Adiós a Gento, el mejor extremo izquierda del mundo, el que se paraba en seco como nadie
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Ha muerto un amigo, una persona a la que conocí personalmente en 1977. Un hombre al que admiré de niño como futbolista. Perdonen que hable en primera persona, pero se acumulan recuerdos personales, íntimos, cercanos, vividos en el estadio y cara a cara con el mejor extremo izquierda del mundo.
Ha muerto con su camiseta blanca del Real Madrid puesta. «Siempre dormía con ella», decían hoy sus familiares. Esta mañana se levantó a las nueve, se sintió mal y murió al instante. No ha sufrido. Veloz, imparable, solo le ha parado Dios.
Recuerdo cuando iba al bar Avenida, en AlfonsoXII, solo porque algunas veces acudía Gento. Y yo, chaval, me acercaba allí, a la hora del vermouth, tras el entrenamiento del Real Madrid en la vieja ciudad deportiva. Y Gento apareció de vez en cuando. Era mi ídolo, junto a Pirri y Amancio, cuyas botas viejas me las daba el padre de mi vecino y amigo Pepe Hernández, que era utillero del primer equipo. Su hermano Miguel era ya cámara de TVE. Para mí era más fácil ver a Gento tras los partidos, cuando salía del Bernabéu, junto a Miguel Muñoz. Era sencillo acercarse a ellos y saludarles.
Su regate, a toda velocidad, fue siempre una solución letal, desde 1953 a los años setenta ¡Qué manera de correr, de desbordar, de entrar y de disparar con ese cañón zurdo! Fue un jugador único. Nunca vi correr tan deprisa a un futbolista con el balón pegado a los pies. Como decía Styles, el leñero del Manchester United, estibador de puerto y matador de delanteros, lo impresionante no era como corría sino como se paraba en la esquina de la banda pisando el balón mientras el lateral no podía frenarse y se estrellaba con la publicidad. «Balones a Paco», decían Di Stéfano y Santamaría cuando tenían problemas porque el rival atacaba. «Le mandabas la pelota a Paco y con sus carreras echaba al equipo contrario atrás y respirabas, era único».
Al principio, muy joven, cuando llegó al Real Madrid, era un potro desbocado, corría y no coordinaba bien los pases con Di Stéfano y otros compañeros, que no subían tan rápido como él. Pero Alfredo siempre le defendió: «Paco tiene que jugar». Y La Saeta convenció a Santiago Bernabéu para que no saliera cedido al Celta o al Racing de sus orígenes. Y Di Stéfano lo consiguió, para bien del Real Madrid y de la creación de la leyenda.
Di Stéfano vio en él una mina de oro ofensiva, rompedor por la izquierda y surtidor de buenos centros si se le enseñaba. Y vaya si le enseñaron. Su velocidad acarreaba esos problemas a sus compañeros, que sufrían para seguir el ritmo del cántabro, y fue también Héctor Rial, compañero en el ataque, quien le instruyó para sacar un mejor provecho de sus habilidades. Se erigió en el mejor extremo zurdo del planeta.
Gento celebró su 88 cumpleaños el 21 de octubre. Nació en 1933 en Guarnizo (Cantabria) y llegó al Real Madrid con 19 años para hacer historia y ganar 24 títulos, más que nadie en la historia de la entidad. Durante 18 temporadas, en las que disputó 600 partidos oficiales y marcó 182 goles,
Gento se convirtió en el único
jugador de la historia del fútbol vencedor de seis Copas de Europa
y se ganó un hueco entre los mejores de este deporte. En su espectacular palmarés, junto a las mencionadas seis Copas de Europa, aparece una Copa Intercontinental, dos Copas Latinas, doce Ligas, dos Copas de España, y una Pequeña Copa del Mundo. Procedente del Racing de Santander, su debut en el Real Madrid se produjo el 13 de septiembre de 1953 frente a Osasuna en el Santiago Bernabéu.
Sus cualidades físicas y técnicas le llevaron a ser el mejor extremo izquierdo de todos los tiempos. En reconocimiento a sus méritos, desde octubre de 2016 ha sido el presidente de honor del Real Madrid, tomando el relevo de otra leyenda madridista, su amigo Alfredo Di Stéfano.
Uno de los mejores ataques de la historia
Francisco Gento López se llamaba y tras su inicio en el Racing desarrolló la totalidad de su carrera deportiva en el Real Madrid. Cuando se retiró era el tercer máximo goleador de la historia del Real Madrid, donde militó dieciocho temporadas, únicamente superado por sus excompañeros de equipo Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskás, siendo todos integrantes del recordado «Real Madrid de Di Stéfano» o «Real Madrid de las cinco Copas de Europa», señalado por la UEFA como uno de los mejores equipos de la historia. Fue del mismo modo considerado como uno de los mejores jugadores del siglo XX según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, siendo además el único español de nacimiento incluido en dicho listado de cincuenta jugadores. No en vano, ostenta el récord de ser el jugador que ha conquistado más Copas de Europa con seis, y el que más títulos de Campeonato de Liga de España conquistó,con doce.
Fue internacional absoluto con la selección española en 43 partidos. Participó en dos Copas Mundiales, en la edición de Chile 1962 y en la de Inglaterra 1966, y formó parte del equipo que conquistó la primera Copa de Europa de Naciones de España, actual Eurocopa, en la edición de 1964.
Pionero de una estirpe de deportistas
Fue el pionero de una estirpe. Vio cómo sus vástagos se dedicaban también a la práctica del fútbol, donde los hermanos de Paco, Julio y Toñín llegaron a jugar en Primera División, y especialmente en el Racing de Santander. Toñín consiguió compartir vestuario con su hermano Paco en el Real Madrid en la temporada 1961-62, aunque Julio perteneció al Plus Ultra, primer filial del Real Madrid.
La saga familiar se vería continuada con sus sobrinos futbolistas Julio y Paco Llorente, los baloncestistas José Luis y Toñín Llorente, todos ellos vinculados a las distintas secciones deportivas del Real Madrid Club de Fútbol. Una cuarta generación de deportistas en la familia Gento-Llorente está compuesta por Marcos Llorente, hijo de Paco Llorente, futbolista, y los baloncestistas Sergio Llorente y Juan Llorente, hijos de José Luis Llorente.
Paco Gento nació en Guarnizo, perteneciente al municipio de El Astillero. Hijo de un chofer de camión, dejó los estudios a los catorce años para ayudar a su padre y cuidar de las vacas que tenían en una pequeña finca. Comenzó a jugar a la edad de 15 años, siendo cadete en la S. D. Nueva Montaña en 1948, club donde compaginaba el fútbol con el atletismo, merced al cual adquiriría la velocidad que le haría famoso en el futuro, con la ilusión de jugar en el Rácing de Santander.1
Posteriormente pasa a la primera categoría regional de Cantabria, fichando por El Astillero, y debuta en la Tercera División de España en la Sociedad Deportiva Rayo Cantabria, que por aquel entonces desempeñaba las funciones de equipo filial del Real Santander, actual Racing de Santander. Este, que había conseguido asentarse en la Primera División de España y en el que finalmente recala cumpliendo así uno de sus sueños de niño, en la temporada 1952-53 con el que disputaría únicamente diez partidos de Liga en los que anotó dos tantos, para a la edad de 20 años unirse a la disciplina del Real Madrid de Bernabéu.
Tras debutar en Primera División el 22 de febrero de 1953 frente al Barcelona en los antiguos Campos de Sport, se unió al club blanco en la temporada 1953-54, y en él permanecería durante 18 años, tras los cuales se retiraría de la práctica del fútbol profesional y comenzaría su carrera como técnico, donde entrenaría entre otros equipos al Castilla, primer filial del club blanco, y a sus categorías inferiores.
Con el equipo madridista conseguiría doce campeonatos nacionales de Liga, el primero en su año de estreno, que supondría ser la primera ganada por el club en veinte años, donde formó parte de la que ha sido considerada una de las mejores delanteras de todos los tiempos en la historia del fútbol junto con Puskas, Kopa, Di Stéfano, Rial, Canario y Joseíto, con los que logró la hazaña aún no igualada de conquistar cinco Copas de Europa consecutivas, las cinco primeras ediciones del torneo, en las temporasdas 1955-56, 1956-57, 1957-58, 1958-59, 1959-60, a la que añadiría una más en la temporada 1965-66 en el denominado «Real Madrid de los Yé-yé» formado en su mayoría por jugadores nacionales, lo que le sirvió para convertirse en el único jugador de la historia que ha ganado seis Copas de Europa.
Fue considerado como el extremo más rápido de todos los tiempos por diversos medios y compañeros de profesión. Como manifestó, como decimos, aquel defensor del Manchester United tras enfrentarse a él: «Gento corre mucho, pero lo peor no es cómo corre, lo peor es cómo se para».
Ha muerto con su camiseta blanca del Real Madrid puesta. «Siempre dormía con ella», decían hoy sus familiares. Esta mañana se levantó a las nueve, se sintió mal y murió al instante. No ha sufrido. Veloz, imparable, solo le ha parado Dios.
Recuerdo cuando iba al bar Avenida, en AlfonsoXII, solo porque algunas veces acudía Gento. Y yo, chaval, me acercaba allí, a la hora del vermouth, tras el entrenamiento del Real Madrid en la vieja ciudad deportiva. Y Gento apareció de vez en cuando. Era mi ídolo, junto a Pirri y Amancio, cuyas botas viejas me las daba el padre de mi vecino y amigo Pepe Hernández, que era utillero del primer equipo. Su hermano Miguel era ya cámara de TVE. Para mí era más fácil ver a Gento tras los partidos, cuando salía del Bernabéu, junto a Miguel Muñoz. Era sencillo acercarse a ellos y saludarles.
Su regate, a toda velocidad, fue siempre una solución letal, desde 1953 a los años setenta ¡Qué manera de correr, de desbordar, de entrar y de disparar con ese cañón zurdo! Fue un jugador único. Nunca vi correr tan deprisa a un futbolista con el balón pegado a los pies. Como decía Styles, el leñero del Manchester United, estibador de puerto y matador de delanteros, lo impresionante no era como corría sino como se paraba en la esquina de la banda pisando el balón mientras el lateral no podía frenarse y se estrellaba con la publicidad. «Balones a Paco», decían Di Stéfano y Santamaría cuando tenían problemas porque el rival atacaba. «Le mandabas la pelota a Paco y con sus carreras echaba al equipo contrario atrás y respirabas, era único».
Al principio, muy joven, cuando llegó al Real Madrid, era un potro desbocado, corría y no coordinaba bien los pases con Di Stéfano y otros compañeros, que no subían tan rápido como él. Pero Alfredo siempre le defendió: «Paco tiene que jugar». Y La Saeta convenció a Santiago Bernabéu para que no saliera cedido al Celta o al Racing de sus orígenes. Y Di Stéfano lo consiguió, para bien del Real Madrid y de la creación de la leyenda.
Di Stéfano vio en él una mina de oro ofensiva, rompedor por la izquierda y surtidor de buenos centros si se le enseñaba. Y vaya si le enseñaron. Su velocidad acarreaba esos problemas a sus compañeros, que sufrían para seguir el ritmo del cántabro, y fue también Héctor Rial, compañero en el ataque, quien le instruyó para sacar un mejor provecho de sus habilidades. Se erigió en el mejor extremo zurdo del planeta.
Gento celebró su 88 cumpleaños el 21 de octubre. Nació en 1933 en Guarnizo (Cantabria) y llegó al Real Madrid con 19 años para hacer historia y ganar 24 títulos, más que nadie en la historia de la entidad. Durante 18 temporadas, en las que disputó 600 partidos oficiales y marcó 182 goles,
Gento se convirtió en el único
jugador de la historia del fútbol vencedor de seis Copas de Europa
y se ganó un hueco entre los mejores de este deporte. En su espectacular palmarés, junto a las mencionadas seis Copas de Europa, aparece una Copa Intercontinental, dos Copas Latinas, doce Ligas, dos Copas de España, y una Pequeña Copa del Mundo. Procedente del Racing de Santander, su debut en el Real Madrid se produjo el 13 de septiembre de 1953 frente a Osasuna en el Santiago Bernabéu.
Sus cualidades físicas y técnicas le llevaron a ser el mejor extremo izquierdo de todos los tiempos. En reconocimiento a sus méritos, desde octubre de 2016 ha sido el presidente de honor del Real Madrid, tomando el relevo de otra leyenda madridista, su amigo Alfredo Di Stéfano.
Uno de los mejores ataques de la historia
Francisco Gento López se llamaba y tras su inicio en el Racing desarrolló la totalidad de su carrera deportiva en el Real Madrid. Cuando se retiró era el tercer máximo goleador de la historia del Real Madrid, donde militó dieciocho temporadas, únicamente superado por sus excompañeros de equipo Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskás, siendo todos integrantes del recordado «Real Madrid de Di Stéfano» o «Real Madrid de las cinco Copas de Europa», señalado por la UEFA como uno de los mejores equipos de la historia. Fue del mismo modo considerado como uno de los mejores jugadores del siglo XX según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, siendo además el único español de nacimiento incluido en dicho listado de cincuenta jugadores. No en vano, ostenta el récord de ser el jugador que ha conquistado más Copas de Europa con seis, y el que más títulos de Campeonato de Liga de España conquistó,con doce.
Fue internacional absoluto con la selección española en 43 partidos. Participó en dos Copas Mundiales, en la edición de Chile 1962 y en la de Inglaterra 1966, y formó parte del equipo que conquistó la primera Copa de Europa de Naciones de España, actual Eurocopa, en la edición de 1964.
Pionero de una estirpe de deportistas
Fue el pionero de una estirpe. Vio cómo sus vástagos se dedicaban también a la práctica del fútbol, donde los hermanos de Paco, Julio y Toñín llegaron a jugar en Primera División, y especialmente en el Racing de Santander. Toñín consiguió compartir vestuario con su hermano Paco en el Real Madrid en la temporada 1961-62, aunque Julio perteneció al Plus Ultra, primer filial del Real Madrid.
La saga familiar se vería continuada con sus sobrinos futbolistas Julio y Paco Llorente, los baloncestistas José Luis y Toñín Llorente, todos ellos vinculados a las distintas secciones deportivas del Real Madrid Club de Fútbol. Una cuarta generación de deportistas en la familia Gento-Llorente está compuesta por Marcos Llorente, hijo de Paco Llorente, futbolista, y los baloncestistas Sergio Llorente y Juan Llorente, hijos de José Luis Llorente.
Paco Gento nació en Guarnizo, perteneciente al municipio de El Astillero. Hijo de un chofer de camión, dejó los estudios a los catorce años para ayudar a su padre y cuidar de las vacas que tenían en una pequeña finca. Comenzó a jugar a la edad de 15 años, siendo cadete en la S. D. Nueva Montaña en 1948, club donde compaginaba el fútbol con el atletismo, merced al cual adquiriría la velocidad que le haría famoso en el futuro, con la ilusión de jugar en el Rácing de Santander.1
Posteriormente pasa a la primera categoría regional de Cantabria, fichando por El Astillero, y debuta en la Tercera División de España en la Sociedad Deportiva Rayo Cantabria, que por aquel entonces desempeñaba las funciones de equipo filial del Real Santander, actual Racing de Santander. Este, que había conseguido asentarse en la Primera División de España y en el que finalmente recala cumpliendo así uno de sus sueños de niño, en la temporada 1952-53 con el que disputaría únicamente diez partidos de Liga en los que anotó dos tantos, para a la edad de 20 años unirse a la disciplina del Real Madrid de Bernabéu.
Tras debutar en Primera División el 22 de febrero de 1953 frente al Barcelona en los antiguos Campos de Sport, se unió al club blanco en la temporada 1953-54, y en él permanecería durante 18 años, tras los cuales se retiraría de la práctica del fútbol profesional y comenzaría su carrera como técnico, donde entrenaría entre otros equipos al Castilla, primer filial del club blanco, y a sus categorías inferiores.
Con el equipo madridista conseguiría doce campeonatos nacionales de Liga, el primero en su año de estreno, que supondría ser la primera ganada por el club en veinte años, donde formó parte de la que ha sido considerada una de las mejores delanteras de todos los tiempos en la historia del fútbol junto con Puskas, Kopa, Di Stéfano, Rial, Canario y Joseíto, con los que logró la hazaña aún no igualada de conquistar cinco Copas de Europa consecutivas, las cinco primeras ediciones del torneo, en las temporasdas 1955-56, 1956-57, 1957-58, 1958-59, 1959-60, a la que añadiría una más en la temporada 1965-66 en el denominado «Real Madrid de los Yé-yé» formado en su mayoría por jugadores nacionales, lo que le sirvió para convertirse en el único jugador de la historia que ha ganado seis Copas de Europa.
Fue considerado como el extremo más rápido de todos los tiempos por diversos medios y compañeros de profesión. Como manifestó, como decimos, aquel defensor del Manchester United tras enfrentarse a él: «Gento corre mucho, pero lo peor no es cómo corre, lo peor es cómo se para».

