El gran secreto del PSG de Luis Enrique está en las piernas
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El PSG volvió este miércoles a una final de la Champions League sin necesidad de arrasar en Múnich. Le bastó con competir, resistir y empatar ante el Bayern (1-1) para hacer bueno el resultado de la ida y citarse con el Arsenal el próximo 30 de mayo en Budapest , donde defenderá el título conquistado el año pasado. Es la segunda final consecutiva del equipo de Luis Enrique , pero también la confirmación de una ventaja que va mucho más allá del talento: sus futbolistas llegan al tramo decisivo con más piernas que todos sus rivales. En una temporada marcada por la saturación del calendario, las rotaciones se han convertido en oro. Mientras muchos equipos europeos acumulan lesionados o jugadores al límite físico tras meses jugando cada tres días, el PSG ha conseguido repartir esfuerzos sin perder competitividad. Ahí aparece la mano de Luis Enrique. Ousmane Dembélé , por ejemplo, apenas supera los 900 minutos en Ligue 1 pese a ser el gran referente ofensivo del campeón francés. João Neves ronda los 1.100; Doué, Nuno Mendes y Kvaratskhelia apenas pasan de los 1.200 y Achraf Hakimi no llega ni a 1.400. Solo Vitinha supera la barrera de los 2.000 minutos entre las grandes estrellas del equipo. La comparación con otros gigantes europeos explica todavía mejor el contexto. El tridente ofensivo del Bayern de Múnich — Kane , Luis Díaz y Olise — superan los 2.200 minutos en la Bundesliga; Vinicius se acerca a los 2.600 en LaLiga; y jugadores del Arsenal como Rice y Zubimendi rozan los 3.000 en la Premier. Incluso jugadores muy castigados físicamente esta temporada, como Lamine Yamal , Saka o Mbappé , están claramente por encima de los registros de las figuras parisinas. El PSG ha encontrado una ventaja competitiva precisamente donde más sufren hoy los grandes clubes: el desgaste. Y no es solo cuestión de decisiones técnicas. El contexto francés también ayuda. La Ligue 1 tiene 34 jornadas, menos que las grandes ligas europeas, y el PSG vive además en una situación de dominio casi permanente. A falta de tres fechas mantiene seis puntos de ventaja sobre el Lens y puede permitirse rotar incluso en semanas importantes sin poner en riesgo el campeonato. A eso se suma que la propia competición francesa ha adaptado horarios para favorecer el descanso del equipo antes de partidos europeos, algo que sería prácticamente impensable en España o Inglaterra. Pero todo eso no serviría sin la gestión interna de Luis Enrique. Las rotaciones solo funcionan cuando las estrellas aceptan no jugarlo todo. Y ahí el técnico asturiano ha construido un vestuario convencido del proyecto. La imagen de este miércoles lo resume bien: Dembélé, actual Balón de Oro, fue el primer sustituido del tridente ofensivo y terminó el partido viviendo cada acción desde el banquillo como uno más. Ahí está seguramente una de las mayores victorias del PSG actual.

