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El dinero de Catar une a Messi y a Sergio Ramos

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Se presenta Leo Messi con una camiseta blanca tan bien decorada para la ocasión. ‘Ici c´est Paris’ (’Esto es París’) se lee en la prenda a través de la cual sonríe el futbolista argentino, protagonista del gran trasvase económico, futbolístico e industrial del verano. Saluda desde el aeropuerto privado de Le Bourget, situado doce kilómetros al noroeste de la capital francesa, y en el lugar se viven momentos de éxtasis futbolero en pleno siglo XXI que recuerdan a la locura de la llegada de DiegoArmando Maradona a Nápoles a mediados de los ochenta. La gente, aún vigente la pandemia, se arremolina al paso del exdelantero del Barça, quien se integra desde ya en un equipo de ensueño, con Neymar y Mbappé a su lado en el ataque, Donnarumma en la portería y Sergio Ramos en el centro de la defensa. El dinero de Qatar, su riyal como moneda oficial, ese manantial inagotable de euros procedente del petróleo y el gas del Golfo Pérsico, une a Messi y Sergio Ramos. Inimaginable hace unos meses. Las posibilidades del extenista Nasser Al Kelaifi parecen aún más ilimitadas respecto a lo que anunciaba su proyecto faraónico en París. Hace diez años que entró en el Paris Saint Germain con el propósito de convertirlo en el mejor club de fútbol del mundo y en ello continúa, la obra a medio hacer. No ha ganado la Champions, como pretendía (perdió la final de 2020 ante el Bayern), pero este verano forma el equipo que hubiera ideado cualquier aficionado del mundo. A sus 47 años y con el fichaje de Messi, Al-Kelaifi cierra el círculo del Qatar Investment Authority (QIA), el fondo de inversión del país árabe que se dedica a invertir los beneficios del petróleo y el gas del Golfo. Ambos gratis Al rebote de todas las grandes operaciones que se cuecen en el mercado del fútbol europeo, el presidente del PSG ha conseguido una maniobra que parecía impensable hasta hace nada: arrebatar a la Liga dos de sus principales estrellas y a coste cero. Sergio Ramos y Leo Messi llegan a París libres, sin transacción para el Madrid o el Barcelona, y solo con la calderilla para el jeque de la prima de traspaso que irá al bolsillo de ambos futbolistas. Messi, excapitán del Barça, y Sergio Ramos, excapitán del Real Madrid, compartirán vestuario en el Parque de los Príncipes, un estadio con solera en Francia, pero que se queda pequeño (48.000 espectadores) ante tal congregación de estrellas nunca vista. Aunque las redes se vaciaban ayer en busca de las chanzas propias de la futura cohabitación entre ambos, la realidad es que a partir de hoy mismo Messi y Ramos tendrán que defender los mismos intereses y andar el camino juntos para llegar al objetivo de los cataríes, la Champions. Sergio Ramos tiene casi tantas Champions (4) como Ligas (5). Y a Messi le sucede algo parecido (4 Ligas de Campeones por 10 torneos en España). Ocho Champions entre los dos, más que toda la plantilla del PSG junta en una estadística que tardarán bastante tiempo en recorrer sus futbolistas. Trifulcas varias Ahora que serán compañeros, quedan atrás todas las trifulcas que protagonizaron en el campo dos jugadores de sangre caliente. En el recuerdo, alguna de las imágenes, como el choque de frentes en 2019 después de un partido muy cargado con golpes de puño, insultos y un enfrentamiento cara a cara. O el desplante de Ramos al argentino, cuando iba a recoger el balón para sacar una falta. El exmadridista esperó que se acercase e, ingenuo el exbarcelonista, se enfadó porque su rival se lo lanzó por encima de la cabeza. Ramos, que por exigencias del guión se tiró media vida diciendo que Cristiano Ronaldo era el mejor jugador del mundo, ha empezado a dar marcha atrás sin desmentirse a sí mismo por el momento. En unas declaraciones recogidas en el canal del club, ha asegurado estos días: «Me gustaría jugar con los mejores jugadores del mundo, Messi es uno de los mejores y siempre tendrá un hueco en mi equipo». Ramos allana el terreno de los egos ante la presencia a diario de Messi. En ese mundo de vanidades vinculado a la industria del fútbol, quedan unas cuantas preguntas por resolver respecto al manejo de la plantilla que deberá realizar el entrenador Mauricio Pochettino. ¿Quién lanzará los penaltis?, por ejemplo. Candidatos sobran: Messi, Sergio Ramos, Neymar y Mbappé en la primera fila de la parrilla. En un término similar, ¿quién tirará las faltas? Y en un ámbito de consumo interno, ¿quién será el capitán del equipo? Hasta ahora el brasileño Marquinhos era el dueño del brazalete, después de una decisión personal del extécnico Thomas Tuchel (actual preparador del Chelsea, campeón de la Champions) al comienzo de la pasada temporada y tras la salida del club de Thiago Silva. Leo Messi cuenta con un amplio soporte de amistades. En verano se fotografió en Ibiza con sus amigos Neymar, Di María o Paredes. Ayer Neymar le dio la bienvenida de forma calurosa. «Juntos de nuevo. Eres la persona de la que más he aprendido en el fútbol».
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