Atentos a… Jonathan Osorio: el colombiano que eligió el fútbol en el país del hockey y transformó a Canadá
Cuando James Rodríguez anotó aquel golazo ante Uruguay en el Mundial de Brasil 2014, una familia residente en Toronto lo celebró como propio. Era la familia Osorio. El padre había llegado desde Cali; la madre, desde Medellín. Como tantos inmigrantes latinoamericanos en Norteamérica, llevaron consigo desde Colombia las costumbres, la comida, el acento y una religión llamada fútbol que, en Canadá, apenas comenzaba a expandirse. En 1992, cuando ni siquiera existía la MLS —fundada un año después, en 1993—, nació Jonathan Osorio, el primogénito de una familia que después tendría dos hijos más. Mientras muchos de sus compañeros de instituto soñaban con convertirse en estrellas del hockey sobre hielo, el baloncesto, el béisbol o incluso el curling, Osorio apostó por un deporte mucho menos popular en su país, pero que le habían inculcado desde pequeño gracias a la pasión de su padre y de su abuelo.
Con apenas 18 años dejó Canadá para probar suerte en Uruguay. Su destino fue el histórico Nacional de Montevideo. Allí descubrió un fútbol mucho más competitivo y menos amable que el que había conocido en el país de la hoja de arce. Compartía idioma con los locales gracias a sus raíces colombianas, pero seguía siendo un extranjero que llegaba para intentar quitarle el puesto a alguien. Tiempo después reconocería que aquella experiencia resultó decisiva para moldear su carácter. Tras tres años en el fútbol uruguayo, Osorio regresó a Canadá decidido a triunfar en su ciudad natal. Primero fichó por SC Toronto en 2012, donde fue elegido rookie de la temporada y, un año más tarde, dio el salto al Toronto FC, en la MLS. Desde entonces se convirtió en una pieza fundamental del centro del campo del conjunto torontino, alcanzó el récord de partidos disputados con el club y, desde 2024, ejerce como capitán.
Cuando se le presentó la oportunidad de probar suerte en el fútbol europeo con el que tanto soñaban sus compañeros —en la Segunda División inglesa y en la Bundesliga, con el Werder Bremen—, Osorio decidió quedarse en el lugar que considera su hogar. En Toronto es una referencia absoluta y con la selección acumula 90 internacionalidades, una cifra que lo sitúa como el segundo futbolista con más partidos en la historia de Canadá. Su trayectoria, además, ha coincidido con el crecimiento exponencial del fútbol en el país. La nación norteamericana ha pasado de ser prácticamente irrelevante en el panorama internacional a clasificarse para el Mundial de Qatar 2022 —segundo en su historia y primero desde 1986—, alcanzar las semifinales de la Copa América en 2024 y disputar ahora su tercera Copa del Mundo como una de las anfitrionas del torneo.
Por eso 'Oso' —como le conocen— es una figura tan representativa en Canadá. Porque ha acompañado todo ese proceso. No es una superestrella ni el rostro más mediático de la selección: es el hijo de una pareja de inmigrantes colombianos que creció viendo partidos de la selección cafetera, aprendió a jugar en los suburbios de Toronto y que, sin renegar jamás de sus raíces y mostrándose siempre orgulloso de ellas, terminó ayudando a construir la identidad futbolística de Canadá. Entre Cali, Medellín y Toronto encontró su sitio en el mundo. Y, en cierto modo, también el de todo un país.

