréin, segundo día de entrenamientos de 2024, su compañero Charles Leclerc se llevó por delante una rejilla en el circuito urbano de Sakhir. El Ferrari resultó dañado, hubo bandera roja y la sesión se detuvo. Es una pésima relación de la marca italiana con los desagües, dos veces ya descosido su coche. En Baréin pasó Hamilton por la zona, levantó la rejilla y el siguiente auto, el de Leclerc, se la comió. El suelo es la parte más sensible de los coches de F1, también uno de sus mayores secretos, la zona por donde fluye el aire y las leyes de la aerodinámica establecen si se ganan décimas, centésimas y segundos o donde se pierde el tiempo. El fondo plano del Ferrari resultó dañado en Baréin por esa tapa suelta y los comisarios decidieron anular la sesión, mientras los operarios soldaban la alcantarilla, soplete en mano. A grandes males, grandes soluciones. Hasta ese momento, el Ferrari de Leclerc fue el coche más rápido en la pista, un gran tiempo (1.31:750), que se aproximó al mejor registro del primer día marcado por Verstappen (1:31.344). En la sesión participó Fernando Alonso, quien se dejó algunas décimas en sus intentos de vuelta en el sector 3. El asturiano se encontraba en la quinta posición de diez participantes, con un registro de 1.33:053, a 1:03 de Leclerc. Entre el español y el monegasco se ubicaron el McLaren de Piastri, el Williams de Sargeant y el Red Bull de Checo Pérez.

