ANATOMIA DEL ESQUÍ (I) - LA INDUSTRIA DEL ESQUÍ (sin respuestas)
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Buenas tardes foreros,
Tras los ánimos que he recibido de alguno de vosotros en mi hilo anterior adjunto el primer fragmento del trabajo sobre Anatomía del Esquí por si quereis comentarlo. Los números entre paréntesis corresponden con las notas a pie de página que se encuentran al final del hilo.
Entiendo que el tema puede dar para mucho. No os corteis. Si os veis con ánimos para editar el texto, podeis "responder citando" a mi post y añadir en la respuesta el texto que creais conveniente.
Un saludo a todos.
"La industria del esquí produce unos 2.3 millones de pares de esquí al año (1) . Como tantos otros sectores industriales, está en constante evolución. La cambiante situación económica de los últimos años, junto con el cambio climático y el impacto al turismo motivados por el Covid-19 han afectado tanto a las estaciones de esquí como a los fabricantes.
El hecho de que una conocida estación de esquí austriaca, Ischgl, fuera considerada como el foco desde el cual más de 6000 personas (2) distribuyeron el virus por hasta 45 países (3) contribuyó a degradar la imagen de los deportes de invierno y que las autoridades fueran particularmente restrictivas con este sector. Mientras se permitía libremente a los “runners” correr en los parques o a los transportes públicos llevar pasajeros con mascarilla, estaciones de esquí en Francia, Italia y Alemania permanecían cerradas y los remontes, muchos de ellos al aire libre como telesillas y tele-esquís, permanecían parados.
Esto afectó no sólo al turismo de invierno sino también a la industria de remontes de esquí. Por otro lado, los fabricantes de esquís como Rossignol, tuvieron una bajada de venta de un 40% respecto a la temporada anterior (4) .
No obstante, después de este periodo del que nadie creía posible una salida fácil, la temporada 2021 - 2022 ha experimentado una notable subida tanto en ventas y alquileres de esquís como en alquileres de residencias turísticas y reservas hoteleras. Por poner un ejemplo, la estación de esquí de Sierra Nevada, que junto con Baqueira-Beret es la más conocida de España, tuvo durante la temporada 21/22 una facturación histórica de 45 millones de euros (7,6% más que en la temporada 2018 – 2019 previa a la pandemia (5)). Esta subida también ha permitido a la estación granadina realizar una inversión en remontes y maquinaria para la renovación de sus instalaciones.
A pesar de esta prometedora recuperación, la industria del esquí se enfrenta a un futuro incierto motivado por el cambio climático. La cantidad de nieve caída en el oeste de Estados Unidos se ha reducido en un 40% en los últimos 40 años lo que ha resultado en una reducción de la temporada de esquí de unos 34 días/año (6). Igualmente, los glaciares de los Alpes suizos han perdido más de la mitad de su volumen en menos de 100 años(7) y la temporada de esquí de verano del año 2022 ha sido particularmente desastrosa obligando a cerrar la mayor parte de ellos (8).
Estas cifras contrastan sin embargo con las ofrecidas en el 2021 International Report on Snow & Mountain Tourism (9) que sin rebatir la realidad del cambio climático sostiene que la temperatura durante el invierno en las cumbres de los Alpes ha subido en los últimos 50 años sólo 0.7ºC. Lo que implicaría un sorprendente contraste entre los datos objetivos y la opinión pública, probablemente influenciada por el activismo climático. De acuerdo con este informe, cabría esperar que durante al menos los próximos 30 años se puedan mantener unas condiciones de innovación en las estaciones de esquí similares a las actuales, lo que permitiría el continuo florecimiento de la industria de esquí.
No hace falta sin embargo referirse a estadísticas de terceros para notar como en los últimos años la cantidad de nieve caída en nuestras montañas ha disminuido. Un dato observable a simple vista por los aficionados es como sube año tras año la línea de vegetación en las estaciones pirenaicas viéndose pinos jóvenes en cotas cercanas a los 2500 metros de altitud sobre el nivel del mar.
Adentrándonos en el tema medioambiental, el sector de los deportes de invierno emite aproximadamente 160 millones de toneladas de CO2 anuales de los 53000 millones de toneladas en todo el planeta (10). Ciertamente, aunque un 0.3% del total de emisiones no parece muy alto tanto la industria como los deportistas se han vuelto más conscientes de los retos a los que nos enfrentamos con el cambio climático.
La fabricación de esquís es un negocio que produce desechos. Casi un 40% de las materias primas son descartadas durante el proceso de manufactura (11) por no hablar de la energía necesaria durante dicho proceso. Utilizar materias primas reciclables, como más adelante se verá, es una opción siempre y cuando la obtención de dichas materias y la manufactura “verde” no cree más polución de la que se pretende evitar. Al final el objetivo de los fabricantes durante los próximos años es alcanzar la neutralidad de la huella de carbono en la producción de esquís.
Los fabricantes por tanto se han visto en la necesidad de integrar en sus prácticas el respeto al medioambiente. Un ejemplo de ello lo encontramos en la empresa Rossignol, que tiene una de sus principales fábricas en Artes, en la provincia de Barcelona, que ha desarrollado un programa denominado “RESPECT” con el objeto de:
● Reducir un 30% su huella de carbono para 2030
● Reducir a cero la huella de carbono en 2050.
● Reducir los residuos en un 40% para 2025
● Implicar a los empleados en el esfuerzo.
Como resultado de este esfuerzo, han creado un nuevo esquí denominado “Essential” que está compuesto por solamente siete materiales y un 77% de ellos son reciclados. Se estima que en 2028 consigan que un tercio de su colección siga este patrón de reciclaje y así ayudar al medioambiente.
La siguiente imagen explica el porcentaje de materiales reciclados y no reciclados:
(12)
AMER Sports, uno de los principales fabricantes de esquís del mundo y propietario de Atomic y Salomon, entre otras marcas de material de deportes de invierno, también tiene un programa específico para medir y reducir el impacto ambiental (13). Para el años 2030 prevén crear un proceso cuyo esquí sea 75% reciclado por materiales viejos de la propia marca. Para llevar este proyecto a cabo, en 2023 se implantará un sistema de reciclaje donde personas que tengan esquís que no vayan a usar más y no estén en condiciones de reventa, podrán llevarlos a las tiendas elegidas para este proyecto y luego enviarlos a la fábrica de dicha marca "
(1) [www.statista.com]
(2) [www.theguardian.com]
(3) [www.bbc.com]
(4) [es.euronews.com]
(5) [www.lugaresdenieve.com]
(6) [www.cnbc.com]
(7) [www.bbc.com]
(8) (9) [www.vanat.ch]
(10)https://www.nevasport.com/noticias/art/58415/rossignol-quiere-reducir-su-huella-de-carbono-a-cero-y-tiene-mucho-trabajo-por-delante/
(11) “Building skis is a dirty business” [renoun.com]
(12) [www.lugaresdenieve.com]
(13) [amersports.com]
Tras los ánimos que he recibido de alguno de vosotros en mi hilo anterior adjunto el primer fragmento del trabajo sobre Anatomía del Esquí por si quereis comentarlo. Los números entre paréntesis corresponden con las notas a pie de página que se encuentran al final del hilo.
Entiendo que el tema puede dar para mucho. No os corteis. Si os veis con ánimos para editar el texto, podeis "responder citando" a mi post y añadir en la respuesta el texto que creais conveniente.
Un saludo a todos.
"La industria del esquí produce unos 2.3 millones de pares de esquí al año (1) . Como tantos otros sectores industriales, está en constante evolución. La cambiante situación económica de los últimos años, junto con el cambio climático y el impacto al turismo motivados por el Covid-19 han afectado tanto a las estaciones de esquí como a los fabricantes.
El hecho de que una conocida estación de esquí austriaca, Ischgl, fuera considerada como el foco desde el cual más de 6000 personas (2) distribuyeron el virus por hasta 45 países (3) contribuyó a degradar la imagen de los deportes de invierno y que las autoridades fueran particularmente restrictivas con este sector. Mientras se permitía libremente a los “runners” correr en los parques o a los transportes públicos llevar pasajeros con mascarilla, estaciones de esquí en Francia, Italia y Alemania permanecían cerradas y los remontes, muchos de ellos al aire libre como telesillas y tele-esquís, permanecían parados.
Esto afectó no sólo al turismo de invierno sino también a la industria de remontes de esquí. Por otro lado, los fabricantes de esquís como Rossignol, tuvieron una bajada de venta de un 40% respecto a la temporada anterior (4) .
No obstante, después de este periodo del que nadie creía posible una salida fácil, la temporada 2021 - 2022 ha experimentado una notable subida tanto en ventas y alquileres de esquís como en alquileres de residencias turísticas y reservas hoteleras. Por poner un ejemplo, la estación de esquí de Sierra Nevada, que junto con Baqueira-Beret es la más conocida de España, tuvo durante la temporada 21/22 una facturación histórica de 45 millones de euros (7,6% más que en la temporada 2018 – 2019 previa a la pandemia (5)). Esta subida también ha permitido a la estación granadina realizar una inversión en remontes y maquinaria para la renovación de sus instalaciones.
A pesar de esta prometedora recuperación, la industria del esquí se enfrenta a un futuro incierto motivado por el cambio climático. La cantidad de nieve caída en el oeste de Estados Unidos se ha reducido en un 40% en los últimos 40 años lo que ha resultado en una reducción de la temporada de esquí de unos 34 días/año (6). Igualmente, los glaciares de los Alpes suizos han perdido más de la mitad de su volumen en menos de 100 años(7) y la temporada de esquí de verano del año 2022 ha sido particularmente desastrosa obligando a cerrar la mayor parte de ellos (8).
Estas cifras contrastan sin embargo con las ofrecidas en el 2021 International Report on Snow & Mountain Tourism (9) que sin rebatir la realidad del cambio climático sostiene que la temperatura durante el invierno en las cumbres de los Alpes ha subido en los últimos 50 años sólo 0.7ºC. Lo que implicaría un sorprendente contraste entre los datos objetivos y la opinión pública, probablemente influenciada por el activismo climático. De acuerdo con este informe, cabría esperar que durante al menos los próximos 30 años se puedan mantener unas condiciones de innovación en las estaciones de esquí similares a las actuales, lo que permitiría el continuo florecimiento de la industria de esquí.
No hace falta sin embargo referirse a estadísticas de terceros para notar como en los últimos años la cantidad de nieve caída en nuestras montañas ha disminuido. Un dato observable a simple vista por los aficionados es como sube año tras año la línea de vegetación en las estaciones pirenaicas viéndose pinos jóvenes en cotas cercanas a los 2500 metros de altitud sobre el nivel del mar.
Adentrándonos en el tema medioambiental, el sector de los deportes de invierno emite aproximadamente 160 millones de toneladas de CO2 anuales de los 53000 millones de toneladas en todo el planeta (10). Ciertamente, aunque un 0.3% del total de emisiones no parece muy alto tanto la industria como los deportistas se han vuelto más conscientes de los retos a los que nos enfrentamos con el cambio climático.
La fabricación de esquís es un negocio que produce desechos. Casi un 40% de las materias primas son descartadas durante el proceso de manufactura (11) por no hablar de la energía necesaria durante dicho proceso. Utilizar materias primas reciclables, como más adelante se verá, es una opción siempre y cuando la obtención de dichas materias y la manufactura “verde” no cree más polución de la que se pretende evitar. Al final el objetivo de los fabricantes durante los próximos años es alcanzar la neutralidad de la huella de carbono en la producción de esquís.
Los fabricantes por tanto se han visto en la necesidad de integrar en sus prácticas el respeto al medioambiente. Un ejemplo de ello lo encontramos en la empresa Rossignol, que tiene una de sus principales fábricas en Artes, en la provincia de Barcelona, que ha desarrollado un programa denominado “RESPECT” con el objeto de:
● Reducir un 30% su huella de carbono para 2030
● Reducir a cero la huella de carbono en 2050.
● Reducir los residuos en un 40% para 2025
● Implicar a los empleados en el esfuerzo.
Como resultado de este esfuerzo, han creado un nuevo esquí denominado “Essential” que está compuesto por solamente siete materiales y un 77% de ellos son reciclados. Se estima que en 2028 consigan que un tercio de su colección siga este patrón de reciclaje y así ayudar al medioambiente.
La siguiente imagen explica el porcentaje de materiales reciclados y no reciclados:
(12)
AMER Sports, uno de los principales fabricantes de esquís del mundo y propietario de Atomic y Salomon, entre otras marcas de material de deportes de invierno, también tiene un programa específico para medir y reducir el impacto ambiental (13). Para el años 2030 prevén crear un proceso cuyo esquí sea 75% reciclado por materiales viejos de la propia marca. Para llevar este proyecto a cabo, en 2023 se implantará un sistema de reciclaje donde personas que tengan esquís que no vayan a usar más y no estén en condiciones de reventa, podrán llevarlos a las tiendas elegidas para este proyecto y luego enviarlos a la fábrica de dicha marca "
(1) [www.statista.com]
(2) [www.theguardian.com]
(3) [www.bbc.com]
(4) [es.euronews.com]
(5) [www.lugaresdenieve.com]
(6) [www.cnbc.com]
(7) [www.bbc.com]
(8) (9) [www.vanat.ch]
(10)https://www.nevasport.com/noticias/art/58415/rossignol-quiere-reducir-su-huella-de-carbono-a-cero-y-tiene-mucho-trabajo-por-delante/
(11) “Building skis is a dirty business” [renoun.com]
(12) [www.lugaresdenieve.com]
(13) [amersports.com]

