«Su arraigo hace que Emery sea el comprador ideal para el Real Unión de Irún»
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Unai Emery era un niño feliz recorriendo los siete kilómetros que apenas separan su Fuenterrabía natal de Irún, donde cada fin de semana que se abrían las puertas del viejo Atocha se le podía ver subiendo a un tren para ir a animar a la Real Sociedad, entidad en la que acabó jugando durante una década. Bufanda blanquiazul al cuello y bocadillo a buen recaudo, durante los ratos de espera sentado en los bancos de madera de la estación fue germinando su ilusión por ser futbolista para debutar con el primer equipo donostiarra, objetivo cumplido en 1995 aunque solo disputara cinco partidos. Los suficientes para marcar el gol que aparecía machaconamente en sus sueños. Tras la retirada y con el... Ver Más

