Djokovic despacha a Karatsev para meterse en su novena final
0
16
Novak Djokovic jugará el domingo su novena final en el Abierto de Australia. Casi una obligación para el serbio después de que se cruzara en la semifinal con Aslan Karatsev, la bonita historia de ilusión y récord, de la previa hasta la penúltima ronda de sun primer gran torneo, pero al que le falta mucho para afrontar retos como el número 1 del mundo.
El serbio cumplió los pronósticos, despejado ya por fin de sus molestias, y centrado en su objetivo: su noveno título en Melbourne, su Grand Slam número 18. Mantiene ese idilio con estas pistas, donde no ha perdido nunca si alcanzaba la penúltima ronda. Y mantiene esa capacidad para destrozar a los rivales si estos no logran desestabilizar su cabeza. Y tiene bien metida su meta de superar a Roger Federer y a Rafael Nadal en número de títulos grandes.
No hubo molestias en el cuentro. Solo un tenis superior, con ese revés imparable y esos saques que conseguían puntos gratis cuando más lo necesitaba. Fue casi un paseo, un entrenamiento con cierta intensidad y con público, recuperado el color en las gradas después de cinco días de confinamiento. Y si fue casi un paseo fue porque Karatsev le plantó toda la cara que pudo. Sobre todo en el segundo set en el que tuvo hasta dos pelotas de set. Pero ahí sacó Djokovic su experiencia y sus saques directos para apaciguar la ilusión del ruso, que ya ha vivido una historia maravillosa y con el que saltará hasta el top 50 cuando su objetivo para el curso todavía seguía siendo estar entre los cien mejores.
En el tercer parcial, Djokovic aumentó la presión un poco más y Karatsev se quedó sin gasolina. Se lleva el ruso 700.000 euros con el que continuar aspirando al siguiente torneo de entidad. Y con dos saques directos consecutivos, Djokovic logra su novena final en el Abierto de Australia, su jardín.
El serbio cumplió los pronósticos, despejado ya por fin de sus molestias, y centrado en su objetivo: su noveno título en Melbourne, su Grand Slam número 18. Mantiene ese idilio con estas pistas, donde no ha perdido nunca si alcanzaba la penúltima ronda. Y mantiene esa capacidad para destrozar a los rivales si estos no logran desestabilizar su cabeza. Y tiene bien metida su meta de superar a Roger Federer y a Rafael Nadal en número de títulos grandes.
No hubo molestias en el cuentro. Solo un tenis superior, con ese revés imparable y esos saques que conseguían puntos gratis cuando más lo necesitaba. Fue casi un paseo, un entrenamiento con cierta intensidad y con público, recuperado el color en las gradas después de cinco días de confinamiento. Y si fue casi un paseo fue porque Karatsev le plantó toda la cara que pudo. Sobre todo en el segundo set en el que tuvo hasta dos pelotas de set. Pero ahí sacó Djokovic su experiencia y sus saques directos para apaciguar la ilusión del ruso, que ya ha vivido una historia maravillosa y con el que saltará hasta el top 50 cuando su objetivo para el curso todavía seguía siendo estar entre los cien mejores.
En el tercer parcial, Djokovic aumentó la presión un poco más y Karatsev se quedó sin gasolina. Se lleva el ruso 700.000 euros con el que continuar aspirando al siguiente torneo de entidad. Y con dos saques directos consecutivos, Djokovic logra su novena final en el Abierto de Australia, su jardín.

