El Granada aprovecha un error infantil de Gavi
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Yo que no creía en Xavi, y me daba y me da mucha pereza su despliegue familiar en el club, por parecerme venezolano, he de reconocer que afronto cada partido con más esperanza, y empiezo como a pensar que todo esto tiene sentido y va a alguna parte. Con cuatro cañas, y cuando digo cuatro quiero decir solamente cuatro, Xavi le está dando al Barcelona una personalidad y un carácter que recuerda a las épocas en que podíamos estar orgullosos de este equipo. Queda mucho por hacer, no me atrevo a decir que estoy seguro de que vaya a conseguirlo. El empate de ayer habría sido una victoria, y de las que sólo consiguen los equipos con oficio, de no ser por una infantil –y evitable– expulsión de Gavi en los momentos decisivos.
El Barça empezó mal en defensa, pero es verdad que el Barça está siempre mal en defensa desde que Luis Enrique se fue. Cruyff fue el que primero entendió que el ataque empezaba atrás y Guardiola el que lo implementó con muchísimo trabajo. Hoy Xavi lo intenta, pero sin demasiada fortuna, y, desde luego, sin los jugadores adecuados. La mejoría de Piqué en los últimos partidos es notable, siempre hacia delante, pero su mejor argumento defensivo es la presión de Nico y Gavi, que son dos jugadores maravillosos y sobre los que se puede construir un proyecto deportivo campeón.
El VAR le anuló al Barcelona un gol por un fuera de juego posicional de Gavi que no cabía señalar; y menos si tenemos en cuenta que el árbitro lo había anulado por fuera de juego del rematador de la jugada, Luuk de Jong, que claramente no lo era. A los pocos minutos, y de modo estrambótico, el mismo jugador neerlandés remató de espuelas y el balón salió desviado; pero es consignable el progreso de un jugador al que le he dicho –y muy merecidamente– de todo. En cambio Ter Stegen, tras su última heroicidad en Mallorca, volvió a cantar con los pies y puso en serias dificultades a su defensa. En el descuento, casi regala los tres puntos al Granada.
El Barça dominaba, pero el Granada no estaba dormido, y sabía qué hacer con cada balón que recuperaba, y creaba peligro ante la mantecosa defensa visitante. A Dani Alves le costaba aguantar los uno contra uno con Machís y eran providenciales las ayudas de Eric García. El partido no estaba donde el Barça quería y aunque intentaba controlarlo no siempre lo lograba y la sensación de que el Granada podía marcar en cualquier momento era algo más que una hipótesis. Precisamente Machís nos lo hacía pasar mal –muy mal– como siempre que juega contra el Barcelona. No sufrían los locales en defensa, lo que daba idea de que el dominio del Barça era más redundante que interesante. Chutaba Dembélé, chutaba Jutglà, chutaban De Jong y Eric García, pero todo salía entre desviado y muy desviado. Muy quejoso Alves con sus compañeros, todo el rato les regañaba.
Lesión de Eric García
Actuación desigual de Dembélé, con aciertos y pérdidas. Nunca puedes estar totalmente seguro de qué puede salir de sus intervenciones. No ser previsible está bien para un delantero, pero ser tan impreciso a veces da la sensación de poco serio. Primer tiempo de desgaste para los dos equipos, muy correosos y rígidos. Poca luz del Barça en ataque, pocos problemas del Granada para resistir en el empate.
El Barça volvió, como suele, atontado del descanso y, todo lo contrario, el Granada parecía decidido a hacer algo más. Dembélé hacía la guerra por su cuenta, con cambios de ritmo, asistencias y remates que no acababan de fructificar pero que demostraban sus esplendorosas capacidades futbolísticas. Se rompió Eric García. Son un drama las lesiones en el Barça. Sobre todo porque llega un momento en que no queda más remedio que entre en el campo este gran insulto al fútbol profesional que es Clément Lenglet. Eric García se fue con cara de asqueado, como si pudiera anticiparse al diagnóstico médico y saber que su buena racha va a verse interrumpida. Lenglet, en su segunda intervención y en su tercer minuto en el juego, vio la primera amarilla. Qué tipo tan absurdo.
Y cuando más todo parecía un lío, Alves el renacido y Luuk de Jong, el regresado como de la nada, encarrilaron el partido y el proyecto de Xavi adelantando a su equipo. Buen centro del brasileño, que el delantero remató de cabeza como se espera de un jugador de su supuesta categoría y no el pobrísimo nivel que hasta hace poco había mostrado en el Barça. Ganar en Granada no es ganar la Champions, pero como fue dicho de otro gran entrenador de equipos perdidos, Xavi es un cuquito que va a lo suyito. Abde y Memphis entraron por Jutglà y el Luuk el goleador.
El partido continuó frío y extraño. El Barça no sabía mucho qué hacer y el Granada insistía en sus intenciones. Alves ya no tiene el físico, pero por orgullo llega a salvar situaciones francamente comprometidas para su equipo. Meritorio partido ayer. Gavi acabó expulsado justamente. Arriesgó demasiado en la entrada sabiendo que ya tenía una amarilla. Pocos reproches se le pueden hacer al canterano, de su entrega y de su calidad, pero es importante que aprenda de estas situaciones. Álvaro Sanz entró por Dembélé pero no sirvió para evitar que el Granada empatara de forma absolutamente merecida.
El Barça empezó mal en defensa, pero es verdad que el Barça está siempre mal en defensa desde que Luis Enrique se fue. Cruyff fue el que primero entendió que el ataque empezaba atrás y Guardiola el que lo implementó con muchísimo trabajo. Hoy Xavi lo intenta, pero sin demasiada fortuna, y, desde luego, sin los jugadores adecuados. La mejoría de Piqué en los últimos partidos es notable, siempre hacia delante, pero su mejor argumento defensivo es la presión de Nico y Gavi, que son dos jugadores maravillosos y sobre los que se puede construir un proyecto deportivo campeón.
El VAR le anuló al Barcelona un gol por un fuera de juego posicional de Gavi que no cabía señalar; y menos si tenemos en cuenta que el árbitro lo había anulado por fuera de juego del rematador de la jugada, Luuk de Jong, que claramente no lo era. A los pocos minutos, y de modo estrambótico, el mismo jugador neerlandés remató de espuelas y el balón salió desviado; pero es consignable el progreso de un jugador al que le he dicho –y muy merecidamente– de todo. En cambio Ter Stegen, tras su última heroicidad en Mallorca, volvió a cantar con los pies y puso en serias dificultades a su defensa. En el descuento, casi regala los tres puntos al Granada.
El Barça dominaba, pero el Granada no estaba dormido, y sabía qué hacer con cada balón que recuperaba, y creaba peligro ante la mantecosa defensa visitante. A Dani Alves le costaba aguantar los uno contra uno con Machís y eran providenciales las ayudas de Eric García. El partido no estaba donde el Barça quería y aunque intentaba controlarlo no siempre lo lograba y la sensación de que el Granada podía marcar en cualquier momento era algo más que una hipótesis. Precisamente Machís nos lo hacía pasar mal –muy mal– como siempre que juega contra el Barcelona. No sufrían los locales en defensa, lo que daba idea de que el dominio del Barça era más redundante que interesante. Chutaba Dembélé, chutaba Jutglà, chutaban De Jong y Eric García, pero todo salía entre desviado y muy desviado. Muy quejoso Alves con sus compañeros, todo el rato les regañaba.
Lesión de Eric García
Actuación desigual de Dembélé, con aciertos y pérdidas. Nunca puedes estar totalmente seguro de qué puede salir de sus intervenciones. No ser previsible está bien para un delantero, pero ser tan impreciso a veces da la sensación de poco serio. Primer tiempo de desgaste para los dos equipos, muy correosos y rígidos. Poca luz del Barça en ataque, pocos problemas del Granada para resistir en el empate.
El Barça volvió, como suele, atontado del descanso y, todo lo contrario, el Granada parecía decidido a hacer algo más. Dembélé hacía la guerra por su cuenta, con cambios de ritmo, asistencias y remates que no acababan de fructificar pero que demostraban sus esplendorosas capacidades futbolísticas. Se rompió Eric García. Son un drama las lesiones en el Barça. Sobre todo porque llega un momento en que no queda más remedio que entre en el campo este gran insulto al fútbol profesional que es Clément Lenglet. Eric García se fue con cara de asqueado, como si pudiera anticiparse al diagnóstico médico y saber que su buena racha va a verse interrumpida. Lenglet, en su segunda intervención y en su tercer minuto en el juego, vio la primera amarilla. Qué tipo tan absurdo.
Y cuando más todo parecía un lío, Alves el renacido y Luuk de Jong, el regresado como de la nada, encarrilaron el partido y el proyecto de Xavi adelantando a su equipo. Buen centro del brasileño, que el delantero remató de cabeza como se espera de un jugador de su supuesta categoría y no el pobrísimo nivel que hasta hace poco había mostrado en el Barça. Ganar en Granada no es ganar la Champions, pero como fue dicho de otro gran entrenador de equipos perdidos, Xavi es un cuquito que va a lo suyito. Abde y Memphis entraron por Jutglà y el Luuk el goleador.
El partido continuó frío y extraño. El Barça no sabía mucho qué hacer y el Granada insistía en sus intenciones. Alves ya no tiene el físico, pero por orgullo llega a salvar situaciones francamente comprometidas para su equipo. Meritorio partido ayer. Gavi acabó expulsado justamente. Arriesgó demasiado en la entrada sabiendo que ya tenía una amarilla. Pocos reproches se le pueden hacer al canterano, de su entrega y de su calidad, pero es importante que aprenda de estas situaciones. Álvaro Sanz entró por Dembélé pero no sirvió para evitar que el Granada empatara de forma absolutamente merecida.

