El City de Guardiola aplasta en Lisboa a un débil Sporting
0
18
El Manchester City no tuvo piedad del vigente campeón de la Liga portuguesa. La diferencia de nivel era abrumadora y quedó refrendada a las primeras de cambio.
Foden, Sterling y Mahrez dejaron constancia de que son un tridente demoledor para una defensa tan endeble como la del Sporting, con Esgaio como principal coladero. Y así el encuentro más bien parecía un ejercicio de entrenamiento de los ingleses que un partido de octavos de final de la Champions League.
Con la madre de Cristiano Ronaldo, Dolores Aveiro, como espectadora en la grada de Alvalade para apoyar al que fue club de su hijo, la velada se reveló más bien sosa por la falta de mordiente y de emoción sobre el césped.
El choque no era más que una muestra de la cruda realidad: los blanquiverdes lisboetas no tenían más opción que entonar un fado como banda sonora para una noche que mejor olvidan cuanto antes.
Volvía el City a la ciudad en la que fue apeado de la máxima competición continental, en la liguilla en plena embestida del covid hace dos años, por el Olympique de Lyon, de modo que Guardiola quería borrar aquel infausto recuerdo. Pero estaba claro que el equipo en el que destacó Figo en su día no está hoy para competir con los grandes de Europa, se encuentra dos (o tres) escalones por debajo y en ningún momento dio la sensación de poder doblegar la maquinaria de los azules celestes, renacidos a golpe de petrodólares árabes.
Se presentaron los británicos con tres portugueses en su alineación inicial, curiosamente tres exbenfiquistas que no recibían más que silbidos cada vez que tocaban el balón, pues el público de Alvalade no olvida ese pasado en su eterno rival.
Joao Cancelo, Rúben Dias y, especialmente, Bernardo Silva evidenciaron que lo mejor que pudieron hacer fue evolucionar en la Premier League, con el doblete del delantero de la selección lusa como principal pesadilla para el campo del barrio de las galerías de arte de Lisboa.
Así las cosas, la vuelta en el Etihad Stadium solo aparece en el horizonte como un juego intrascendente y el City mira ya hacia los cuartos de final.
Foden, Sterling y Mahrez dejaron constancia de que son un tridente demoledor para una defensa tan endeble como la del Sporting, con Esgaio como principal coladero. Y así el encuentro más bien parecía un ejercicio de entrenamiento de los ingleses que un partido de octavos de final de la Champions League.
Con la madre de Cristiano Ronaldo, Dolores Aveiro, como espectadora en la grada de Alvalade para apoyar al que fue club de su hijo, la velada se reveló más bien sosa por la falta de mordiente y de emoción sobre el césped.
El choque no era más que una muestra de la cruda realidad: los blanquiverdes lisboetas no tenían más opción que entonar un fado como banda sonora para una noche que mejor olvidan cuanto antes.
Volvía el City a la ciudad en la que fue apeado de la máxima competición continental, en la liguilla en plena embestida del covid hace dos años, por el Olympique de Lyon, de modo que Guardiola quería borrar aquel infausto recuerdo. Pero estaba claro que el equipo en el que destacó Figo en su día no está hoy para competir con los grandes de Europa, se encuentra dos (o tres) escalones por debajo y en ningún momento dio la sensación de poder doblegar la maquinaria de los azules celestes, renacidos a golpe de petrodólares árabes.
Se presentaron los británicos con tres portugueses en su alineación inicial, curiosamente tres exbenfiquistas que no recibían más que silbidos cada vez que tocaban el balón, pues el público de Alvalade no olvida ese pasado en su eterno rival.
Joao Cancelo, Rúben Dias y, especialmente, Bernardo Silva evidenciaron que lo mejor que pudieron hacer fue evolucionar en la Premier League, con el doblete del delantero de la selección lusa como principal pesadilla para el campo del barrio de las galerías de arte de Lisboa.
Así las cosas, la vuelta en el Etihad Stadium solo aparece en el horizonte como un juego intrascendente y el City mira ya hacia los cuartos de final.

