María Jiménez, se acabó
Abc.es
Salía a la calle y a los escenarios como aquel velero bergantín de Espronceda: con diez cañones por banda y viento en popa a toda vela. Y con su intensidad cortaba el aire de la respiración de los adictos y volaba con los corazones solitarios hacia el cielo de sus imposibles quimeras.

