Rui Silva mantiene vivo al Granada
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La mejor versión de Rui Silva, y el VAR, que anuló un tanto a Capa, permiten al Granada seguir soñando con la final de Copa en un mal partido de los andaluces, superados por un gran Athletic que tuvo ocasiones para lograr un marcador más amplio.
Los onces de ambos equipos escenificaban la relevancia del duelo. Es de sobra conocido que la Copa suele ser terreno exclusivo de los porteros suplentes, y así había ocurrido en la competición con Athletic y Granada, como con el resto de participantes, y sucede temporada tras temporada en el torneo del K.O. En los vascos, Herrerín era la apuesta, aunque su expulsión en Tenerife, en el duelo de octavos, obligó a Garitano a jugar con Unai Simón frente al Barcelona. En el Granada, Aarón había sido el elegido durante todo el torneo, y ya llamó la atención que el sábado pasado fuera el guardameta valenciano el elegido para defender la portería en el Wanda. Conocidas las alineaciones, quedó claro que Diego no quiso exponer a Rui Silva a un exigente partido de Liga que hubiera podido poner en compromiso su presencia en San Mamés. Para un equipo que lleva 36 años esperando a sacar la gabarra y otro que jamás ha levantado un título, esta no era una semifinal más. Y el técnico nazarí, como Garitano, pusieron sobre el verde su opción principal bajo palos. Ambos dieron en la diana.
La primera mitad tuvo un guión extraño. El arreón inicial del Athletic se pospuso quince minutos, esos en los que el Granada salió valiente y con aplomo, como si llevara jugando semifinales de Copa toda la vida. Soldado, con un remate a centro de Víctor Díaz estuvo cerca de ver puerta en el minuto cinco. Poco después, Herrera, desde la frontal, enganchó una volea que Unai Simón atrapó con seguridad. El Athletic, sorprendido por la puesta en escena del Granada, no se enganchaba al partido.
La película cambió desde el minuto 15. La presión del Granada comenzó a hacer grietas, con el poseedor del balón rival siempre libre para recibir, levantar la cabeza y asistir. Ahí, entre líneas apareció Muniain, inteligente a la hora de leer la desincronización de los andaluces, que poco a poco fueron encerrándose en área propia ante el vendaval del Athletic.
Williams, una pesadilla
La velocidad de Iñaki, insistente en tirarse a ambas bandas para sacar a Duarte y Germán de su posición, también le hizo mucho daño al Granada. El delantero vasco es mucho más veloz que los centrales del Granada y en el uno contra uno generó siempre peligro para los de Garitano. Rui Silva, con tres buenas paradas, evitaría que el claro dominio del Athletic se tradujera en el marcador, pero el portero luso tampoco podía estar haciendo milagros cada cinco minutos.
Al borde del descanso, Williams le cogió la espalda a Víctor Díaz, recibió un balón de 40 metros de Dani García, y llegó hasta línea de fondo para dejarle en bandeja el tanto a Muniain, que en el cuerpo a cuerpo se quitó de en medio a Gonalons para empujar a la red el 1-0. Justo premio para el Athletic, que propuso más ante un Granada demasiado conservador y sin más recursos que defenderse de las acometidas vascas y el balón en largo a Soldado, en clara desventaja ante la sólida defensa vasca.
Tras el descanso, Diego Martínez fotocopió el sistema de Garitano. Tres centrales y dos carrileros. Vallejo al campo y Puertas a la ducha. Un 5-3-2 para cortar la sangría tras los laterales, tener consistencia en la zaga y darle mayor libertad ofensiva al doble pivote Herrera-Gonalons. La idea del técnico nazarí le cambió la cara al partido. pero menos de lo pensado. Al Athletic ya no le importaba tanto no tener el balón, pero seguía haciendo daño con la presión en campo contrario y las carreras incansables de Williams, desatado en los últimos metros. Solo las paradas de Rui Silva, brillante anoche, mantenían viva la eliminatoria.
El VAR también tuvo su cuota de protagonismo. En el minuto 60, un golpeo con la izquierda de Capa duplicaba la diferencia en el marcador, pero Williams, situado en la dirección del disparo, tapó la visión de Rui Silva. Ni Hernández Hernández ni su asistente anularon el tanto, pero Mateu Lahoz avisó al colegiado canario de la situación antirreglamentaria del delantero del Athletic, clave para que ese 2-0 no subiera al marcador.
Los minutos finales dejaron dos buenas paradas de Unai Simón, primero a disparo de Neva y, a continuación, a cabezazo de Gonalons, en un desenlace donde el Athletic pagó el enorme desgaste físico y el Granada quiso ser valiente cuando la arena del reloj ya estaba consumida. Hay eliminatoria.
Los onces de ambos equipos escenificaban la relevancia del duelo. Es de sobra conocido que la Copa suele ser terreno exclusivo de los porteros suplentes, y así había ocurrido en la competición con Athletic y Granada, como con el resto de participantes, y sucede temporada tras temporada en el torneo del K.O. En los vascos, Herrerín era la apuesta, aunque su expulsión en Tenerife, en el duelo de octavos, obligó a Garitano a jugar con Unai Simón frente al Barcelona. En el Granada, Aarón había sido el elegido durante todo el torneo, y ya llamó la atención que el sábado pasado fuera el guardameta valenciano el elegido para defender la portería en el Wanda. Conocidas las alineaciones, quedó claro que Diego no quiso exponer a Rui Silva a un exigente partido de Liga que hubiera podido poner en compromiso su presencia en San Mamés. Para un equipo que lleva 36 años esperando a sacar la gabarra y otro que jamás ha levantado un título, esta no era una semifinal más. Y el técnico nazarí, como Garitano, pusieron sobre el verde su opción principal bajo palos. Ambos dieron en la diana.
La primera mitad tuvo un guión extraño. El arreón inicial del Athletic se pospuso quince minutos, esos en los que el Granada salió valiente y con aplomo, como si llevara jugando semifinales de Copa toda la vida. Soldado, con un remate a centro de Víctor Díaz estuvo cerca de ver puerta en el minuto cinco. Poco después, Herrera, desde la frontal, enganchó una volea que Unai Simón atrapó con seguridad. El Athletic, sorprendido por la puesta en escena del Granada, no se enganchaba al partido.
La película cambió desde el minuto 15. La presión del Granada comenzó a hacer grietas, con el poseedor del balón rival siempre libre para recibir, levantar la cabeza y asistir. Ahí, entre líneas apareció Muniain, inteligente a la hora de leer la desincronización de los andaluces, que poco a poco fueron encerrándose en área propia ante el vendaval del Athletic.
Williams, una pesadilla
La velocidad de Iñaki, insistente en tirarse a ambas bandas para sacar a Duarte y Germán de su posición, también le hizo mucho daño al Granada. El delantero vasco es mucho más veloz que los centrales del Granada y en el uno contra uno generó siempre peligro para los de Garitano. Rui Silva, con tres buenas paradas, evitaría que el claro dominio del Athletic se tradujera en el marcador, pero el portero luso tampoco podía estar haciendo milagros cada cinco minutos.
Al borde del descanso, Williams le cogió la espalda a Víctor Díaz, recibió un balón de 40 metros de Dani García, y llegó hasta línea de fondo para dejarle en bandeja el tanto a Muniain, que en el cuerpo a cuerpo se quitó de en medio a Gonalons para empujar a la red el 1-0. Justo premio para el Athletic, que propuso más ante un Granada demasiado conservador y sin más recursos que defenderse de las acometidas vascas y el balón en largo a Soldado, en clara desventaja ante la sólida defensa vasca.
Tras el descanso, Diego Martínez fotocopió el sistema de Garitano. Tres centrales y dos carrileros. Vallejo al campo y Puertas a la ducha. Un 5-3-2 para cortar la sangría tras los laterales, tener consistencia en la zaga y darle mayor libertad ofensiva al doble pivote Herrera-Gonalons. La idea del técnico nazarí le cambió la cara al partido. pero menos de lo pensado. Al Athletic ya no le importaba tanto no tener el balón, pero seguía haciendo daño con la presión en campo contrario y las carreras incansables de Williams, desatado en los últimos metros. Solo las paradas de Rui Silva, brillante anoche, mantenían viva la eliminatoria.
El VAR también tuvo su cuota de protagonismo. En el minuto 60, un golpeo con la izquierda de Capa duplicaba la diferencia en el marcador, pero Williams, situado en la dirección del disparo, tapó la visión de Rui Silva. Ni Hernández Hernández ni su asistente anularon el tanto, pero Mateu Lahoz avisó al colegiado canario de la situación antirreglamentaria del delantero del Athletic, clave para que ese 2-0 no subiera al marcador.
Los minutos finales dejaron dos buenas paradas de Unai Simón, primero a disparo de Neva y, a continuación, a cabezazo de Gonalons, en un desenlace donde el Athletic pagó el enorme desgaste físico y el Granada quiso ser valiente cuando la arena del reloj ya estaba consumida. Hay eliminatoria.

