Esquiando en tierra de trolls. (6 respuestas)
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TROLL: Ser gigante y maligno que forma parte de la mitología nórdica. Brutales y codiciosos, aterrorizan a las comunidades indefensas y son el objetivo de no pocos héroes que se enfrentan a ellos.
Enemigos de hombres y dioses por igual a los que atacan para acaparar sus riquezas. No les pueden dar el sol porque sino se convierten en seres de piedra.
Uno de sus hábitats preferidos se ubica en la zona de Jotunheimen (hoy parque nacional), zona que rondamos para nuestro tour de esquí noruego.
Nuestro viaje comienza cuando aterrizamos en Bergen y, alquiler mediante, visitamos las estaciones de Voss, Myrkdalen, Hemsedal y Geilo.
El viaje se compuso en tres etapas. La primera de ellas hicimos base en Voss, para luego desplazarnos a Hemsedal, en plena tierra de trolls, para finalizar en una etapa de descanso y turismo en Bergen.
VOSS
Una vez aterrizados en Bergen, y recogido el coche de alquiler nos desplazamos a Voss. Aproximadamente, un trayecto nocturno de poco más de 100 km.
En esta época del año y a estas latitudes, a las 18.00 h, hora a la que recogimos el coche, ya es de noche, por lo que poco paisaje pudimos contemplar en el trayecto. Temíamos ser atacados por algún ser mitológico, pues esa oscuridad extrema favorece las emboscadas.
La semana anterior, por la zona, habían sufrido una ola de frío llegando a los -20 ºC y había estado nevando, pero nosotros tuvimos suerte que las temperaturas a nuestra llegada habían subido y el cielo estaba despejado.
Teniendo conocimiento que la semana pasada estuvo nevando con tan bajas temperaturas, viajábamos albergando la esperanza de que al día siguiente nos íbamos a encontrar una nieve deliciosa.
El trayecto desde el aeropuerto hasta este primer hotel fue tranquilo. Nadie nos atacó por el camino ¿Serán quizás los troles una fantasía? Tampoco nos nevó y la carretera estaba limpia.
A la salida de Bergen hay una autopista de tres carriles, que enseguida se convierte en carretera. Todas las autopistas de Noruega son de pago y, como ocurre en Portugal o Austria, no hay barreras sino que una cámara te lee, en nuestro caso, un dispositivo acoplado al coche que registra el pago. En realidad, es una tarifa de unos 200 € anuales, así que estos aparatos lo que hacen es comprobar que tengas al día el pago de la tarifa.
Si no se dispone de este dispositivo, también hay cámaras que leen la matrícula y luego te envían el cargo aunque no se muy bien cómo funciona, pero esa es la teoría.
Lo más recomendable es que, si vas con tu coche, registres la matrícula en el EPass24 y evitas problemas.
https://www.epass24.com/es/
Ambos sistemas de pago sirven también para abonar transbordadores si vuestra intención es hacer el típico viaje de turismo por los magníficos fiordos noruegos.
En cuanto a los límites de velocidad, comentar que las carreteras están limitadas como máximo a 80 km/h, a excepción de alguna autopista, que como ya he dicho, son muy escasas en el país, lo que hace que los trayectos se alarguen mucho.
De hecho, en nuestra base en Voss, cuando nos desplazamos a Myrkdalen, que apenas hay 30 km. de distancia entre ambas estaciones, un trayecto parecido al que existe entre Jaca y Candanchú, nos costó 45 minutos llegar. Es verdad que por el camino, algún troll había derrumbado parte de la montaña y estuvimos un rato parados esperando al tráfico intermitente de un único sentido, pero pongamos que fueron como mucho 5 minutos de espera.
Además, como bien es sabido, las nevadas son muy frecuentes, lo que no hace aconsejable conducir a altas velocidades.
Aunque las máquinas pasan muy frecuentemente, y hay todo un arsenal trabajando todo el día todos los días, es imposible eliminar toda la nieve de la carretera, dejando las mismas listas para la conducción, pero siendo imprescindibles unas buenas ruedas de invierno. Olvidaros de las cadenas.
Curiosos estos tractores quitanieves que se veían por toda la zona. Un método barato, o mejor dicho, menos caro, para apartar la nieve de la carretera y que podría ser copiado por otros países para cubrir más terreno en emergencias puntuales.
Nuestro coche disponía de Autopass e íbamos magníficamente calzados por lo que circulamos alegremente y nuestro único temor era encontrarnos alguno de los gigantes mitológicos mencionados en el folclore escandinavo que nos secuestrara para formar parte de su menú.
Este era nuestro hotel
Un hotel con mucha historia, en el que se respira un ambiente de esquí por todos lados.
Inaugurado en 1864 y actualmente modernizado, aún conserva ese sabor del turismo de élite del siglo XIX.
Situado al lado mismo de la estación de tren de Voss, por no decir en la misma estación.
Cuando llegamos, no habían indicaciones de cómo acceder al parking del hotel por lo que nos costó un rato encontrar la zona de aparcamiento, y eso que el hotel es bien visible.
Tampoco habían indicaciones que nos guiaran a la entrada principal así que mal aparcamos el coche donde pudimos y nos dispusimos a investigar la forma de acceder al hotel.
De forma cómica, conseguimos acceder por la parte trasera, no sin antes desplegar todo un show de resbalones y caídas para regocijo del público asistente que nos observaba al otro lado de las cristaleras. Esta zona estaba repleta de nieve y, lo que es peor, de hielo.
Al final descubrimos que la entrada principal y por la que se accede a la recepción del hotel está situada en la misma estación de tren.
Por lo que supimos a raíz de algunas conversaciones mantenidas con otras personas alojadas en el hotel, mucha gente que vive en Bergen y quiere esquiar el fin de semana, coge el tren y se desplaza hasta Voss, alojándose en éste u otros hoteles de la zona e incluso los hay quienes hacen un trayecto de ida y vuelta el mismo día.
El tren te deja al lado mismo de la «góndola» y de hecho vimos a muchas personas equipadas con esquís que salían del tren y se dirigían a la estación.
Además, dispone de un amplio horario por lo que incluso se puede uno quedar a cenar por la zona y volver de noche a Bergen.
Podéis consultar aquí los horarios:
https://rail.ninja/es/trains/order/timetable
La góndola se construyó con el único objetivo de poder dar acceso a la estación de esquí desde la estación de tren, ya que las pistas están orientadas al otro lado de la montaña y la verdadera base de la estación está en el lado opuesto al que se encuentra la estación de tren.
^^Aquí se puede ver la estación de tren, nuestro hotel y parte del pueblo de Voss.
Una estación muy peculiar pues la «base de la estación» se encontraba en la cima de la estación. El pase se puede adquirir en la misma góndola, pero el alquiler de esquís, los servicios de la estación, la restauración el après-ski e incluso un restaurante en el que se puede ir a cenar, todo se encuentra en la cima.
Una cima situada a poco más de 800 metros sobre el nivel del mar y desde la que vi partir a un colega de pasión.
Un gusto cuando la misma estación es quién te ayuda a practicar tu devoción, en este caso, el vuelo en parapente, con indicaciones e infraestructuras.
^^Indicaciones al despegue de parapente.
Para llegar a la cima, adquirimos los pases en la misma góndola. Una amable señorita que atendía la taquilla nos aconsejó sacarla en la máquina pues de esta forma salía algo más barato.
Claro, que lo de barato es un decir, porque los precios de los forfaits son bastante caros.
Los pases nos costaron 72 €. Es verdad que estábamos en temporada alta pues nos advirtieron que las vacaciones escolares se disfrutaban justo la semana que nosotros llegábamos agravado por el hecho de que era domingo, lo que entiendo, también encarece el precio.
Una de las cosas que me llamó la atención es que disponen de un pase entre semana, que dura hasta las 19.00 h. Esto me recuerda a Niseko, que tenían un formato similar.
De esta forma, si tu condición física lo permite, es posible estar esquiando desde las 09.00 h hasta las 19.00 h de forma continuada, añadiendo así a la experiencia, la de poder disfrutar del esquí nocturno, de hecho la estación dispone de una amplia zona de esquí bajo los focos, focos que incluso encendían por el día si las condiciones del tiempo eran malas como así nos ocurrió nuestro primer día.
Lo curioso es que el esquí nocturno sólo funciona entre semana, no así los fines de semana.
Además hay opciones para sacar un forfait por horas, cosa que hicimos el último día, sacando un forfait de 3 horas lo que nos permitió poder esquiar antes de desplazarnos al siguiente campamento troll.
Como se puede ver, además de la opción de uno o varios días, también se puede adquirir un forfait de 6 días para gastar en 8 días, dando flexibilidad por si uno o dos días no se quiere o no se puede esquiar. Otras opciones son la de poder adquirir el forfait para dos días sueltos o para cinco días, el mencionado forfait de día más el pase nocturno (hasta las 19.00 h), el pase para tres horas y forfait de mañana y de tarde.
La estación se vende así misma como la más grande del oeste de Noruega y no lo pondría en duda si no engañaran en su plano de pistas, aunque en realidad no era un engaño sino que por las condiciones meteorológicas tenían desmantelados unos cuantos remontes y pistas.
Hay varias pistas y varios remontes que aparecen en el plano pero que en realidad no existen. Las pistas 15-roja y 14-verde no existen, aunque en su día sí debieron existir pues se ve que hay un tramo despejado y también vi a muchos locales meterse para hacer fuera pistas.
Nosotros nos metimos por error, y seguramente el error nos lo provocó un troll que se quería cargar a la sufrida Mercedes, pues no había indicaciones de que no se podía pasar a esa zona.
^^Esta zona está marcada en el plano de pistas como una pista roja, pero se puede ver a simple vista que la zona no está balizada, a pesar de las huellas troll. Mucho terreno, eso sí, para hacer fuera pista.
He de decir que Mercedes no disfrutó precisamente de esta incursión, pues además nos pilló un día de niebla y ventisca por lo que las condiciones no eran precisamente agradables.
^^Mercedes buscando trolls.
Tampoco existe el remonte Horgaletten, marcado con una L en el plano y, claro está, ninguna de sus pistas adyacentes. Sobre el plano, la pista 19 tenía muy buena pinta, pero era inaccesible, ya que tampoco existía la pista 17.
^^En la parte izquierda de esta imagen se supone que está el remonte y pistas mencionados.
^^El remonte, existir, existe, pero se ve claramente desmantelado y ni rastro de las pistas.
Quizás simplemente estaban cerradas por algún motivo que desconozco y no se balizaron ni pisaron las pistas y los remontes simplemente estaban desmantelados, ya que por el lado de la góndola, el remonte marcado con la H-Hangurstrekket, también estaba desmontado y por tanto las pistas 1 y 2 no podían utilizarse, pero en este caso, el último día, que ya íbamos de vuelta en la góndola, sí que vimos que estaban poniéndolo a punto.
Se vende como que tiene 40 km. de pistas, pero en realidad su capacidad estaba mermada y habría que quitarle al menos un 30% del total. Los 11 km. de esquí nocturno sí estaban habilitados, pues todas las pistas iluminadas estaban accesibles.
Así que, con las capacidades de la estación reducidas, lo que sí es verdad, es que disfrutamos y mucho, del resto de la estación.
Una estación que no presenta especial dificultad, incluso la pista negra número 6 era bastante asequible y junto con la roja 7 eran las dos únicas que presentaban algo de dificultad.
^^Fin de la pista negra
Como se puede ver en la foto, el primer día nos pilló un tiempo no muy apacible, con nieve, viento y niebla, pero en la estación tenían el detalle de encender los focos en un intento de facilitar algo la visibilidad, aunque a duras penas se lograba este objetivo.
El resto de la diversión transcurre en los fuera pista donde vi a muchos locales de todas las edades atacarlas sin piedad introduciéndose en los más intrincados rincones de la estación.
Nosotros iniciamos nuestra incursión por la pista 9 - verde para empezar a calentar las piernas y tenía esta pinta.
Como se puede ver, a pesar de la luz plana, es una pista sencilla por la que los no iniciados pueden empezar a practicar sus primeros pasos después de una iniciación en la pista 4, la verdadera pista para empezar de cero, y que permite bajar desde el «top» de la estación hasta la verdadera base, en Bavallen, de la misma de forma ininterrumpida. Esto facilita muchísimo el aprendizaje, ya que permite a los no iniciados estar practicando durante mucho tiempo sin tener que parar a coger el remonte.
Durante el trazado se pueden combinar con pistas azules por si las habilidades han mejorado a lo largo de la jornada y, si no se quiere bajar hasta la base, también se puede enlazar con la silla Trâsølsekspressen, un magnífico remonte desembragable de seis plazas por silla que te deja rápidamente en la «base-top» de la estación.
^^Vistas a los dominios troll desde la pista de iniciación.
Después de calentar, decidimos, intrépidos que somos, probar la pista 16, tras coger el remonte de Slettafjell.
^^Yendo hacia Slettafjell.
Que tenía esta pinta
Cuyo final nos regalaba estas vistas el segundo día, que fue más amable con nosotros.
A lo largo del recorrido de la pista verde 8b, que enlazaba con la que acabábamos de bajar, nos encontrábamos núcleos de casas con estas pintas.
^^pista 8b
Pues bien, muchas de ellas son alojamientos ofrecidos por la estación que te venden como un verdadero ski-in/ski-out. Tenéis información en el siguiente enlace.
https://www.visitnorway.es/listings/voss-resort-cabins-close-to-mountains-and-ski-slopes/269880/
Desde luego, puedo asegurar que sí es un verdadero pie de pistas, o mejor dicho, un en medio pistas.
A estas cabañas se puede llegar por la mencionada pista verde o también por la pista roja número 7. También existe, al igual que ocurre en Tres Valles, todo un entramado de carreteras y túneles que te permiten llegar a estas cabinas sin tener que utilizar un vehículo preparado para la nieve, como una ratrack o una moto de nieve.
Por supuesto, tampoco podíamos dejar pasar la pista negra número 8:
Muy disfrutona y que no presentaba especial dificultad.
Una pena que no estuviese la estación al 100%, pero aún así la disfrutamos mucho y, aunque estaba llena de niños haciendo de las suyas con sus correspondientes progenitores, en realidad apenas se notaba masificación y se podía esquiar a gusto en cualquier lado.
Las colas son mínimas y muy bien ordenadas, se nota la educación de la gente, pues se respetan muchísimo los turnos y en ningún momento se genera caos, lo que hace que las colas avancen a buen ritmo y no haya que esperar más de cinco minutos para subir de nuevo al remonte.
Y algo que me llamó muchísimo la atención. La afición al esquí es brutal. Da igual el tiempo que haga, aunque las condiciones eran muy adversas, viento, frío, nieve y niebla, nadie se quedaba en la cafetería, las pistas estaban llenas y la gente, sobre todo los chavales, disfrutando como nadie.
Otra de las cosas que me llamó mucho la atención, y esta no es positiva, es el pisado de pistas. Desde luego, he visto mejores pisados que los noruegos. Menos mal que la nieve era magnífica y suplía esta carencia.
Terminado nuestro día, bajaríamos a disfrutar de una cerveza, producto de lujo en Noruega y a esperar un nuevo día.
^^Vistas de Voss desde la góndola.
Enemigos de hombres y dioses por igual a los que atacan para acaparar sus riquezas. No les pueden dar el sol porque sino se convierten en seres de piedra.
Uno de sus hábitats preferidos se ubica en la zona de Jotunheimen (hoy parque nacional), zona que rondamos para nuestro tour de esquí noruego.
Nuestro viaje comienza cuando aterrizamos en Bergen y, alquiler mediante, visitamos las estaciones de Voss, Myrkdalen, Hemsedal y Geilo.
El viaje se compuso en tres etapas. La primera de ellas hicimos base en Voss, para luego desplazarnos a Hemsedal, en plena tierra de trolls, para finalizar en una etapa de descanso y turismo en Bergen.
VOSS
Una vez aterrizados en Bergen, y recogido el coche de alquiler nos desplazamos a Voss. Aproximadamente, un trayecto nocturno de poco más de 100 km.
En esta época del año y a estas latitudes, a las 18.00 h, hora a la que recogimos el coche, ya es de noche, por lo que poco paisaje pudimos contemplar en el trayecto. Temíamos ser atacados por algún ser mitológico, pues esa oscuridad extrema favorece las emboscadas.
La semana anterior, por la zona, habían sufrido una ola de frío llegando a los -20 ºC y había estado nevando, pero nosotros tuvimos suerte que las temperaturas a nuestra llegada habían subido y el cielo estaba despejado.
Teniendo conocimiento que la semana pasada estuvo nevando con tan bajas temperaturas, viajábamos albergando la esperanza de que al día siguiente nos íbamos a encontrar una nieve deliciosa.
El trayecto desde el aeropuerto hasta este primer hotel fue tranquilo. Nadie nos atacó por el camino ¿Serán quizás los troles una fantasía? Tampoco nos nevó y la carretera estaba limpia.
A la salida de Bergen hay una autopista de tres carriles, que enseguida se convierte en carretera. Todas las autopistas de Noruega son de pago y, como ocurre en Portugal o Austria, no hay barreras sino que una cámara te lee, en nuestro caso, un dispositivo acoplado al coche que registra el pago. En realidad, es una tarifa de unos 200 € anuales, así que estos aparatos lo que hacen es comprobar que tengas al día el pago de la tarifa.
Si no se dispone de este dispositivo, también hay cámaras que leen la matrícula y luego te envían el cargo aunque no se muy bien cómo funciona, pero esa es la teoría.
Lo más recomendable es que, si vas con tu coche, registres la matrícula en el EPass24 y evitas problemas.
https://www.epass24.com/es/
Ambos sistemas de pago sirven también para abonar transbordadores si vuestra intención es hacer el típico viaje de turismo por los magníficos fiordos noruegos.
En cuanto a los límites de velocidad, comentar que las carreteras están limitadas como máximo a 80 km/h, a excepción de alguna autopista, que como ya he dicho, son muy escasas en el país, lo que hace que los trayectos se alarguen mucho.
De hecho, en nuestra base en Voss, cuando nos desplazamos a Myrkdalen, que apenas hay 30 km. de distancia entre ambas estaciones, un trayecto parecido al que existe entre Jaca y Candanchú, nos costó 45 minutos llegar. Es verdad que por el camino, algún troll había derrumbado parte de la montaña y estuvimos un rato parados esperando al tráfico intermitente de un único sentido, pero pongamos que fueron como mucho 5 minutos de espera.
Además, como bien es sabido, las nevadas son muy frecuentes, lo que no hace aconsejable conducir a altas velocidades.
Aunque las máquinas pasan muy frecuentemente, y hay todo un arsenal trabajando todo el día todos los días, es imposible eliminar toda la nieve de la carretera, dejando las mismas listas para la conducción, pero siendo imprescindibles unas buenas ruedas de invierno. Olvidaros de las cadenas.
Curiosos estos tractores quitanieves que se veían por toda la zona. Un método barato, o mejor dicho, menos caro, para apartar la nieve de la carretera y que podría ser copiado por otros países para cubrir más terreno en emergencias puntuales.
Nuestro coche disponía de Autopass e íbamos magníficamente calzados por lo que circulamos alegremente y nuestro único temor era encontrarnos alguno de los gigantes mitológicos mencionados en el folclore escandinavo que nos secuestrara para formar parte de su menú.
Este era nuestro hotel
Un hotel con mucha historia, en el que se respira un ambiente de esquí por todos lados.
Inaugurado en 1864 y actualmente modernizado, aún conserva ese sabor del turismo de élite del siglo XIX.
Situado al lado mismo de la estación de tren de Voss, por no decir en la misma estación.
Cuando llegamos, no habían indicaciones de cómo acceder al parking del hotel por lo que nos costó un rato encontrar la zona de aparcamiento, y eso que el hotel es bien visible.
Tampoco habían indicaciones que nos guiaran a la entrada principal así que mal aparcamos el coche donde pudimos y nos dispusimos a investigar la forma de acceder al hotel.
De forma cómica, conseguimos acceder por la parte trasera, no sin antes desplegar todo un show de resbalones y caídas para regocijo del público asistente que nos observaba al otro lado de las cristaleras. Esta zona estaba repleta de nieve y, lo que es peor, de hielo.
Al final descubrimos que la entrada principal y por la que se accede a la recepción del hotel está situada en la misma estación de tren.
Por lo que supimos a raíz de algunas conversaciones mantenidas con otras personas alojadas en el hotel, mucha gente que vive en Bergen y quiere esquiar el fin de semana, coge el tren y se desplaza hasta Voss, alojándose en éste u otros hoteles de la zona e incluso los hay quienes hacen un trayecto de ida y vuelta el mismo día.
El tren te deja al lado mismo de la «góndola» y de hecho vimos a muchas personas equipadas con esquís que salían del tren y se dirigían a la estación.
Además, dispone de un amplio horario por lo que incluso se puede uno quedar a cenar por la zona y volver de noche a Bergen.
Podéis consultar aquí los horarios:
https://rail.ninja/es/trains/order/timetable
La góndola se construyó con el único objetivo de poder dar acceso a la estación de esquí desde la estación de tren, ya que las pistas están orientadas al otro lado de la montaña y la verdadera base de la estación está en el lado opuesto al que se encuentra la estación de tren.
^^Aquí se puede ver la estación de tren, nuestro hotel y parte del pueblo de Voss.
Una estación muy peculiar pues la «base de la estación» se encontraba en la cima de la estación. El pase se puede adquirir en la misma góndola, pero el alquiler de esquís, los servicios de la estación, la restauración el après-ski e incluso un restaurante en el que se puede ir a cenar, todo se encuentra en la cima.
Una cima situada a poco más de 800 metros sobre el nivel del mar y desde la que vi partir a un colega de pasión.
Un gusto cuando la misma estación es quién te ayuda a practicar tu devoción, en este caso, el vuelo en parapente, con indicaciones e infraestructuras.
^^Indicaciones al despegue de parapente.
Para llegar a la cima, adquirimos los pases en la misma góndola. Una amable señorita que atendía la taquilla nos aconsejó sacarla en la máquina pues de esta forma salía algo más barato.
Claro, que lo de barato es un decir, porque los precios de los forfaits son bastante caros.
Los pases nos costaron 72 €. Es verdad que estábamos en temporada alta pues nos advirtieron que las vacaciones escolares se disfrutaban justo la semana que nosotros llegábamos agravado por el hecho de que era domingo, lo que entiendo, también encarece el precio.
Una de las cosas que me llamó la atención es que disponen de un pase entre semana, que dura hasta las 19.00 h. Esto me recuerda a Niseko, que tenían un formato similar.
De esta forma, si tu condición física lo permite, es posible estar esquiando desde las 09.00 h hasta las 19.00 h de forma continuada, añadiendo así a la experiencia, la de poder disfrutar del esquí nocturno, de hecho la estación dispone de una amplia zona de esquí bajo los focos, focos que incluso encendían por el día si las condiciones del tiempo eran malas como así nos ocurrió nuestro primer día.
Lo curioso es que el esquí nocturno sólo funciona entre semana, no así los fines de semana.
Además hay opciones para sacar un forfait por horas, cosa que hicimos el último día, sacando un forfait de 3 horas lo que nos permitió poder esquiar antes de desplazarnos al siguiente campamento troll.
Como se puede ver, además de la opción de uno o varios días, también se puede adquirir un forfait de 6 días para gastar en 8 días, dando flexibilidad por si uno o dos días no se quiere o no se puede esquiar. Otras opciones son la de poder adquirir el forfait para dos días sueltos o para cinco días, el mencionado forfait de día más el pase nocturno (hasta las 19.00 h), el pase para tres horas y forfait de mañana y de tarde.
La estación se vende así misma como la más grande del oeste de Noruega y no lo pondría en duda si no engañaran en su plano de pistas, aunque en realidad no era un engaño sino que por las condiciones meteorológicas tenían desmantelados unos cuantos remontes y pistas.
Hay varias pistas y varios remontes que aparecen en el plano pero que en realidad no existen. Las pistas 15-roja y 14-verde no existen, aunque en su día sí debieron existir pues se ve que hay un tramo despejado y también vi a muchos locales meterse para hacer fuera pistas.
Nosotros nos metimos por error, y seguramente el error nos lo provocó un troll que se quería cargar a la sufrida Mercedes, pues no había indicaciones de que no se podía pasar a esa zona.
^^Esta zona está marcada en el plano de pistas como una pista roja, pero se puede ver a simple vista que la zona no está balizada, a pesar de las huellas troll. Mucho terreno, eso sí, para hacer fuera pista.
He de decir que Mercedes no disfrutó precisamente de esta incursión, pues además nos pilló un día de niebla y ventisca por lo que las condiciones no eran precisamente agradables.
^^Mercedes buscando trolls.
Tampoco existe el remonte Horgaletten, marcado con una L en el plano y, claro está, ninguna de sus pistas adyacentes. Sobre el plano, la pista 19 tenía muy buena pinta, pero era inaccesible, ya que tampoco existía la pista 17.
^^En la parte izquierda de esta imagen se supone que está el remonte y pistas mencionados.
^^El remonte, existir, existe, pero se ve claramente desmantelado y ni rastro de las pistas.
Quizás simplemente estaban cerradas por algún motivo que desconozco y no se balizaron ni pisaron las pistas y los remontes simplemente estaban desmantelados, ya que por el lado de la góndola, el remonte marcado con la H-Hangurstrekket, también estaba desmontado y por tanto las pistas 1 y 2 no podían utilizarse, pero en este caso, el último día, que ya íbamos de vuelta en la góndola, sí que vimos que estaban poniéndolo a punto.
Se vende como que tiene 40 km. de pistas, pero en realidad su capacidad estaba mermada y habría que quitarle al menos un 30% del total. Los 11 km. de esquí nocturno sí estaban habilitados, pues todas las pistas iluminadas estaban accesibles.
Así que, con las capacidades de la estación reducidas, lo que sí es verdad, es que disfrutamos y mucho, del resto de la estación.
Una estación que no presenta especial dificultad, incluso la pista negra número 6 era bastante asequible y junto con la roja 7 eran las dos únicas que presentaban algo de dificultad.
^^Fin de la pista negra
Como se puede ver en la foto, el primer día nos pilló un tiempo no muy apacible, con nieve, viento y niebla, pero en la estación tenían el detalle de encender los focos en un intento de facilitar algo la visibilidad, aunque a duras penas se lograba este objetivo.
El resto de la diversión transcurre en los fuera pista donde vi a muchos locales de todas las edades atacarlas sin piedad introduciéndose en los más intrincados rincones de la estación.
Nosotros iniciamos nuestra incursión por la pista 9 - verde para empezar a calentar las piernas y tenía esta pinta.
Como se puede ver, a pesar de la luz plana, es una pista sencilla por la que los no iniciados pueden empezar a practicar sus primeros pasos después de una iniciación en la pista 4, la verdadera pista para empezar de cero, y que permite bajar desde el «top» de la estación hasta la verdadera base, en Bavallen, de la misma de forma ininterrumpida. Esto facilita muchísimo el aprendizaje, ya que permite a los no iniciados estar practicando durante mucho tiempo sin tener que parar a coger el remonte.
Durante el trazado se pueden combinar con pistas azules por si las habilidades han mejorado a lo largo de la jornada y, si no se quiere bajar hasta la base, también se puede enlazar con la silla Trâsølsekspressen, un magnífico remonte desembragable de seis plazas por silla que te deja rápidamente en la «base-top» de la estación.
^^Vistas a los dominios troll desde la pista de iniciación.
Después de calentar, decidimos, intrépidos que somos, probar la pista 16, tras coger el remonte de Slettafjell.
^^Yendo hacia Slettafjell.
Que tenía esta pinta
Cuyo final nos regalaba estas vistas el segundo día, que fue más amable con nosotros.
A lo largo del recorrido de la pista verde 8b, que enlazaba con la que acabábamos de bajar, nos encontrábamos núcleos de casas con estas pintas.
^^pista 8b
Pues bien, muchas de ellas son alojamientos ofrecidos por la estación que te venden como un verdadero ski-in/ski-out. Tenéis información en el siguiente enlace.
https://www.visitnorway.es/listings/voss-resort-cabins-close-to-mountains-and-ski-slopes/269880/
Desde luego, puedo asegurar que sí es un verdadero pie de pistas, o mejor dicho, un en medio pistas.
A estas cabañas se puede llegar por la mencionada pista verde o también por la pista roja número 7. También existe, al igual que ocurre en Tres Valles, todo un entramado de carreteras y túneles que te permiten llegar a estas cabinas sin tener que utilizar un vehículo preparado para la nieve, como una ratrack o una moto de nieve.
Por supuesto, tampoco podíamos dejar pasar la pista negra número 8:
Muy disfrutona y que no presentaba especial dificultad.
Una pena que no estuviese la estación al 100%, pero aún así la disfrutamos mucho y, aunque estaba llena de niños haciendo de las suyas con sus correspondientes progenitores, en realidad apenas se notaba masificación y se podía esquiar a gusto en cualquier lado.
Las colas son mínimas y muy bien ordenadas, se nota la educación de la gente, pues se respetan muchísimo los turnos y en ningún momento se genera caos, lo que hace que las colas avancen a buen ritmo y no haya que esperar más de cinco minutos para subir de nuevo al remonte.
Y algo que me llamó muchísimo la atención. La afición al esquí es brutal. Da igual el tiempo que haga, aunque las condiciones eran muy adversas, viento, frío, nieve y niebla, nadie se quedaba en la cafetería, las pistas estaban llenas y la gente, sobre todo los chavales, disfrutando como nadie.
Otra de las cosas que me llamó mucho la atención, y esta no es positiva, es el pisado de pistas. Desde luego, he visto mejores pisados que los noruegos. Menos mal que la nieve era magnífica y suplía esta carencia.
Terminado nuestro día, bajaríamos a disfrutar de una cerveza, producto de lujo en Noruega y a esperar un nuevo día.
^^Vistas de Voss desde la góndola.

