Correa resuelve la batalla de Balaídos
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Una década después, Simeone ahí está, viendo pasar el tiempo al mando de un Atlético de Madrid al que, temporada tras temporada, ha ido convirtiendo en una roca granítica para los rivales, obligados en todos los partido a tener que picar piedra para derribar el armazón defensivo que el entrenador argentino intenta perfeccionar con los años. El Celta volvió a sufrirlo este domingo y acabó comiendo polvo en Balaídos, aunque consiguió marcar de penalti y en el tramo final, que tuvo como colofón una lamentable tangana, acabó encerrando y metiendo el miedo en el cuerpo a los madrileños. Los gallegos sudaron, y no solo porque el termómetro estuviera disparado en Vigo, para derribar el muro levantado en torno a Oblak hasta que llegó una pena máxima muy protestada y que terminó resultando insuficiente para los locales porque Ángel Correa tuvo su primera gran tarde en el nuevo curso. Dos goles del argentino dieron al campeón los tres primeros puntos en la Liga 2021-22.
La idea del grupo por encima de las individualidades es el eterno axioma en la filosofía futbolística de Simeone, que para esta Liga, al menos de momento, solo cuenta con su compatriota De Paul como nuevo escudero y guardián de su libro de estilo. Había ganas de ver al centrocampista en un partido de verdad después de las probaturas veraniegas y hubo que esperar una hora el técnico eligió el músculo de Kondogbia para la foto inicial.
Ganar al Atlético de Simeone supone siempre un estímulo para los rivales y más en la temporada en la que a los rojiblancos les toca defender el título de campeón. El Cholo se lo advirtió a sus suyos la semana pasada parando un entrenamiento y levantando la voz porque sabía lo que le les esperaba en Balaídos. No se equivocó porque su equipo se encontró un Celta extramotivado, pero la tropa rojiblanca viajó con la guardia alta y solo Iago Aspas, tras un error infantil de Mario Hermoso, puso en tensión a Oblak antes del descanso. Sobrio como en él es habitual, el guardameta esloveno abortó la ocasión. Los madrileños ya mandaban entonces en el marcador porque Ángel Correa, al contrario que el delantero gallego, no perdonó minutos antes en la primera que tuvo. Fundamental el pasado curso, el argentino, con Luis Suárez en el banquillo, fue decisivo en el estreno de la nueva Liga.
Coudet, otro argentino cuyo ideario futbolístico caló la pasada campaña en la gente de Vigo, se mantuvo al margen de la pelea entre su presidente y Denis Suárez y no renunció a poder contar con la calidad del centrocampista, al que, como a sus compañeros, le costó un mundo poder encontrar rendijas en la telaraña defensiva visitante. Con dos equipos concentrados al máximo, no hubo concesiones y las ocasiones tardaron en llegar, pero no la primera tarjeta amarilla, que tuvo como destinario a Lemar (m. 11).
En el inicio de una nueva temporada, el Atlético transmitió la sensación de ser el de toda la vida desde que el Cholo ocupa su banquillo. El mismo guion de siempre desde la llegada de Simeone, apretar en defensa a la espera de aprovechar una oportunidad, la que llegó en el minuto 23 tras una conducción de Lemar que acabó cediendo el balón para que Correa sorprendiera desde la frontal a Dituro. No hubo regalo del Celta, el Atlético mostró efectividad. También tener las ideas muy claras desde la primera jornada. Muy enchufado durante todo el encuentro, la movilidad de Lemar fue un problema para la zaga gallega. Alejado de la banda, el juego del galo crece y el Atlético supo aprovecharlo en su primera visita liguera, en la que se marchó con ventaja al descanso.
En la reanudación, el Atlético, con el partido controlado, se encontró con el empate después de que Munuera Montero, tras revisar las imágenes a pie de campo después de ser avisado por el VAR, interpretara como penalti una mano de Marcos Llorente tras un cabezazo de Aspas. El balón, tras golpear en el cuerpo del rojiblanco, se terminó estrellando en su brazo. Mano muy protestada por los rojiblancos y gol desde los once metros del propio Aspas. Alegría efímera porque el Atlético encontró en Correa a su ángel de la guarda en Balaídos al firmar el doblete solo cinco minutos después de la celebración gallega y tras un buen pase de Saúl. Gol y al banquillo porque Simeone realizó un triple cambio que provocó el debut de De Paul y la entrada en el partido de Suárez y Trippier. Sin Koke en el campo, los de Simeone perdieron a su faro y comenzaron a pasar apuros.
Porque el Celta no se rindió y se lanzó en busca del empate que se le escapó en un remate de Iago Aspas a puerta vacía. Un fallo difícil de volver ver en un jugador de la calidad del delantero vigués.
Con el Atlético presionado hasta el final y con siete minutos de prolongación, el partido acabó con Carrasco desperdiciando el tercer gol y con una lamentable tangana después de una entrada de Aspas a Luis Suárez. Un feo colofón en el que Hugo Mallo y Hermoso se fueron a los vestuarios antes de que los rojiblancos terminaran amarrando los puntos. Una victoria sufrida, muy al estilo de los rojiblancos.
La idea del grupo por encima de las individualidades es el eterno axioma en la filosofía futbolística de Simeone, que para esta Liga, al menos de momento, solo cuenta con su compatriota De Paul como nuevo escudero y guardián de su libro de estilo. Había ganas de ver al centrocampista en un partido de verdad después de las probaturas veraniegas y hubo que esperar una hora el técnico eligió el músculo de Kondogbia para la foto inicial.
Ganar al Atlético de Simeone supone siempre un estímulo para los rivales y más en la temporada en la que a los rojiblancos les toca defender el título de campeón. El Cholo se lo advirtió a sus suyos la semana pasada parando un entrenamiento y levantando la voz porque sabía lo que le les esperaba en Balaídos. No se equivocó porque su equipo se encontró un Celta extramotivado, pero la tropa rojiblanca viajó con la guardia alta y solo Iago Aspas, tras un error infantil de Mario Hermoso, puso en tensión a Oblak antes del descanso. Sobrio como en él es habitual, el guardameta esloveno abortó la ocasión. Los madrileños ya mandaban entonces en el marcador porque Ángel Correa, al contrario que el delantero gallego, no perdonó minutos antes en la primera que tuvo. Fundamental el pasado curso, el argentino, con Luis Suárez en el banquillo, fue decisivo en el estreno de la nueva Liga.
Coudet, otro argentino cuyo ideario futbolístico caló la pasada campaña en la gente de Vigo, se mantuvo al margen de la pelea entre su presidente y Denis Suárez y no renunció a poder contar con la calidad del centrocampista, al que, como a sus compañeros, le costó un mundo poder encontrar rendijas en la telaraña defensiva visitante. Con dos equipos concentrados al máximo, no hubo concesiones y las ocasiones tardaron en llegar, pero no la primera tarjeta amarilla, que tuvo como destinario a Lemar (m. 11).
En el inicio de una nueva temporada, el Atlético transmitió la sensación de ser el de toda la vida desde que el Cholo ocupa su banquillo. El mismo guion de siempre desde la llegada de Simeone, apretar en defensa a la espera de aprovechar una oportunidad, la que llegó en el minuto 23 tras una conducción de Lemar que acabó cediendo el balón para que Correa sorprendiera desde la frontal a Dituro. No hubo regalo del Celta, el Atlético mostró efectividad. También tener las ideas muy claras desde la primera jornada. Muy enchufado durante todo el encuentro, la movilidad de Lemar fue un problema para la zaga gallega. Alejado de la banda, el juego del galo crece y el Atlético supo aprovecharlo en su primera visita liguera, en la que se marchó con ventaja al descanso.
En la reanudación, el Atlético, con el partido controlado, se encontró con el empate después de que Munuera Montero, tras revisar las imágenes a pie de campo después de ser avisado por el VAR, interpretara como penalti una mano de Marcos Llorente tras un cabezazo de Aspas. El balón, tras golpear en el cuerpo del rojiblanco, se terminó estrellando en su brazo. Mano muy protestada por los rojiblancos y gol desde los once metros del propio Aspas. Alegría efímera porque el Atlético encontró en Correa a su ángel de la guarda en Balaídos al firmar el doblete solo cinco minutos después de la celebración gallega y tras un buen pase de Saúl. Gol y al banquillo porque Simeone realizó un triple cambio que provocó el debut de De Paul y la entrada en el partido de Suárez y Trippier. Sin Koke en el campo, los de Simeone perdieron a su faro y comenzaron a pasar apuros.
Porque el Celta no se rindió y se lanzó en busca del empate que se le escapó en un remate de Iago Aspas a puerta vacía. Un fallo difícil de volver ver en un jugador de la calidad del delantero vigués.
Con el Atlético presionado hasta el final y con siete minutos de prolongación, el partido acabó con Carrasco desperdiciando el tercer gol y con una lamentable tangana después de una entrada de Aspas a Luis Suárez. Un feo colofón en el que Hugo Mallo y Hermoso se fueron a los vestuarios antes de que los rojiblancos terminaran amarrando los puntos. Una victoria sufrida, muy al estilo de los rojiblancos.

