Dinamarca se mete en semifinales con mucho sufrimiento
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Las grandes gestas suelen cimentarse con sufrimientos y sobre alguna que otra desgracia. Así está escribiendo su historia Dinamarca, que disputará las semifinales tras superar una de las crisis más graves del torneo en su primer partido, la del desvanecimiento de su estrella, Christian Eriksen, con posterior reanimación cardiopulmonar y las palabras del galeno que le atendió asegurando que bordeó la muerte. La selección de Kasper Hjulmand empezó perdiendo ante Finlandia (0-1) visiblemente afectada y sin tiempo para recuperarse volvió a caer ante Bélgica (1-2). La victoria frente a Rusia (1-4) le concedió la segunda plaza. Dispuestos a dedicarle la gesta a Eriksen, se deshicieron en octavos de la Gales de Bale (0-4) y expidieron su boleto hacia el título con otro triunfo frente a la República Checa, que había dado la sorpresa eliminando a Países Bajos (0-2). Ahora a nadie le extrañaría que repitiera la gesta de 1992, cuando ganó la Eurocopa ocupando la plaza de Yugoslavia, que se dio de baja afectada por la guerra de los Balcanes. Entonces, la selección convocó de urgencia a unos jugadores que ya estaban de vacaciones. Llegaron sin preparación previa y ganaron el torneo.
En las ronda finales de un campeonato como la Eurocopa, cualquier error se paga. Es tan importante atacar bien como no cometer errores en defensa y este binomio se pudo comprobar en el primer gol del partido. Tardó cinco minutos en adelantarse Dinamarca tras un lanzamiento de esquina. Delaney, completamente solo, libre de marca y desde el centro del área, remató cómodamente de cabeza para batir a Vaclík. Error imperdonable de la zaga centroeuropea, de aquellos que te pueden costar un torneo y que, como mínimo, te obliga a remar contra corriente. El gol abrió el partido.
La República Checa se rehízo rápido y antes del cuarto de hora pudo marcar Schick si el balón no hubiera encontrado a Christensen en su camino. Respuesta rápida de los daneses a través de Damsgaard. Intercambio de golpes que continuó con una volea muy alta de Sevcik y un disparo junto al poste de Delaney. No se habían disputado aún veinte minutos y el partido estaba siendo uno de los más divertidos del campeonato. De nuevo otro error pudo ser clave. Falló Schmeichel en la salida del balón, se la regaló a Masopust. Éste cedió a Holes que disparó desde el borde del área pequeña. El portero danés enmendó su error con una parada de mucho mérito (min. 22). Damsgaard también dispuso de una gran ocasión (min. 37) tras un buen contragolpe conducido por el equipo vikingo. Pero los cancerberos también juegan y en el caso de Vaclík, muy bien. El meta checo evitó el segundo de los daneses.
El que no falló fue Dolberg cuando faltaban tres minutos para el descanso. También remató relativamente desmarcado el delantero del Niza, aunque medio gol habría que otorgárselo a Maehle con su medido centro desde la izquierda. Dolberg anotó su tercer tanto en esta Eurocopa y puso pie y medio en semifinales. Golpe anímico para los checos, que se fueron al descanso con un correctivo excesivamente desmedido. La dinamita naranja ponía la directa hacia la siguiente ronda y ya se veía en Wembley, pero faltaban 45 minutos por jugarse.
Agitó el equipo Jaroslav Silhav
y en la caseta, introdujo dos cambios ofensivos y la República Checa salió dispuesta a darle la vuelta al equipo. Su furia se notó en los primeros instantes con dos ocasiones consecutivas de Krmencik y Schick que desbarató Schmeichel. Pero tanto va el cántaro a la fuente... No falló en la siguiente el delantero del Bayer Leverkusen con un disparo que pasó entre las piernas de Vestergaard. De hecho, el defensa danés molestó al portero, que no vio el balón. Lo que parecía decidido ya no lo estaba tanto. Quinto gol de Schick en esta Eurocopa, igualando a Cristiano Ronaldo como máximo goleador del torneo. El tanto checo provocó la reacción de Hjulmand, que también miró hacia su banquillo. Retiró a Dolberg y Damsgaard (m. 59) para darle más control al encuentro. Trató de defenderse Dinamarca a través del balón, con posesiones largas y sorteando las acometidas checas. Poulsen (min. 77) pudo cerrar el partido pero lo evitó Vaclík con una de esas paradas que salen en ls fotos. A falta de diez minutos, Silhavy se vio obligado a retirar a Schick. Nadie entendía el cambio hasta que el delantero se echó la mano a la parte trasera de su muslo. Los vendajes de Soucek y Boril justificaron los seis minutos de añadido que el holandés Kuipers concedió. Creía la República Checa y sufría Dinamarca. Pero el marcador ya no se movió y Etiksen, desde casa, celebró la clasificación de los suyos para las semifinales.
En las ronda finales de un campeonato como la Eurocopa, cualquier error se paga. Es tan importante atacar bien como no cometer errores en defensa y este binomio se pudo comprobar en el primer gol del partido. Tardó cinco minutos en adelantarse Dinamarca tras un lanzamiento de esquina. Delaney, completamente solo, libre de marca y desde el centro del área, remató cómodamente de cabeza para batir a Vaclík. Error imperdonable de la zaga centroeuropea, de aquellos que te pueden costar un torneo y que, como mínimo, te obliga a remar contra corriente. El gol abrió el partido.
La República Checa se rehízo rápido y antes del cuarto de hora pudo marcar Schick si el balón no hubiera encontrado a Christensen en su camino. Respuesta rápida de los daneses a través de Damsgaard. Intercambio de golpes que continuó con una volea muy alta de Sevcik y un disparo junto al poste de Delaney. No se habían disputado aún veinte minutos y el partido estaba siendo uno de los más divertidos del campeonato. De nuevo otro error pudo ser clave. Falló Schmeichel en la salida del balón, se la regaló a Masopust. Éste cedió a Holes que disparó desde el borde del área pequeña. El portero danés enmendó su error con una parada de mucho mérito (min. 22). Damsgaard también dispuso de una gran ocasión (min. 37) tras un buen contragolpe conducido por el equipo vikingo. Pero los cancerberos también juegan y en el caso de Vaclík, muy bien. El meta checo evitó el segundo de los daneses.
El que no falló fue Dolberg cuando faltaban tres minutos para el descanso. También remató relativamente desmarcado el delantero del Niza, aunque medio gol habría que otorgárselo a Maehle con su medido centro desde la izquierda. Dolberg anotó su tercer tanto en esta Eurocopa y puso pie y medio en semifinales. Golpe anímico para los checos, que se fueron al descanso con un correctivo excesivamente desmedido. La dinamita naranja ponía la directa hacia la siguiente ronda y ya se veía en Wembley, pero faltaban 45 minutos por jugarse.
Agitó el equipo Jaroslav Silhav
y en la caseta, introdujo dos cambios ofensivos y la República Checa salió dispuesta a darle la vuelta al equipo. Su furia se notó en los primeros instantes con dos ocasiones consecutivas de Krmencik y Schick que desbarató Schmeichel. Pero tanto va el cántaro a la fuente... No falló en la siguiente el delantero del Bayer Leverkusen con un disparo que pasó entre las piernas de Vestergaard. De hecho, el defensa danés molestó al portero, que no vio el balón. Lo que parecía decidido ya no lo estaba tanto. Quinto gol de Schick en esta Eurocopa, igualando a Cristiano Ronaldo como máximo goleador del torneo. El tanto checo provocó la reacción de Hjulmand, que también miró hacia su banquillo. Retiró a Dolberg y Damsgaard (m. 59) para darle más control al encuentro. Trató de defenderse Dinamarca a través del balón, con posesiones largas y sorteando las acometidas checas. Poulsen (min. 77) pudo cerrar el partido pero lo evitó Vaclík con una de esas paradas que salen en ls fotos. A falta de diez minutos, Silhavy se vio obligado a retirar a Schick. Nadie entendía el cambio hasta que el delantero se echó la mano a la parte trasera de su muslo. Los vendajes de Soucek y Boril justificaron los seis minutos de añadido que el holandés Kuipers concedió. Creía la República Checa y sufría Dinamarca. Pero el marcador ya no se movió y Etiksen, desde casa, celebró la clasificación de los suyos para las semifinales.

