Una goleada entre susurros
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Para cerrar esta fase de clasificación tan peculiar, España goleó con buena nota a Rumanía, un equipo menor que por momentos se sintió como en casa en el Wanda. Poco más de 30.000 personas en el gigantesco estadio del Atlético, y muchos visitantes, buen termómetro para medir el escaso tirón de la selección y más cuando no hay nada en juego. Ganó España, dicho esta, y se asegura ser cabeza de serie en la Eurocopa 2020, objetivo más que cumplido
Se jugó en un ambiente muy frió y enrarecido, con la sombra de Luis Enrique planeando sobre el Metropolitano. Antes de que empezara el duelo, saltó el rumor, y ante la falta de respuestas por parte de la Federación se entendió que había noticia: el asturiano, a la espera de que se confirme oficialmente, volverá a ser el seleccionador nacional y falta por ver qué sucede con Robert Moreno, quien ha dirigido a este equipo como buenamente ha podido, siete triunfos y dos empates. Él se pone un 10.
Fue un inicio estupendo del equipo, moviendo la pelota como en otros tiempos, enganchada a la magia de un Fabián soberbio. Es la mejor noticia que se ha dado en esta fase de grupos y confirmó su progresión haciendo el primer gol de la noche, un derroche de fútbol en un prólogo para ilusionar.
Se sucedieron las ocasiones, Cazorla volvió a evidenciar que tiene dos piernas excelentes y España transitó hacia el descanso con una alegría contagiosa. Tampoco es que sirviera para caldear a la grada, pues se estaba a cuatro grados y no había demasiado calor humano, pero fueron 45 minutos de notable fútbol. Marcó dos tantos Gerard Moreno, otro que da un paso al frente, y Adrian Rus, sin querer, hizo el cuarto.
Robert Moreno, en la que fue seguramente su última noche como jefe, optó por Kepa como titular, y lo poco que tuvo que hacer lo hizo muy bien. La defensa, salvo Ramos, fue completamente nueva y en el centro del campo repitió el mencionado Cazorla. Morata y Gerard Moreno fueron las referencias ofensivas y el resto del once se completó con jugadores que fueron suplentes en Cádiz, justo reparto de minutos y más con tan poco en juego.
En la reanudación, obvio, hubo un evidente bajón, y el tema estaba en ver si Ramos saciaba su ego con otro golito, pues el de internacionalidades ya es historia. Con esta, van 170 noches de rojo, por cierto, y no, no marcó, aunque estuvo a punto. Poco más que contar más allá del tanto de Oyarzábal en la prolongación, fin en lo deportivo de este 2019 extraño, pero que aún promete emociones en los despachos. Luis Enrique ya está listo para volver.
Se jugó en un ambiente muy frió y enrarecido, con la sombra de Luis Enrique planeando sobre el Metropolitano. Antes de que empezara el duelo, saltó el rumor, y ante la falta de respuestas por parte de la Federación se entendió que había noticia: el asturiano, a la espera de que se confirme oficialmente, volverá a ser el seleccionador nacional y falta por ver qué sucede con Robert Moreno, quien ha dirigido a este equipo como buenamente ha podido, siete triunfos y dos empates. Él se pone un 10.
Fue un inicio estupendo del equipo, moviendo la pelota como en otros tiempos, enganchada a la magia de un Fabián soberbio. Es la mejor noticia que se ha dado en esta fase de grupos y confirmó su progresión haciendo el primer gol de la noche, un derroche de fútbol en un prólogo para ilusionar.
Se sucedieron las ocasiones, Cazorla volvió a evidenciar que tiene dos piernas excelentes y España transitó hacia el descanso con una alegría contagiosa. Tampoco es que sirviera para caldear a la grada, pues se estaba a cuatro grados y no había demasiado calor humano, pero fueron 45 minutos de notable fútbol. Marcó dos tantos Gerard Moreno, otro que da un paso al frente, y Adrian Rus, sin querer, hizo el cuarto.
Robert Moreno, en la que fue seguramente su última noche como jefe, optó por Kepa como titular, y lo poco que tuvo que hacer lo hizo muy bien. La defensa, salvo Ramos, fue completamente nueva y en el centro del campo repitió el mencionado Cazorla. Morata y Gerard Moreno fueron las referencias ofensivas y el resto del once se completó con jugadores que fueron suplentes en Cádiz, justo reparto de minutos y más con tan poco en juego.
En la reanudación, obvio, hubo un evidente bajón, y el tema estaba en ver si Ramos saciaba su ego con otro golito, pues el de internacionalidades ya es historia. Con esta, van 170 noches de rojo, por cierto, y no, no marcó, aunque estuvo a punto. Poco más que contar más allá del tanto de Oyarzábal en la prolongación, fin en lo deportivo de este 2019 extraño, pero que aún promete emociones en los despachos. Luis Enrique ya está listo para volver.

