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La BBC se rehabilita

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Minuto 89. Faltaba el gol de Benzema y Cristiano le cedió el penalti. En cualquier jugador sería un gesto de generosidad; en Cristiano es un acto histórico. Una declaración. La BBC se rehabilitó por grados contra el Alavés. Cristiano ya estaba en sus números (300 goles en Liga), Benzema venía jugando mejor y Bale se les sumó. Todo lo ha encendido Lucas por detrás, como un motorcillo, un jugador-liebre que anima el paso del equipo.





Alavés y Real Madrid salían con dos bellos 4-4-2. Muchos tenemos la limitación de entender el fútbol (y sólo un poco) en 4-4-2. Es una limitación cultural. Este esquema no se sabe si es un esquema como tal o solo el efecto de la entrada de Lucas Vázquez en el equipo, pero aporta orden y simetría. Muchas cosas mejoran. Se ataca mucho por las bandas, pero ya no necesariamente los laterales. Esto lo agradece la defensa. Eran cosas buenas para el Madrid, que no sufrió nada. Lo único malo era la falta de profundidad inicial, y el exceso de conducción de Kovacic, que como mediocentro resulta irregular no por su ritmo, que es constante, sino por su costumbre de llevar consigo la pelota. Otro problema eran las pérdidas de balón en defensa, los despistes. El soporcillo de la tarde (horario chino) no ayudaba mucho.


La excesiva rigidez de líneas del Madrid la remedió Benzema, cuyas
diagonales y apoyos eran la materia gris del equipo. Por eso quizás hubo más clemencia con él cuando falló, por resbalarse, una contra clamorosa. El francés le dio también un buen pase a Bale, que remató de chilena. Esa jugada era el estrepitoso retorno de ese par de tímidos balompédicos. Era la llamada a la puerta de la olvidada BBC.


Aunque Bale estuvo sin sitio claro. El 4-4-2 con Lucas le debería llevar a la izquierda, pero ahí caía Cristiano. Con la estrella allí, Bale estaba condenado a vagar por el ataque. Eso sí, la izquierda la tenía que cubrir en defensa. Su deambular es una pena. Cuando pisó la banda hizo buenas jugadas. En la izquierda es casi imposible que Bale no lo haga bien. Es como un tren en el justo raíl, todo allí le sale natural.


Pero ese lado del ataque lo comparte con Cristiano. Compartir espacio con él no tiene que ser fácil. Todo está justificado porque Cristiano responde. Cuando peor y más adormecido estaba el Madrid, cuando el Alavés ya empezaba a pisar el área de Keylor (Hernán Pérez, Guidetti, Paredes...), Cristiano marcó el 1-0 de rápido remate tras un pase de tacón de Benzema, para el que luego pidió aplausos. Hay razones. Benzema ha mejorado mucho en los últimos partidos. Era el minuto 44 y ya poco pudo hacer el Alavés antes del descanso. Solo un chut de Alexis que paró Keylor, poco ocupado pero atento.


La jugada del gol del Madrid vino por el lado de Lucas, y antes de eso por una carrera de Bale. Es la importancia de las bandas en ese esquema. El centro de Bale, origen remoto del gol, dio lugar a una curiosidad. Su centro llevaba efecto, de modo que la impresión inicial era que el balón se iba fuera. Parte del público comenzó a lamentarlo, «aaaaah», pero tuvo que callar cuando el efecto devolvió el balón a su trayectoria. Así somos, y así juzgamos. Las cosas son de ida y vuelta, llevan efecto.


Sentencia tras el descanso
A los 37 segundos de la segunda parte, Bale marcó en una contra rápida. El pase era de Benzema, su segunda asistencia, tras un regalo de Alexis. El partido se acababa ahí. Ya solo hubo intentos flojos de Sobrino o Ibai después. Jugadas correctas sin finalización. Coreografía que acaba en nada o en la destrucción de un Casemiro hecho Godzilla.


El Madrid tuvo espacios y volvió a correr no por obligación sino con felicidad. El 3-0 lo marcó Cristiano tras un buen pase de Lucas, que le esperó en posición de extremo. Cristiano le buscó para celebrarlo, en una señal de reconocimiento. Cristiano fue feliz con Lucas, que en cada partido alegra a un compañero y que se subordina con placer, a la perfección. Un jugador con complejo de Sancho Panza que establece una asociación en cada partido. También hay algo más. Una sintonía mayor. Es nervioso y vertical, directo, y Cristiano lo agradece.


Con 3-0 ya pudo entrar Ceballos, que se llevo una ovación. Ay, esa generosidad motivada por la televisión. ¡Los aplausos al buneo antes!




El Madrid siguió corriendo alegre y cuesta abajo en unos contragolpes renacidos. Bale prosperó bien por la banda, y cuando no pudo pegó largos y buenos pases para Cristiano. Templaba su toque. El penalti del cuarto tuvo origen en un pase así, privilegiado. Cristiano, plenipotenciario, le regaló el penalti a Benzema, un jugador al que protege especialmente. Algo tendrá Benzema cuando todos lo hacen.


Hacía muchos meses que los tres no marcaban. ¿Los efectos de la competencia? Primero Lucas y Asensio, y ahora la BBC, que se entona. La alineación de París se está luchando desde hace semanas y coinciden dos formas de "justicia": el veterano Benzema responde por fin, como árbol lentísimo, a la tozuda confianza de Zidane, y los meritorios que corren mejoran con los minutos de calidad.

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