Yassine Bonou, portero de Marruecos:"Aprendí a jugar al fútbol en la cuesta de un parking, colocando cubos de basura"
El disparo de Crysencio Summerville buscaba la escuadra, pero Yassine Bono lo estaba esperando. En la tanda de penaltis ante Países Bajos, el portero de Marruecos se mantuvo erguido, alto, y desvió el balón con la mano izquierda. Su parada abrió la puerta al gol decisivo de Ismael Saibari y metió a los Leones del Atlas en los octavos de final del Mundial 2026. Fue, una vez más, el héroe de un país entero, y su historia empieza a miles de kilómetros de África.
El guardameta nació en Montreal, en Canadá, el 5 de abril de 1991. El motivo de aquel nacimiento tan lejano tiene nombre y profesión. "Mi padre era profesor universitario. Impartía clases de Física y por eso mi familia vivió en Canadá ocho años. Pero cuando yo cumplí tres, volvimos a Marruecos, a Casablanca, porque mi madre nunca se adaptó", relató el portero. Con apenas unos años de vida, la familia deshizo el camino de vuelta y en la capital económica marroquí creció el que sería uno de los mejores porteros del mundo.
El niño que dibujaba porterías en la pared
El fútbol no formaba parte del plan familiar. "Toda mi vida consistía en jugar al fútbol en la calle. Aprendí en la cuesta de un parking, dibujando la portería en la pared y colocando cubos de basura", contó Bono sobre unos inicios alejados de cualquier academia. Su padre veía aquella pasión con recelo y llegó a frenarle: "No quiero que dediques tanto tiempo al fútbol", le dijo, animándole incluso a buscarse otros oficios.
La portería tampoco entraba en sus planes, porque el pequeño Yassine quería ser delantero. Uno de sus primeros entrenadores intuyó que tenía condiciones bajo palos y le convenció para que se colocara entre los tres postes. Aquella decisión terminó marcando toda su carrera.
El camino profesional arrancó en el Wydad Casablanca, con el que debutó en 2010 y disputó una final de la Liga de Campeones de la CAF ante el Espérance de Túnez. El Atlético de Madrid se fijó en él tras el torneo Esperanzas de Toulon y lo fichó en junio de 2012, aunque durante sus primeras temporadas se movió entre el filial, cesiones y suplencias. Pasó a préstamo por el Real Zaragoza y en 2016 firmó por el Girona, donde por fin encontró continuidad y un puesto de titular en Primera División.
Su consagración llegó en el Sevilla FC. Desde 2019 defendió la portería hispalense, ganó el Trofeo Zamora en la temporada 2021-22 como el portero menos goleado de la Liga y levantó dos títulos de la UEFA Europa League, en 2020 y 2023, cuando además fue el mejor jugador de la final. Cerró su etapa española en la Supercopa de Europa de 2023 contra el Manchester City y aceptó la oferta del Al-Hilal saudí, club en el que sigue con contrato hasta 2028.
El especialista que Marruecos necesita en los penaltis
Bono se ha convertido en el seguro de vida de su selección en los momentos límite. En Qatar 2022 fue uno de los grandes artífices del histórico cuarto puesto, la mejor actuación de un combinado africano en la historia de los Mundiales, con dos penaltis detenidos en la tanda que eliminó a la España de Luis Enrique. Cuatro años después, en 2026, la escena se ha repetido ante Países Bajos, con esa parada a Summerville. Su técnica llamó la atención por lo poco habitual en la élite: en lugar de lanzarse al suelo de forma convencional, se queda erguido y desvía con la mano.
Antes de aquel duelo, el portero rebajó la presión con la calma que le caracteriza. "Espero que lo puedan disfrutar, que tengan un lindo recuerdo de nosotros. Estamos bien enfocados en lo que tenemos que hacer, no le prestamos atención a lo que dicen los medios", afirmó.

