El PSOE agita una remontada exprés como Zapatero tras el 11-M pero pincha en la calle su «no a la guerra»
Este sábado, un eco del pasado. Pero en versión muy light. El grupo de intelectuales que se denominó como los de «la ceja» volvió a las andadas con el viejo canto del «no a la guerra» y trató de movilizar las calles, con poco éxito.
En plena jornada de reflexión para las elecciones de Castilla y León, el PSOE se vino tan arriba con el lema redivivo que fantaseó con un desenlace en las elecciones de este domingo en Castilla y León pintiparado al de las generales del 14 de marzo de 2004. Entonces, en un giro de los acontecimientos sin precedentes José Luis Rodríguez Zapatero se alzó con el podio. Tres días después de la mayor matanza terrorista de la historia de España.
Cuando se supone que los partidos políticos no pueden ni deben lanzar mensajes que puedan interferir en los comicios –así lo estipula la ley–, la cuenta oficial de Ferraz desempolvó en X la portada de El País correspondiente al día después de las generales que ganó Zapatero como consecuencia de la matanza de Atocha. Y escribió el siguiente mensaje: «Seguimos».
Una suerte de acertijo que no entrañaba ningún misterio. Lo que quiso dar a entender el PSOE es que el eslogan contra la contienda, recuperado desde el primer día con entusiasmo por Pedro Sánchez para salir de sus enredos domésticos, ha surtido efecto y el vuelco en Castilla y Léon es posible. En realidad, los socialistas llevan días fantaseando en las redes sociales con esa posibilidad.
Llamativo, sin ir más lejos, fue el tuit del que se hizo eco el ministro Óscar Puente en su perfil, publicado por la portavoz socialista en las Cortes autonómicas. Aparecía un cartel en el que se anunciaba una supuesta mejoría en los tracking internos, hasta situar a su partido al borde del sexto procurador. Con el siguiente llamamiento: «Estamos rozando el cambio. Que nadie se quede en casa el domingo». Una nueva modalidad de intoxicar en la recta final de una campaña sin infringir la ley, que prohíbe taxativamente la difusión de sondeos electorales.
Los cantos de sirena que lanzó el PSOE en sus redes durante toda la jornada de reflexión coincidieron con las movilizaciones impulsadas por la izquierda en toda España. Estaban previstas hasta 150 manifestaciones por distintos puntos, salvo en Castilla y León, para «no influir» en los comicios.
La manifestación en Madrid
Sin embargo, la concurrencia fue más bien escasa. Por ejemplo, en Madrid, la concentración tuvo lugar frente al Museo Reina Sofía y el respaldo fue minúsculo: unos 5.000 asistentes, según los organizadores, algo menos a ojos de Delegación del Gobierno, que arrojó una cifra de 4.500 manifestantes.
Un pinchazo si se tiene en cuenta que la convocatoria tuvo el respaldo de personalidades de tanto fuste como Pedro Almodóvar, Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos y un largo etcétera de artistas, escritores, políticos y líderes sindicales que, antaño, cuando la guerra de Irak se pusieron detrás de la pancarta junto a Zapatero.
En la capital apenas hubo rostros conocidos. Pepe Álvarez, líder de UGT, Lara Hernández, la portavoz de Sumar; algún dirigente socialista en activo y otros retirados, como Josep Borrell.
Todos portaron carteles blancos con la palabra «paz» y corearon algunas consignas como «Cada pueblo, cada plaza, todos somos Gaza», o «Nosotros sí tenemos otro plan», o «Trump y Netanyahu, al Tribunal Supremo», o «Palestina libre». Entre otros muchos lemas.
Desde que estalló la guerra en Oriente Próximo, el Gobierno se ha afanado con gran dedicación por abanderar un nuevo «no a la guerra» que resucite unas siglas, las del PSOE, cada vez más aquejadas por la ristra de escándalos políticos y de corrupción. En su estrategia, no ha dudado en recuperar a un activo que, en las últimas campañas, había permanecido pasivo: Zapatero, por ser el símbolo del rechazo político a la invasión de Irak.
El viernes, durante el cierre de campaña del PSOE en Valladolid, Zapatero quiso poner a Sánchez en su espejo y elogió la posición internacional que ha adoptado con respecto a Estados Unidos: «23 años después, este presidente, Pedro Sánchez, ha dicho tres veces que no a las acciones ilegales».
Eso sí, ni él ni Sánchez plantearon en ningún momento una hipotética salida de la OTAN –como exigen algunos socios de las izquierdas–, ni recelaron del incremento del gasto en Defensa, ni mucho menos hicieron referencia al envío de un buque de la Armada a la zona del conflicto. Se centraron en el lema con el que tratan de evitar una tercera derrota histórica consecutiva.

